“La barca del NosOtros”: Ricardo Espinoza Lolas lanzó su nuevo libro en la Librería Ulises de Santiago

El filósofo chileno presentó “Inicio del fin del mundo Chile”, un ensayo político y poético que propone una revolución colectiva frente al naufragio del capitalismo individualista. La psicoanalista Vanessa Yankovic y el director creativo Eugenio García acompañaron el acto.

Con la Librería Ulises del Barrio Lastarria convertida, según las propias palabras del autor, en “una barca”, Ricardo Espinoza Lolas presentó en marzo de 2026 su más reciente obra: “Inicio del fin del mundo Chile (Hacia la revolución del NosOtros, una nueva versión)”, publicada por Pascal Editores. El evento reunió a amigos, discípulos, poetas, periodistas y pensadores en torno a un libro que sus presentadores describieron como urgente, terapéutico y profundamente político.

La psicoanalista Vanessa Yankovic abrió la presentación con una imagen contundente: leer este libro, dijo, es como salir de un estadio después de un naufragio. “Uno entra en un peligro y es arrastrado. Después uno ya se acostumbra y puede verlo. Es rojo. Rojo furioso.”

Yankovic fue clara en su caracterización de la obra: “Este es un libro denso, apasionado y profundamente político, que utiliza a Hegel, Nietzsche y Lenin para pensar en el Chile actual. Lo curioso que tiene es que no es sobre algo, sino que es una experiencia. Busca liberarnos de la inmediatez que nos convierte en borregos inaudibles.”

Para la psicoanalista, el núcleo del libro reside en la metáfora de la barca colectiva. “Frente al naufragio del capitalismo individualista, Ricardo propone una construcción colectiva: la barca es NosOtros, que ya está navegando por varios países y tiene mucho viento a favor.” Una imagen, añadió, que interpela directamente a la subjetividad: “El capitalismo no solo ocupa terrenos físicos, sino que ha colonizado nuestra subjetividad, convirtiéndonos en empresarios de nosotros mismos, persiguiendo el éxito narcisista, que nos termina de aislar y enfermar.”

Los poetas como revolucionarios

Uno de los gestos más audaces del libro, según Yankovic, es la reescritura de figuras históricas. “Ricardo hace algo muy valiente: reescribe la caracterización de Lenin no como el dictador, sino como el poeta revolucionario que supo leer a Hegel para realizar lo imposible.” Y en el mismo movimiento, eleva a los poetas al rango de verdaderos agentes del cambio: “Los cambios no vendrán de los políticos de turno, atrapados en el juego absurdo de la polarización. Menciona a Mistral, Huidobro y Neruda no como creadores de adornos literarios, sino como creadores de barcas. Humanos que supieron inyectar sentido, belleza y alegría en medio del desastre.”

La revolución que propone el libro, insistió, “es poética y alegre”. Y allí radica su paradoja más fértil: “Chile, siendo el fin del mundo, puede ser el inicio de un mundo nuevo si logramos salir de la estructura de patrón-peonismo que aún no hemos superado.”

Vanessa Yankovic, además de presentadora, habló como amiga y como lectora. Describió a Espinoza Lolas como un filósofo que piensa como vive y vive como piensa: “Nació en uno de los cerros más conocidos de Valparaíso, lugar donde aprendió a aprender de la experiencia. No es un filósofo teórico, es un filósofo de la calle que integra y vive su filosofía.”

Recordó que en 2025 Espinoza Lolas fue candidato al Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales en Chile, y que su obra incluye más de veinte libros traducidos a diversos idiomas. “Nadie profeta en su tierra, pero en algún momento algo sucedió”, dijo con ironía cariñosa.

Desde su práctica psicoanalítica, Yankovic conectó el diagnóstico del libro con lo que observa en el consultorio: “Muchos pacientes llegan con altos niveles de angustia y quieren que uno la reduzca o elimine, como si fuera una alarma que se quedó pegada. Pero la angustia es vital: nos está mostrando que estamos ahogados en este sistema, un sistema que cambia el tener por el ser, orientado a la disciplina más que a la ética.” La lectura del libro, concluyó, produce el efecto contrario al que la cultura del rendimiento exige: “Nos hace pensar, nos hace tomar distancia, nos muestra que el humano puede salir de la inmediatez. No somos hijos del capitalismo, somos hijos de Dionisio.”

Cazuelas, amigos y finitud

Ricardo Espinoza Lolas cerró el acto con un discurso tan filosófico como íntimo. Agradeció a la Librería Ulises —”siempre ha estado apoyando, y tiene muchos libros en vivo”— y a Pascal Editores, con quienes describió una relación que va más allá de lo profesional: “Los editores son como psicoanalistas, como familiares. Uno los oye, los ama.”

Reveló que el libro abre con dos momentos autobiográficos de gran potencia. El primero: la visita de Antonio Negri, el célebre filósofo italiano que estuvo once años en prisión, a la casa de su madre en Playa Ancha, Valparaíso. “Un tipo que le falta un pulmón, que ha sido torturado, y que termina comiendo una cazuela con mi madre, sin hablar español. Los dos terminan siendo amigos, incluso hablando contra mí. Veo ahí una unidad.” El segundo: la historia de su padre, el golpe de Estado y la pobreza. “Son pocos los pensadores que han mostrado nuestra accidentalidad, nuestra vulnerabilidad, y toda la mierda que significó el golpe.”

A partir de esos cimientos personales, el libro construye sus categorías: “Siempre poéticas, siempre imaginativas, siempre plásticas.” El director creativo Eugenio García, presente en el acto y coautor del epílogo, aparece como personaje dentro del texto mismo: “Lo trato como un agitador del NosOtros, un poeta del NosOtros. Su epílogo muestra la parte de nosotros como un movimiento, como una gran marea que no se va a detener.”

Espinoza Lolas describió el libro como un mapa de la fragilidad humana compartida: “Estoy lleno de enfermedades, lo voy contando de repente, y se ríen. Mostramos que somos fragmentarios, porosos. Y en esa fragilidad, independiente de derecha e izquierda, nos traicionamos. Es tanto el miedo a nuestra finitud, que nos volvemos unos neuróticos traicioneros de cualquier color político.”

El cierre, dedicado a Vicente Huidobro, propone un gesto constructivo y alegre: “El libro termina mostrando que aceptamos nuestra finitud, nos tocamos unos con otros, tomamos decisiones, hacemos lo que podemos, pero funcionamos. Y salimos adelante.”

En la foto de portada de izquierda a derecha: Eugenio García, director creativo; Vanessa Yankovich, psicoanalista y Ricardo Espinoza, filósofo y autor del libro.

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