viernes, diciembre 4, 2020

La revolución paradigmática y la gran encrucijada: sociopatización o humanización

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Primera proposición: La clave de la humanización es la expansión de conciencia..¡y la detección y neutralización de quienes tienen cero conciencia: los sociópatas!.

Propongo que el punto de partida para cambiar el curso de los eventos y evitar la destrucción final de la humanidad radica en expandir rápidamente nuestro nivel de conciencia acerca de lo que estamos viviendo y sus consecuencias.

Las frases siguientes se iniciarán repetida y obsesivamente con “Tomar conciencia” para marcar la crucial importancia de “Tomar conciencia” acerca de la urgente necesidad de “Tomar conciencia”, como el factor clave para girar el camino actual hacia la humanización de la humanidad. “Tomar conciencia” de que necesitamos rápidamente transitar de la Era de la Ciencia, que no logró ese objetivo, a la Era de la Conciencia.

Requerimos tomar conciencia de que la radicalidad de los cambios en el mundo de los hechos, especialmente la revolución cientifíca y tecnológica, nos obliga a revisar las bases filosóficas desde las cuales hemos hasta ahora buscado interpretar y dar sentido a dichos hechos: los paradigmas.

Tomar conciencia de que los paradigmas de base de la cultura occidental ya no sirven para ello: el escencialismo, racionalismo e individualismo competitivo y atomístico impiden o limitan la capacidad de los occidentales para entender y lidiar con las nuevas realidades.

Tomar conciencia de que las revoluciones paradigmáticas son una amenaza terminal para los que se quedan apegados a los viejos paradigmas y abren grandes oportunidades para los que logran desapegarse de los viejos paradigmas: los innovadores

Tomar conciencia de que la concepción del ser humano como un ente capaz de saber como las cosas objetivamente son, nos hace arrogantes y dificulta la capacidad de aceptarnos y entendernos en un mundo multicultural. Tomar conciencia de que los desarrollos científicos en biología del conocer y neurociencia no avalan dicha concepción.

Tomar conciencia de que la concepción del ser humano como “un ser que es”, determinado fuertemente por sus genes, con poca capacidad de cambiar en su “esencia”, nos hace rígidos y dificulta nuestra capacidad para innovar en lo personal y organizacional, condición clave para prevalecer y desarrollarnos en las nuevas realidades.Tomar conciencia de que la epigénetica y la neuroplaticidad cambian radicalmente nuestra visión del ser y abren enormes posibilidades para transformarnos en la dirección que queramos, incluyendo ser más comprensivos, compasivos y amorosos.

Tomar conciencia de que el paradigma racionalista ya no sirve en la era de la inteligencia emocional que es cada vez más relevante, no sólo en la vida social y personal sino también en el mundo del trabajo en organizaciones. Que la irrelevancia creciente del CI se incrementará con el advenimiento de la Inteligencia Artificial, en el marco de la cuarta revolución industrial. Que el modelo de que “la razón precede a la acción” nos hace lentos y desconoce y desperdicia el poder de los sistemas nerviosos más antiguos, incluyendo el veloz sistema reptílico.

Tomar conciencia de que el racionalismo jerarquiza por CI y niveles educacionales formales, generando organizaciones jerárquicas y poco participativas, ignorando el potencial de contribución e innovación de las personas de niveles socio culturales y educacionales medios y bajos.

Tomar conciencia de que el dualismo mente-cuerpo es una debilidad de nuestra medicina alopática, en comparación a las medicinas monistas y sistémicas4, que se observan en las culturas orientales y tambien en la de algunos pueblos originarios.

Tomar conciencia de que el paradigma “Pienso, luego existo”, que desafortunadamente venciera al paradigma “El corazón tiene razones que la mente ignora” en el debate filosófico de mediados del Siglo XVII, al poner la razón sobre la emoción, puso el amor en un lejano segundo plano en las relaciones humanas, incluso en la familia en algunas culturas, tales como la chilena. Que la exacerbación del rol de la mente está a la base de varias enfermedades del mundo psíquico.

