En Chile, existe consenso sobre la importancia de integrar mujeres en puestos de alta dirección para fortalecer el crecimiento económico y el desarrollo sostenible del país. Sin embargo, a pesar de los avances logrados, persisten desafíos que frenan la urgencia de alcanzar esta meta, según datos recientes del Diario Financiero. Ante este contexto, Redmad presenta un análisis sobre el panorama actual y las medidas clave para avanzar en el equilibrio de género en la alta dirección.
Gestionar el balance de género: una competencia clave del liderazgo del siglo XXI
Para María Ana Matthias, presidenta de Redmad, promover el balance de género en la alta dirección es fundamental para la sostenibilidad de las organizaciones. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF), en su Informe Género en el Sistema Financiero 2024, respalda esta visión, subrayando la evidencia de los beneficios de contar con mujeres en cargos directivos.
Pese a los avances, el Quinto Reporte de Indicadores de Género en las Empresas 2023 muestra que la representación femenina en directorios y gerencias de primera línea en Chile alcanza solo el 16,5% y el 22,5%, respectivamente. Matthias resalta que, para abordar esta situación, es crucial que los líderes adopten una postura activa en fomentar una cultura organizacional inclusiva. La consultora organizacional Avivah Wittenberg-Cox señala que el éxito de las iniciativas de equilibrio de género depende en un 80% de la forma en que los líderes enmarquen el tema, lo que convierte la gestión de la equidad de género en una competencia esencial del liderazgo del siglo XXI.
La inclusión femenina, clave para la sostenibilidad empresarial
Desde Mujeres Empresarias, Francisca Valdés, su directora, observa que el avance de las mujeres en puestos de alta dirección ha mostrado una desaceleración preocupante en los últimos dos años, según el Ranking Imad. Valdés advierte que, aunque en Chile existe mayor conciencia sobre la relevancia de la inclusión femenina, las organizaciones aún no priorizan esta cuestión como una estrategia esencial.
El aporte del talento femenino enriquece la toma de decisiones y potencia la innovación en las empresas, sostiene Valdés. Sin embargo, el estancamiento en la representación femenina en la alta dirección podría deberse a factores como el ciclo económico y la falta de prioridad en las agendas corporativas. En el contexto económico actual, la implementación de nuevas políticas de género tiende a postergarse frente a otras necesidades.
Para ambas expertas, es fundamental avanzar en la inclusión de mujeres en roles de liderazgo como una estrategia de largo plazo que impulse la sostenibilidad y el desempeño de las empresas en Chile.