- Clima institucional protector: normas claras contra la violencia y la discriminación; liderazgo visible que modela respeto; formación continua para docentes, jefes y mandos medios.
- Detección y derivación temprana: protocolos prácticos para identificar señales de riesgo; rutas claras de derivación a salud mental y redes comunitarias.
- Respuestas reparadoras y restaurativas: medidas centradas en la reparación del daño, acompañamiento a la víctima y responsabilidades institucionales más allá de sanciones administrativas.
- Comunicación responsable: formación para medios y vocerías sobre cobertura que evite el sensacionalismo y la exposición innecesaria; mensajes que visibilicen recursos y transmitan esperanza.
- Participación estudiantil y laboral: espacios donde quienes viven la institución diseñen soluciones; comités paritarios y grupos de pares formados en escucha y apoyo.
- Articulación con salud pública: convenios y accesos rápidos a atención psicológica y psiquiátrica, y planificación conjunta con servicios locales para garantizar continuidad de cuidado.
- Implementar programas permanentes de convivencia y educación emocional que sean evaluables.
- Capacitar a docentes, asistentes y equipos escolares en detección de riesgo suicida y en rutas locales de derivación.
- Crear protocolos de prevención que cuiden a la comunidad tras un intento o una pérdida, reduciendo estigmas y previniendo nuevos casos.
- Incluir a las familias en estrategias preventivas y en la construcción de un clima de cuidado.
- Incorporar la salud mental en la gestión de riesgos y en las políticas de seguridad y salud ocupacional.
- Formar a mandos medios en liderazgo empático, manejo de conflictos y detección de señales de crisis.
- Establecer rutas confidenciales de apoyo y protocolos claros ante denuncias de hostigamiento, con medidas de protección inmediatas para la persona afectada.
- Promover ambientes de pertenencia que reduzcan el aislamiento y aumenten el propósito laboral, factores protectores frente al suicidio.
- Mes 0–1: diagnóstico rápido del clima institucional y mapeo de recursos locales.
- Mes 2–3: diseño o adaptación de protocolos de detección, derivación y postvención.
- Mes 3–6: formación inicial para directivos, mandos medios y equipos clave; lanzamiento de campañas de comunicación responsable.
- Mes 6–9: habilitación de rutas de apoyo confidenciales; creación de comités de pares y espacios de participación familiar.
- Mes 9–12: evaluación formativa, ajustes e institucionalización de la capacitación continua.
- Porcentaje del personal formado en detección y derivación.
- Tiempo promedio desde la notificación hasta la intervención.
- Número de casos derivados a servicios de salud mental y resultados de seguimiento.
- Encuestas anuales de clima sobre seguridad y sentido de pertenencia.
- Registro y evaluación de prevenciones realizadas.