Tomar conciencia de que el individualismo competitivo alimenta el ego, produce miedo, stress, ansiedad e inseguridad y dificulta la colaboración, el trabajo en equipo y la vida en comunidad.

Tomar conciencia de que, en su conjunto estos paradigmas -esencialista, racionalista e individualista- son un obstáculo cada vez mayor a la crucial innovación que hoy requerimos en todos los ámbitos de la vida humana, desde la familia hasta la política, pasando por cierto por el ámbito de las organizaciones, públicas y privadas.

Tomar conciencia de que este conjunto de paradigmas es un impedimento para convivir en forma ármónica en ambientes multiculturales. Que genera las condiciones para que diversas patologías florezcan: la desconfianza, la envidia destructiva, el miedo como estado de ánimo, el resentimiento, la resignación, el arribismo, el cinismo, la autodestructividad y, la más dañina y peligrosa de todas: la sociopatía.

Una cultura racionalista e individualista, en un mundo cada vez más competitivo, complejo, rápida, radical e inciertamente cambiante, genera un contexto en que las personas de baja autoestima, especialmente cuando llegan a posiciones de mucho poder, se sientan crecientemente amenazadas y expuestas a ser descubiertas. Lo que en el ámbito del management han denominado “ Sentirse un impostor”. La respuesta de muchos de ellos (es esta una patología no exclusiva pero muy marcádamente masculina: ¡ 1 a 7! ) es desconectarse y hacerse totalmente “Incosciente de Sí”, transformándose en grandes manipuladores, perdiendo toda capacidad de ser empático y no sintiendo culpa o remordimiento alguno por el sufrimiento ocasionado a otras personas, a veces a millones.

¿Le suena conocido?

Los sociopátas están destruyendo capital social a cada vez mayor velocidad, liderando la deshumanización del planeta y arriezgando su destrucción total. Aterradoramente, la proporción de ellos en la sociedad está subiendo. Hasta hace poco tiempo se estimaba que era el 1% de la población y el 4% de aquella en las cárceles. Jon Ronson, destacado periodista de The Guardian, estimó que en las esferas empresariales llega al 4%. Martha Stout, profesora de la Universidad de Harvard, en su “The Sociopath Next Door” propone que ese 4% es la proporción observada…¡ en el conjunto de la población estadounidense!. De allí el nombre.

Todos los sociópatas son hijos de un débil “vinculo de apego seguro”, que ahora sabemos empieza en el vientre materno y no sólo en los primeros años de vida. “Vinculo de apego seguro” es una forma eufemística, propia de los científicos, para referirse al amor.

Como antes dijimos, y esto vale repetirlo muchas veces. La cultura occidental no ha puesto el amor en el centro de la vida social y tampoco, en algunas subculturas, en la vida familiar.

Frente a la pregunta “Qué es lo más importante que los padres deben hacer por sus hijos”, en Chile la respuesta de la casi totalidad de los consultados es : “Darles una buena educación”. Es probable que esto sea parecido en otros países. El entonces senador William Fulbright, propone, en su libro “The Arrogance of Power”, que la población de Estados Unidos de Norteamerica sufre de baja autoestima. Ella sería la razón por la cual tiende a protegerse fuera de sus fronteras geógraficas.

Harari ha generado una verdadera revolución y apertura a nuevos paradigmas con sus libros, especialmente con “Sapiens”, en el cual argumenta que este parece ser el menos Homo de todos los Homos, a varios de los cuales exterminó. Jon Kabat Zin nos propone, desde otra perspectiva, que no hemos llegado aún, evolutivamente al “Homo Sapiens Sapiens”, el “homo que sabe y sabe que sabe”. El Homo con consciencia de tener consciencia. Ese es el salto evolutivo que tenemos y podemos dar ahora. Mutación clave, tal vez, para mutar más rápido que los virus.

