Por Cristian Lagos Contardo. Gerente división personas y organización en Banco de Chile.
El reciente acuerdo en Inteligencia Artificial firmado entre Banco de Chile y la multinacional Microsoft ha sido presentado como un paso decisivo hacia la modernización digital del sistema financiero. Sin embargo, más allá de la tecnología, esta alianza es —ante todo— una apuesta por las personas: el verdadero motor de la transformación no está en los sistemas, en los “fierros”, sino en quienes la hacen posible.
La Inteligencia Artificial y las herramientas de automatización ofrecen un potencial enorme, pero su verdadero valor depende de la capacidad de las personas para integrarlas en su trabajo, reinterpretarlas y convertirlas en soluciones con sentido. Por eso, en Banco de Chile entendemos que la transformación digital comienza en la actitud: conciencia, voluntad, formación y aplicación.
Esta alianza con Microsoft refuerza una visión que hemos construido durante años en Banco de Chile: la de un banco que evoluciona, fortaleciendo la adaptabilidad y colaboración de sus equipos. La tecnología al servicio del cliente a través de toda la cadena de talento.
El gran desafío de desarrollar las capacidades estratégicas pasa por comprender cuáles son las habilidades colectivas y luego acostumbrarse a la idea de que en adelante el proceso será aprender, desaprender y reaprender con rapidez. Para lograrlo, debemos crear entornos que promuevan la curiosidad, el trabajo interdisciplinario y el aprendizaje continuo.
Gestionar el cambio también implica acompañar. En toda transformación surgen dudas y resistencias; por eso la comunicación y el liderazgo cercano son esenciales.
El éxito no se medirá por el número de algoritmos en funcionamiento, sino por cuántas personas cambiaron su forma de aprender y hacer las cosas, con conciencia del sentido de su trabajo. La tecnología puede acelerar procesos, pero solo las personas pueden darles propósito.
Nuestro compromiso es seguir potenciando el talento como el motor principal de la transformación, porque la verdadera inteligencia es adaptativa.
Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management