La Fageda: cuando la locura empresarial social y rentable, produce dignidad humana

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Tuve la suerte de conocer a Cristóbal Colón, “el bueno”, como él mismo se presentó, en un particular evento organizado en Bogotá en octubre de 2019. Fue en el “XII Congreso Internacional de Gestión del Conocimiento”, actividad académica y empresarial en donde Colón y yo, estábamos invitados como conferencistas internacionales. 

Inicio este relato afirmando que este Cristóbal Colón, no tiene ninguna vinculación de sangre con el otro que llegó hace más de medio siglo junto a las tres carabelas. Por otra parte, este Cristóbal Colón, sí es el inquieto psicólogo español que, en su juventud, fue previamente sastre para después dedicarse por años a un trabajo profundamente comprometido con el Psiquiátrico de Salt. 

Pero pasó el tiempo, y este profesional de la psicología en un momento dado se decepcionó, ¡así es!, se cansó del psicoanálisis, del marxismo y de sus penurias de cárcel por temas políticos. Y esta decepción se profundizó aún más, al observar cómo los pacientes del psiquiátrico en el que trabajaba no tenían ni la más mínima de las posibilidades a la hora de desarrollarse dignamente en el campo laboral. Es decir, estos pacientes por lo general eran estigmatizados, aislados e invisibilizados por el mundo productivo, aniquilándose con esto, toda posibilidad de inclusión social y laboral. El rótulo era más fuerte.

Un día este resuelto psicólogo junto a los pacientes del psiquiátrico, fueron a conversar con el alcalde del pueblo. Tocaron la puerta del municipio, fueron recibidos y las primeras palabras de este idealista profesional de la salud mental hacia el alcalde fue: “Buenos días, soy Cristóbal Colón, y vengo con los pacientes del psiquiátrico para pedirle a usted, el alcalde, que por favor nos apoye para crear una empresa que genere trabajo”. 

Imagínense las ideas que en ese instante recorrían la cabeza del alcalde al ver a “Cristóbal Colón” junto a los “pacientes del psiquiátrico”, con el resuelto deseo de “emprender a nivel empresarial”.  

Pese a todo lo antes narrado, este psicólogo que poco a poco comenzó a conocer la teoría de la nueva antipsiquiatría de Franco Basaglia, ya en 1982 resuelve este tema (exclusión laboral) fundando la cooperativa, La Fageda. 

Entre los desafíos de esta entidad productiva estaba la de concluir con la discriminación laboral de los sectores más postergados por problemas mentales. Y es la propia misión de la cooperativa, la que confirma esta convicción: “trabajamos para mejorar la calidad de vida y promover la integración social de las personas con discapacidad intelectual y/o trastornos mentales severos y otros colectivos en situación de vulnerabilidad”.   

La Fageda, fábrica de yogures y productos lácteos (entre otros negocios) que por décadas le ha dado orgullo y desarrollo a la Garrotxa, comarca española situada en la provincia de Gerona (Cataluña), es hoy un proyecto social y productivo que tiene como misión el de promover la integración de personas en riesgo de exclusión social de Garrotxa, mediante un trabajo real y digno. Para conseguir este desafío, se sirve de una sólida estructura empresarial que gestiona eficientemente para sumar valor a la organización y a la sociedad en su conjunto.

Actualmente esta cooperativa cuenta con un alto porcentaje de sus colaboradores con no menores complejidades mentales; posee una facturación superior a los 15 millones de euros al año; acá la competitividad “a como dé lugar” no es el camino a seguir. De igual forma, esta inusual industria no busca el equilibrio económico, pero sí el equilibrio y la salud mental de sus empleados. Por lo mismo, La Fageda es una institución sin ánimo de lucro que invierte sus ganancias en infraestructura (fábrica, granja), como también, en viviendas y programas de formación y ocio para el conjunto de sus trabajadores(as). 

Cristóbal Colón considera que la experiencia del trabajo puede ser un elemento esencial para el equilibrio del ser humano y que, por tanto, constituye la principal columna terapéutica para aquellas personas que sufren de trastornos mentales. A la vez, la persona al sentirse útil y parte de un proyecto mayor, automáticamente fortalece su autoestima, sentimiento de pertenencia, dignidad, motivación y, todo esto, genera un profundo sentido existencial. 