Uno de los urgente cambios paradigmáticos para salvar y humanizar la humanidad es tomar conciencia de todo lo anterior, hacer una revolución paradigmatica, poniendo en el centro de los nuevos paradigmas uno que rece algo así como “El Amor nos hace humanos”. Es digno de examinar el hecho de que siga predominando un paradigma morfológico y no uno conductual de lo humano. La evidencia simple y la ciencia muestran que hay animales con conductas más humanas que muchos “humanos”.

Segunda Proposición: Nuevos paradigmas emergen.Un renacimiento humanista es posible.

No todo está perdido. Tenemos esperanzas. Nuevos paradigmas emergen. Más aún, es posible que participemos de la generación de nuevos paradigmas, desde nuestro ser latinos y la sabiduría de nuestros pueblos originarios. Los pueblos que han vivido de paradigmas importados, desconectados de sus historias, culturas y sueños colectivos, y que les ha ido mal con ellos, tienen una posición favorable en las nuevas realidades. Cuando un paradigma cambia los generadores de los viejos paradigmas están en desventaja pues tienden a defender lo ya indefendible y a sufrir de “parálisis paradigmática”.

El fin del paradigma racionalista y la revolución de la neuroplasticidad cambia la mirada sobre la innovación. Esta ya no es -nunca lo fue- potestad de unos pocos, los más inteligentes, los más creativos, los más educados. Todas y todos tenemos la misma capacidad de innovar y renovarnos, desde que nacemos hasta que morimos. Basta liberarnos de los paradigmas encadenantes de la innovación para que esta florezca. Eso es lo que tenemos que hacer ahora, urgentemente: des-encadenar la innovación y ponerla al servicio de las urgentes revoluciones que tenemos que hacer: en economía, en educación, en salud, en política y gobierno, en diseño y gestión de organizaciones -públicas y privadas- entre otros ámbitos claves de la convivencia social.

Si cada ser humano tiene un potencial para innovar, entonces todas las organizaciones humanas también lo tienen. Podemos hacer cambios profundos y rápidos si la actitud y los paradigmas adecuados son utilizados.

El constructivismo radical es uno de ellos. Si la realidad es construida por nosotros al vivirla y nosotros somos una construcción de nosotros mismos, si adoptamos el conversar como la forma en que construimos socialmente la realidad y nos transformamos en ese hacer, la posibilidad de cambiar la realidad es muy superior a aquella que teníamos con los viejos paradigmas. Mucho más si nos movilizamos juntos por propósitos nobles y grandes, como los que han movilizado a algunas grandes empresas innovadoras, aquellas que nunca adoptaron, o por el camino se apartaron, de la antisocial “Maximización de Utilidades”:

La siguiente cita, extraida de uno de los mejores libros de innovación de todos los tiempos, a mi juicio, ilustra la base constructivista de la cultura japonesa:

“La esencia de la innovación es recrear el mundo de acuerdo con un particular ideal o visión. Innovar significa literalmente recrear la empresa y a cada uno de los que la conforman en un ininterrumpido proceso de auto-renovación organizacional y personal” . Nonaka y Takeuchi (1995)

La capacidad de todos los seres humanos de innovar y renovarse hace una enorme diferencia a la hora de evaluar los cambios que es posible hacer en el mundo y la posibilidad de humanizar la humanidad. Abre un enorme espacio para vencer la resignación de aquellas y aquellos que no creen en las posibilidades de cambios significativos, ni en las personas ni en el destino de la humanidad y del planeta.

Nuevos paradigmas humanizantes han surgido también desde el nuevo management. Harvard Business Review, que no es una revista “New Age”, nos dice en la editorial de su primer número especial en 79 años de existencia, con titular “Liderazgo Rupturista: es personal. Porqué conocerse a sí mismo es la mejor estrategia hoy en día”:

“El término Liderazgo Rupturista, como nosotros lo definimos, es multivalente. Por cierto, implica romper con los viejos hábitos de pensar para encontrar soluciones frescas a problemas eternos. Pero también significa romper con las barreras interpersonales que todos nosotros erigimos para evitar el genuino contacto humano” (…) “Es liderazgo que rompe con el cinismo que mucha gente siente acerca de sus trabajos ayudándoles a encontrar sentido y propósito a lo que hacen” (…) “Y rompe con los límites impuestos por sus dudas y medios para alcanzar más de lo que creían posible”.

