Languidez, el estado mental que se interpone entre tú y tu éxito

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¿Quieres empezar una nueva actividad, hacer ejercicio, salir a correr, leer un libro, pero cuando llega el lunes para empezar, estás cansado, tienes mucho trabajo, lo pospones para la noche y te das cuenta que ya es miércoles y vuelves a decir el próximo lunes empiezo?

La pandemia nos llegó de sorpresa y trajo consigo muchos cambios que soportar en nuestra vida cotidiana a causa de una enfermedad mortal, tenemos que hacerles frente a esas secuelas emocionales que nos deja y empezar a ser resilientes.

Solemos escuchar a nuestros amigos, vecinos y familiares quejarse de sensaciones como fastidio, falta de ánimo, agotamiento, el sentimiento de no tener un rumbo claro, lo que les ha generado una fatiga mental que se va haciendo cada vez más difícil de poder manejar.

¿Te has sentido así? ¿Sientes que ya no tienes el mismo brillo, la emoción de hacer algo nuevo? ¿Quieres hacer las cosas, pero no cuentas con la energía suficiente para desempeñarlas y solo se queda como una actividad que tuviste la intención de hacer, pero no lo lograste? A eso se le llama Languidez.

El término Languidez fue determinado por el sociólogo y psicólogo Korey Keyes, quien lo define como “un estado en el que un individuo carece de emoción positiva hacia la vida, no está funcionando bien ni psicológica ni socialmente”.

La languidez es una condición de salud mental que consiste en tener la sensación de estar estancado, no tener un rumbo claro, agotamiento, apatía, sensación de no estar presente en tu día a día, abandono de actividades que antes hacías con gusto, motivación y emoción, quieres retomarlas, pero no sabes por qué ya no puedes desempeñarte igual.

“La languidez es el hijo ignorado de la salud mental. Es el vacío entre la depresión y el bienestar: la ausencia de bienestar. No tienes síntomas de enfermedad mental, pero tampoco eres la imagen viva de la salud mental. No estás funcionando a toda máquina. El languidecimiento empaña tu motivación, altera tu capacidad de concentración y triplica las probabilidades de que reduzcas el trabajo. Parece ser más común que la depresión, y en cierto modo puede ser un factor de riesgo mayor para sufrir una enfermedad mental” aseguró Adam Grant para el New York Times.

Según la revista GQ solo en México el 27.3% de los adolescentes presentaron síntomas depresivos y el 32.4 síntomas de ansiedad. Sin embargo; la mayoría de las personas no se dan cuenta que su “depresión” no es depresión sino languidez, ya que muchos confunden este último término por un concepto más cercano a la “hueva o pereza”, y la realidad es que no va por ahí, la persona tiene toda la intención de hacer las cosas, pero su energía no es la suficiente como para desarrollar la actividad de la manera ideal.

Muchas veces nos auto diagnosticamos o dejamos a nuestros síntomas de lado creyendo que exageramos y que pronto pasará, sin darnos cuenta de que si padecemos languidez nuestros niveles de creatividad disminuirán, la productividad se verá afectada, la concentración se aminorará y esto sin duda perjudicará nuestro rendimiento en el trabajo y las relaciones interpersonales en nuestro entorno.

“Languidecer sin hacer algo para evitarlo puede arruinar nuestra vida porque: debilita la motivación. Interrumpe la capacidad de concentración, triplica las probabilidades de que disminuyas tu rendimiento profesional, hay una mayor probabilidad de padecer depresión y ansiedad en la próxima década” afirma Mario Guerra Tanatólogo, conferencista y psicoterapeuta.

Así que ante esto tenemos dos opciones que nos posicionan en medio de una línea recta: 1) no hacer nada y dejar que esto se convierta en una depresión severa o 2) tratarnos y regresar a tener ese equilibrio emocional que nos permite sentir ese bienestar pleno.

¿Cómo podemos tratar nuestra languidez?

  • Mantener contacto con personas que te inspiren. Cuando te rodeas de gente que está llena de energía, de ganas de crecer emocional y personalmente te inspiran a luchar por tus sueños, por querer avanzar y hacer todo aquello que siempre has querido.
  • Respeta tus horarios de trabajo. Ahora que muchos estamos en home office se nos hace más fácil excedernos de nuestras horas de trabajo, una tarea que bien podemos acabar en 2 horas la alargamos a 3 o 4, pensando que tenemos más tiempo porque estamos en casa y lo podemos terminar más tarde, sin darnos cuenta de que eso provoca el desequilibrio entre nuestra vida laboral y nuestra vida social. Si empiezas a respetar y fijar tus horas de trabajo lograrás que planees mejor lo que puedes hacer antes o después de tus actividades, teniendo tiempo así para retomar ese libro que has dejado guardado desde que lo compraste o simplemente dejaste a medias; para disfrutar a tu familia y lo más importante, ¡a ti mismo!
  • Retoma aquellas actividades que habías dejado de lado, vuelve a hacer ejercicio, salir a correr por las mañanas 0, lectura, meditación, salir a cenar o bailar con tus amigos, todo esto fortalecerá la emoción de realizar distintas actividades y a encaminarte a nuevas experiencias y conocimientos que te devolverán la motivación y energía que tenías.
  • Aléjate de personas pesimistas. Si bien las personas te pueden inspirar y compartir con su energía también te pueden contagiar su manera de ver la vida, y si a esto le agregamos que están pasando por el mismo problema que tú y tienen languidez, son personas que te mantendrán en un estado constante de pereza mental, opta por alejarlas de ti ya que ni tú eres una buena compañía para éstas ni ellas lo son para ti, al menos en lo que sales de tu proceso de recuperación.

Es importante tomar en cuenta que esto llevará su tiempo, hazlo poco a poco con la intención de recuperar tu estado de ánimo y no solo por matar el tiempo y mantenerte ocupado.  No te presiones ni sobrecargues, ve a un paso que te permita volver a tu equilibrio emocional y recuperar la energía que necesitas para sentirte pleno, volver a vibrar tan alto que te conviertas en la persona que inspire a más personas lánguidas a retroceder en su camino a la depresión y querer vibrar en tu misma sintonía.


Identifica tus problemas, pero pon tu poder y energía en las soluciones” (Tony Robbins)

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