La paradoja del descanso: el caso de Elliot y el burnout

Josh Cohen explora en The Economist cómo un médico agotado, en su intento por descansar, se ve atrapado en una espiral de actividades que solo incrementan su fatiga. Este caso revela las complejidades del burnout y la dificultad de encontrar alivio en una cultura obsesionada con la productividad.

Más leídos

Un paciente llamado Elliot, según relata Josh Cohen en su artículo para The Economist, recientemente tomó una semana libre de su exigente trabajo como médico de cabecera. Se sentía agotado y necesitaba descansar. Planeaba dormir hasta tarde, leer una novela, dar paseos tranquilos y ponerse al día con “Game of Thrones”. Sin embargo, terminó llenando su agenda con visitas a museos de arte, conciertos, teatro, reuniones con amigos en bares y restaurantes de moda, además de ir al gimnasio, tomar clases de español y armar muebles.

Durante la primera de sus sesiones vespertinas bisemanales, se preguntaba si no debería bajar el ritmo. Se sentía tan agotado como siempre. Amigos en Facebook y Twitter bromeaban diciendo que parecía más trabajo que trabajar. “Estoy tratando de entender cómo he logrado hacer tanto cuando no quería hacer nada. De alguna manera, no hacer nada parece imposible. Quiero decir, ¿cómo puedes simplemente… no hacer nada?”.

Elliot, al protestar que no puede simplemente no hacer nada, se ve y se juzga a sí mismo desde la perspectiva de una cultura que desprecia cualquier cosa que huela a inactividad. Bajo constante autoexamen sobre si está siendo lo suficientemente productivo, se siente avergonzado cuando se juzga insuficiente en este aspecto. Esto lo deja, al mismo tiempo, demasiado agotado para trabajar e incapaz de descansar.

Cohen describe en su artículo para la edición de agosto/septiembre de “1843” que este es el dilema básico del agotado: una sensación de cansancio acompañada de una compulsión nerviosa de seguir adelante, lo que hace muy difícil saber cómo sobrellevarlo. El agotamiento implica la pérdida de la capacidad de relajarse, de “simplemente no hacer nada”. Impide a la persona disfrutar de placeres ordinarios como dormir, tomar baños largos, pasear, almorzar tranquilamente o tener conversaciones sin rumbo fijo, que inducen calma y contento. Puede ser contraproducente recomendar actividades relajantes a alguien que se queja de que lo único que no puede hacer es relajarse.

Entonces, ¿qué se necesita para recuperar la capacidad de no hacer nada, o hacer muy poco? Cohen sugiere que, en casos menos graves de agotamiento, a menudo las dificultades que inducen el agotamiento nervioso son más externas que internas. Los eventos de la vida (duelo, divorcio, cambios en la situación financiera, etc.) y las demandas del trabajo pueden drenar el tiempo y la energía.

En tales casos, vale la pena recurrir primero a soluciones más externas: reducir las horas de trabajo tanto como sea posible, dedicar más tiempo a relajarse o a prácticas contemplativas como el yoga y la meditación. Esto es tanto una cuestión de descubrir un remedio como el remedio en sí. Escuchar y atender las necesidades del yo interno en lugar de las demandas del mundo exterior puede tener un efecto transformador.

Sin embargo, tales soluciones pueden parecer poco realistas para algunos, tanto en lo real como psicológicamente. Prácticamente, porque muchos están empleados en sectores que exigen horas agotadoras y un compromiso inquebrantable; psicológicamente, porque reducir las horas de trabajo puede inducir más ansiedad en alguien impulsado a lograr más.

Aunque hay muchos medios para ayudarnos a relajarnos, el dilema del agotamiento severo es que no se puede ayudar a relajarse, señala el artículo The Economist. Donde el agotamiento tiene raíces psicológicas, el psicoanálisis puede ser útil.

Una manera es su “forma”. El agotamiento nervioso resulta de la esclavitud a una lista interminable de tareas. En una sesión de psicoterapia, uno se sienta o se acuesta y comienza a hablar sin una agenda particular, dejándose llevar por donde la mente lo lleve. En partes de la sesión, uno puede estar en silencio, descubriendo el valor de simplemente estar con alguien, sin tener que justificar o explicar, fomentando una apreciación de lo que el psicoanalista americano Jonathan Lear llama “actividad mental sin propósito”.

Otra forma es el “contenido” del psicoanálisis. Hablar con un terapeuta puede ayudarnos a descubrir esos elementos en nuestra historia y carácter que nos hacen particularmente vulnerables a dificultades específicas como el agotamiento. Cohen menciona en su artículo cómo dos pacientes asociaban desde la infancia su valía con sus niveles de logro. Bajo presión constante para “ser lo mejor”, se sentían vacíos y agotados cuando inevitablemente no lograban estar a la altura de esta autoimagen ideal.

Esto era muy cierto para Elliot, y explica en parte por qué la idea de “no hacer nada” le resultaba tan escandalosa. Incluso hoy, al acercarse a la vejez, Elliot no puede imaginar a sus padres descansando, leyendo o viendo televisión. Recuerda comidas familiares rápidas, con uno o ambos padres apurados para asistir a algún compromiso. Su vida estaba llena de tareas y lecciones extracurriculares, y nunca fue más reprendido por sus padres que cuando era “perezoso”. “Eran compulsivamente activos”, dijo, “y me hicieron sentir que era vergonzoso perder el tiempo. Podrías imaginar que las sillas de la casa estaban electrificadas si se sentaban más de diez minutos”. Sólo ahora comienza a preguntarse por qué ellos, y él a su vez, son así, y por qué estar en reposo por cualquier tiempo es equivalente a “perderlo”.

Este tipo de comprensión puede ser útil para desafiar nuestros hábitos internalizados de trabajo y nuestras ideas de lo que constituye un uso “productivo” de nuestro tiempo. Nos anima a pensar en qué tipo de vida vale la pena vivir, en lugar de simplemente vivir la vida que asumimos que debemos vivir.

¡Co-construyamos RH Management 2030!

Tu aporte mensual nos da independencia y sostenibilidad. El trabajo está en transformación y necesita un periodismo que ponga a las personas primero.

Tu contribución nos permite seguir marcando agenda con reflexiones de valor e interpelando al mainstream.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ONU Mujeres condena la violencia sexual en conflictos y celebra la resistencia de mujeres y niñas

En el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos (el 19 de junio), ONU...

Últimas noticias

- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Artículos relacionados