“Ha llegado el momento de, por un lado, cohesionar y garantizar la viabilidad económica, y por otro, el de profundizar en los elementos de la cultura organizacional: debemos ahondar en la reflexión de los aspectos más ideológicos del proyecto, todos debemos ser más conscientes de lo esencial de lo que hacemos, de “la cadena del sentido”. Así como decía Aristóteles, “uno es lo que conoce”, hay que iniciar un proceso en el que participen todos los miembros de la organización con el objetivo de fortalecer la voluntad colectiva y conseguir una visión de futuro común. Un proceso de reflexión en el que participemos todos para construir un discurso compartido que nos posibilite hacer mucho mejor lo que ya hacemos bien, un proceso que nos haga imaginar lo que queremos ser de aquí a 30 años, porque así seguro que lo conseguiremos” (La Fageda, Historia de una locura empresarial, social y rentable). 

Los valores de La Fageda se focalizan en la persona como eje central de todo, en la integridad, en la responsabilidad, en la confianza, en la ilusión, en la calidad y el esfuerzo. Y son estas dimensiones axiológicas las que nutren finalmente la cultura diaria de la sostenibilidad, cultura que se materializa en tres grandes campos de acción: económico, social y medioambiental. Y fue esta validada coherencia entre el decir y el hacer lo que generó, en el tiempo, el reconocimiento de la ONU a esta cooperativa, por su contribución a los objetivos de desarrollo sostenible en la agenda 2030.

En una entrevista dada por Cristóbal Colón a un medio digital español (Emprendedores), este líder empresarial afirmó a la periodista Joana Uribe: “No me siento empresario, sólo gestiono una empresa que crea empleos”. Sumo a esta casi declaración de principios, tres ideas relevantes de esta conversación: 

  • Idea 1: “Nosotros nos hemos forjado bajo una frase: el trabajo consentido es un trabajo con sentido. Además de tener una cadena de valor potente, porque si no esto no se aguantaría, hay que tener una cadena de sentido. Tenemos que ser rentables haciendo cosas con sentido. En segundo lugar, el trabajo te tiene que permitir desarrollar tus capacidades y, en tercer lugar, este trabajo te tiene que permitir trascender del egoísmo”. 
  • Idea 2: “El trabajo es un medio y un fin. Yo monto empresas para crear puestos de trabajo, no para producir yogures ni para ganar dinero para unos accionistas. Ahora bien, tienen que ser rentables. La gente sabe que aquí no venimos a hacer yogures sino otra cosa. Pero los yogures tienen que ser de excelencia”.
  • Idea 3: “La satisfacción es de los trabajadores cuando ven que hacen cosas útiles y a cambio reciben algo con lo que ganarse la vida. Y tienen un elemento muy importante: el reconocimiento. Nosotros nos construimos a través de la mirada del otro. ¿Cuántas veces nos sentimos invisibles? El trabajo debe permitir que desarrolles tus capacidades. Todo el mundo sirve para algo. Y debe permitirte trascender del egoísmo. Para que un proyecto funcione debes hacerlo con otros, o no funcionará”. 

Y bueno, concluido el evento sobre innovación en Bogotá, con Cristóbal Colón nos fuimos a conversar a la cafetería del hotel. Ahí pude conocer más en profundidad a esta verdadera personalidad del emprendimiento y la gestión empresarial. Arte que él maneja a tal nivel, que resulta un académico testimonial de alto prestigio para destacadas universidades y escuelas de negocio del mundo entero, Harvard, entre otras. En lo personal, agradezco la experiencia vivida, ya que pude comprobar cómo los verdaderos sueños de vida que deseamos concretar no solo tienen que ser elevados y altruistas, sino también, posibles, organizados y rigurosos para su ejecución.    

Después de horas de conversar y tomar una cantidad no menor de diversos y  exuberantes cafés colombianos, le pregunté a Cristóbal Colón, qué lo mueve para desplegar todo este esfuerzo y energía, tantas décadas de emprendimiento… en ese instante la emoción de este español se tragó sus palabras, y con solo ver su expresión conmovida entendí que estaba frente a un ser humano, silencioso pero efectivo en su real proyecto de vida: estar al servicio de otros y, a la vez, darles presencia y dignidad a esos otros, desde un recurso claramente movilizador: el trabajo. 

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