- Capacitar a los líderes en la gestión del estrés: Invertir en inteligencia emocional y habilidades de resolución de conflictos puede ayudar a los líderes a enfrentar desafíos personales y profesionales de forma constructiva.
- Abordar directamente el comportamiento abusivo: No basta con pedir que el líder “sea más amable”. Se necesitan intervenciones estructuradas, como coaching individual, asesoramiento o incluso sanciones formales.
- Fomentar una cultura de confianza y responsabilidad: Implementar herramientas como evaluaciones de 360 grados, donde se reciba retroalimentación de superiores, pares y subordinados, puede aumentar la responsabilidad de los líderes. Además, garantizar un clima de seguridad psicológica permite a los empleados expresar preocupaciones sin temor a represalias.