La voz ausente: Mujeres expertas en medios televisivos chilenos

La reciente ley “Más mujeres en directorios” es un paso, pero no suficiente. En esta columna, Claudia Aravena Molina analiza la persistente exclusión de las mujeres expertas en los medios televisivos chilenos, cuestionando una estructura que sigue asociando la voz autorizada con lo masculino.

Por Claudia Aravena Molina, académica y consultora senior en comunicación estratégica.

El pasado agosto fue promulgada la ley “Más Mujeres en Directorios”, cuyo objetivo principal es reducir las desigualdades que se dan en espacios de toma de decisiones en las empresas nacionales. Si bien, las mujeres representamos el 51% de la población, nuestra participación en los espacios de poder está subrepresentado, invisibilizando el profesionalismo, preparación, conocimiento y pericia de muchas mujeres, las que tienen las herramientas y habilidades necesarias para liderar, ser referente y voz experta en distintos ámbitos.

En ese sentido, el reciente estudio “Monitor de la TV: temas y voces en noticieros y matinales (agosto- noviembre 2024)” del Consejo Nacional de Televisión (Cntv), evidencia las brechas que aún persisten y que invisibilizan el conocimiento y la voz de las mujeres expertas en Chile.

Según algunos de los datos presentados en el informe, las mujeres ocupan apenas el 27% del tiempo destinados a fuentes externas en noticieros centrales y 28% en matinales. Detrás de esta cifra aparentemente técnica, se esconde una realidad profundamente política: la persistente exclusión de las mujeres expertas del discurso público televisivo.

El estudio indica que la categoría de fuentes externas “expertos/as profesionales y académicos/as” no es sólo la más relevante en términos de tiempo en pantalla – en noticieros centrales concentra el 28% del tiempo y un 46% en los matinales – sino que además representa la construcción mediática de la “autoridad”, en donde las mujeres seguimos teniendo una “voz común” y los hombres una “voz experta”. Cuando los noticieros y matinales chilenos destinan casi tres cuartas partes del tiempo de sus transmisiones a voces conocedoras masculinas, no sólo proponen una “supuesta” escasez de mujeres expertas, sino que reproducen activamente la idea de que el conocimiento autorizado tiene género, y es masculino.

Los datos del informe del Cntv evidencian algunos indicios de paridad; programas como el noticiero CNN Prime logran una distribución menos desigual con 70% hombres v/s 30% mujeres y matinales como el “Buenos días a Todos” de TVN elevaron la participación de mujeres expertas de 28% al 43% en un año. Sin embargo, los otros matinales mantienen un promedio de 82% del tiempo en pantalla a voces masculinas como fuentes externas válidas. Esto demuestra, que la búsqueda de la paridad es posible cuando existe voluntad editorial, pero también evidencia cuán profundamente arraigadas están las prácticas excluyentes.

Tras los datos entregados por el estudio del Cntv, se evidencia que el acceso a la palabra en la esfera pública no es sólo una cuestión de equidad numérica, sino que es un asunto de poder. Cuando las mujeres expertas están ausentes como fuentes externas en los medios televisivos, se les niega el derecho a participar en la construcción del sentido común social y del debate público, relegándola a roles pasivos y perpetuando sesgos en la forma que se entiende el conocimiento, la voz autorizada y la autoridad profesional. Y por tanto, sus perspectivas, metodologías y enfoques quedan marginados y/o empobrecidos en el debate de la esfera pública.

Mujeres expertas existen en todos los campos del conocimiento. Su ausencia en pantalla no refleja su inexistencia, sino la persistencia de prácticas excluyentes que, como sociedad, debemos transformar. El derecho a la información de los públicos incluye el derecho a escuchar la diversidad de voces expertas que nuestra sociedad produce. Esta subrepresentación, no es sólo un problema de los medios de comunicación, sino un obstáculo para la democratización del conocimiento y la construcción de una sociedad más equitativa.

Desde el ámbito comunicacional, la voz de las mujeres expertas en los medios permite una representación más realista y diversa de la conformación de la sociedad y un enriquecimiento de los contenidos; su incorporación en la discusión en la esfera pública requiere que todos los conocimientos, perspectivas y expertise tengan lugar en el debate. Solo así podremos construir un país más justo, donde la autoridad intelectual no tenga género y donde cada voz experta encuentre su espacio en la conversación y en el debate social.

Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management

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