La urgente necesidad de transitar de la ciencia a la conciencia aparece también reflejada en el radical cambio en las competencias que las empresas requieren de los MBA, hasta hace poco formados para el “frío e impersonal mundo de los negocios”. En un estudio de Hult International Business School con 90 corporaciones en los 5 continentes, el “skill” Nº 1 requerido por estas es “Selfawareness”, ¡autoconciencia!

La “Mindfull Revolution”, apoyada en la nueva neurociencia empírica, que logra portada en Time Magazine (2014), refiere a la capacidad de cambiar el sistema nervioso a través de técnicas simples de meditación, al alcance de cualquier persona, incluso por internet.

Esta y otras técnicas de meditación permiten expandir la conciencia e incrementar la empatía, la compasión y la capacidad de amar del Homo Sapiens, transformandolo gradualmente en un Homo Sapiens Sapiens. Eventualmente, poco a poco, con paciencia y perseverancia de meditante, en un Homo Sapiens Amans.

La interpretación de Maturana y Varela del conversar como transformación en la convivencia, como el entrecruzamiento del lenguajear y el emocionar , facilita enormente el trabajo en equipo, factor clave de la innovación en todo tipo de organizaciones humanas . El descubrimiento de las neuronas espejo, o neuronas de la empatía, facilita aún más estos procesos, así como los de comunicación y colaboración.

El paradigma del capital social, que recupera el sentido común perdido, aquel reflejado en el proverbio “La unión hace la fuerza”, cierra esta lista parcial de nuevos paradigmas, que abren nuevas posibilidades para el desarrollo integral de las naciones, regiones, organizaciones e incluso las personas. Y para la humanidad como un todo.

Francis Fukuyama (2002) sostiene: “Muchos hoy ven el capital social como el ingrediente clave tanto del desarrollo económico como de una democracia liberal estable”.

Robert Putman, uno de los padres de esta teoría, en una conferencia en Chile señaló, como un nuevo beneficio del capital social: “El capital social correlaciona positivamente con longevidad, inversamente con morbilidad, aumenta la capacidad de superar situaciones graves de vida, incrementa el ingreso y el bienestar integral”.( Conferencia en Universidad Diego Portales, 2014).

Cohen y Fields (1999) afirman que: “Silicon Valley está construido sobre Capital Social”.

Y Malcolm Gladwell (2008) concluye que: “Los habitantes de Rosseto morían de viejos, eso era. Y no se enfermaban porque comieran sano, no fumaran ni bebieran, todo lo cual sí hacían, sino por el tipo de relaciones que tenían, por el elevado capital social de la comunidad. “

Así como la capacidad de producir valor de un ser humano depende más de sus sinapsis que de sus neuronas, la capacidad de producir valor de un grupo de personas depende más de las relaciones entre ellos que de sus capacidades individuales. Depende también de los estados de ánimo en que viven y de la existencia de un proyecto común. De que vivan en “comunión”.

Las tecnologías de construcción de capital social son hoy por lejos las más importantes. Son las que atienden la necesidad más acuciante en el planeta: permitir la convivencia en la diversidad y contextos complejos, impredecibles, ambiguos y permanentemente cambiantes; las que facilitan la comunicación, construyen confianza y espíritu colaborativo y generan sentido de comunidad.

Donde no hay capital social nada florece. Ni las otras tecnologías, ni la democracia, ni la justicia, ni la libertad, ni los derechos humanos, nada. El capital social es el sustrato primario y fundamental de cualquier acción que pretenda producir desarrollo integral de cuanquier organización humana.

Por ello es necesario destinar muchos recursos a su desarrollo y amerita crear una disciplina abocada a ese desafío: la Sociotecnología (2013). Como ya antes señalamos, pero vale la pena insistir en ello, las naciones que no han participado de la generación de los viejos paradigmas, y que no les ha ido bien con ellos, tienen ventajas para participar de la generación de nuevos paradigmas. América Latina se encuentra en ese caso. Además de que tenemos una urgente necesidad de incrementar su capital social en nuestros países, muy en particular Chile, país desde el cual vengo y hablo, que es el país más desconfiado de la OCDE. También el más depresivo, en parte por ello mismo. Invito aquí a todos y todas las lectoras a participar de la creación de esta disciplina y el noble y gran objetivo que se propone: fortalecer el capital social y contribuir a humanizar la humanidad a través de ello.

Construir capital social en un grupo humano es fácil desde una filosofía y humanología constructivista radical

  • Expandiendo conciencias, de sí y de mundo.
  • Aprendiendo a respetarse y valorarse en la diversidad.
  • Transformándose, literalmente, biológicamente, en el conversar y la convivencia.
  • Cambiando los relatos sobre sí mismo, los demás y las cosas.
  • Construyendo juntos una realidad y un futuro común, comprensiva y compasivamente, con conciencia de sí y de mundo.
  • Incrementando la inteligencia emocional y espiritual.
  • Fortaleciendo, por todas las vías anteriore, nuestra capacidad de amar.

Diseñar, aplicar, evaluar y difundir teorías, técnicas y métodos para lograr todo ello es el objetivo de la Sociotecnología.

Eso hemos venido haciendo con muy buenos resultados desde hace 30 años en el Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, a partir de la biología, filosofía y humanología constructivista propuestas por Humberto Maturana y Francisco Varela. En base a cursos, talleres, diplomados, coloquios y conversatorios centrados en la expansión de conciencia de sí, conciencia de la revolución paradigmática, y el aprender a conversar conversando y el fortalecimiento de habilidades socioemocionales y directivas, hemos logrado incrementar el capital social y echar las bases de culturas de innovación en organizaciones de alta complejidad, incluyendo hospitales y sistemas público de salud. (Montero y Vignolo, 2007)

Muchas otras organizaciones han venido haciendo lo mismo en otras partes del mundo. Una de las más destacadas de ellas, que ha trabajado con comunidades humana muy grandes en distintas partes del mundo es el “Consensus Building Institute” de Boston: ha demostrado su experiencia y elevadas competencias llevando adelante proyectos complejos también en Chile. Uno de alta complejidad y trascendencia fue el Proyecto “Energía 2050”.

Para concluir, construir capital social requiere de tomar conciencia y hacerse cargo de los factores históricos, sociales y económicos. Crucial, imprescindible, es hacerse cargo de los factores socio culturales. La cultura sí importa. Importan en particular las patologías culturales.

Importa por sobre todo, la patología extrema: la Sociopatología. Es importante entender que muchos sociópatas son resultado de esas patologías culturales. La principal de ellas: la baja autoestima, generada por la cultura del desamor.

Es absolutamente clave:

  • Detectarlos y neutralizarlos, como lo hacen hoy las empresas de punta en el mundo, desde hace ya unos 20 años, especialmente después del escándalo de ENRON.
  • Disminuyendo la tasa de producción de los Homo Sapiens Psicopaticus y aumentando la tasa de producción del Homo Sapiens Amans.

Para lo cual necesitamos:

  • Cuidar amorosamente de la madre embarazada y su criatura, a la madre lactante y al lactante.
  • Garantizar amor, juego e igualdad de oportunidades a losniños y a niñas.
  • Coherente con ello, poner la inversión en estos items en la primera línea de la inversión y la política pública.

La base fundamental para que todo ello sea posible es instalar el paradigma “Amo, luego existo” en el centro de la vida humana y social, lo cual exige el compromiso y la acción decidida y eficaz, saliendo de la resignación y la zona de confort, de la masa de la población, de los “idiotas”, aquellas y aquelos que se restan de la política adptando una postura de observadores, analistas y comentaristas del mundo este que se desploma.

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