Un informe publicado por la Ocde en 2026 y revisado por RH Management reveló que los estudiantes de 15 años en Chile destinaban más de 45 horas semanales a las redes sociales en 2022, por encima de las casi 35 horas registradas en promedio entre los países analizados, a partir de datos de Pisa y de una revisión de investigaciones sobre desempeño académico, bienestar y habilidades necesarias para desenvolverse en entornos digitales.
La diferencia posiciona a Chile en uno de los extremos del estudio. Mientras los adolescentes chilenos superan las 45 horas semanales, en Japón el tiempo promedio se ubica por debajo de las 26 horas. Como referencia, el estudiante promedio de 15 años de la Ocde dedica casi 24 horas semanales a clases regulares y 10,5 horas a realizar tareas escolares. El documento advierte, sin embargo, que algunas actividades en redes sociales pueden realizarse simultáneamente y que, por ello, la suma de horas debe interpretarse con cautela.
La presencia de las plataformas digitales es prácticamente transversal entre los adolescentes analizados. Cerca del 95% declara navegar por redes sociales durante un día habitual y 88% afirma utilizarlas para comunicarse o compartir contenidos. En Chile, además, alrededor de uno de cada cinco jóvenes de 15 años pasa más de cinco horas comunicándose o compartiendo contenido en estas plataformas.
Uso intensivo
Las diferencias también aparecen según sexo y nivel socioeconómico. En promedio entre los países de la Ocde, las mujeres pasan 37,2 horas por semana en redes sociales, frente a 31,8 horas entre los hombres. Para ellas, navegar por estas plataformas constituye la actividad de ocio digital más frecuente, mientras que entre los hombres predominan los videojuegos.
El informe identifica, asimismo, una brecha relacionada con el origen socioeconómico. Las mujeres pertenecientes al cuartil socioeconómico más bajo reportan ocho horas semanales adicionales en redes sociales en comparación con sus pares del cuartil más alto. Entre los hombres, esa diferencia alcanza cinco horas por semana. El documento también recoge evidencia según la cual las mujeres pueden enfrentar mayores riesgos relacionados con una imagen corporal negativa, aislamiento y exclusión en comunidades digitales.
El tiempo conectado tampoco implica necesariamente una sustitución de las relaciones presenciales. En los países que aplicaron conjuntamente los cuestionarios de bienestar y tecnologías de Pisa, los estudiantes que veían diariamente a sus amigos después de clases pasaban cerca de 40 horas semanales en redes sociales, frente a unas 30 horas entre quienes rara vez se reunían con ellos. Al mismo tiempo, los adolescentes que declaraban sentirse solos en la escuela registraban un uso mayor que quienes se sentían integrados. El informe plantea así una relación compleja en la que las plataformas pueden complementar la interacción social, pero también acompañar situaciones de aislamiento.
Rendimiento y creatividad
Uno de los principales hallazgos se refiere a la relación entre redes sociales y desempeño académico. Los datos muestran que los mejores resultados en matemáticas se concentran entre estudiantes con un uso moderado, mientras el rendimiento tiende a disminuir a medida que aumenta el tiempo de exposición. La caída se vuelve especialmente visible cuando el uso supera las tres horas diarias.
El documento enfatiza que estas relaciones corresponden a asociaciones y no permiten establecer causalidad. Es decir, los datos no demuestran que el uso de redes sociales sea por sí mismo la causa de un menor rendimiento. Otros factores personales, familiares, educativos y socioeconómicos también pueden intervenir en los resultados.
Un patrón similar aparece en el pensamiento creativo, una capacidad que la Ocde considera parte del conjunto de habilidades complementarias necesarias para desenvolverse en entornos altamente digitalizados. Los mejores puntajes se observan entre quienes navegan por redes sociales entre una y tres horas al día. En cambio, dedicar más de una hora diaria a comunicarse o compartir contenido se asocia con una disminución del desempeño medido en pensamiento creativo.
El análisis, por tanto, no presenta una relación lineal en la que una mayor desconexión implique automáticamente mejores resultados. Tanto la ausencia de uso como la exposición excesiva aparecen asociadas con desempeños académicos menos favorables, mientras que los niveles moderados tienden a relacionarse con mejores resultados.
Regular el acceso
Frente a este escenario, distintas jurisdicciones han avanzado con restricciones a los teléfonos móviles en las escuelas y con regulaciones para limitar el acceso de niños y adolescentes a las redes sociales. Sin embargo, los resultados recopilados por la Ocde muestran dificultades de implementación. Entre estudiantes de establecimientos donde los teléfonos están prohibidos, 29% afirmó utilizarlos varias veces durante la jornada y otro 21% señaló hacerlo todos o casi todos los días.
Incluso después de considerar las diferencias socioeconómicas, las prohibiciones escolares se asocian con una reducción de apenas unos 30 minutos semanales en el uso total de redes sociales. Para el organismo, el desafío es encontrar mecanismos que permitan aprovechar las posibilidades de conexión, información y creatividad de estos entornos, al mismo tiempo que se gestionan sus riesgos y se resguardan derechos como la privacidad y la libertad de expresión.
El documento concluye que quienes nacieron durante los primeros años de la expansión de las redes sociales han crecido con estas plataformas incorporadas a su vida cotidiana. A medida que esa generación avanza hacia la adultez, comprender cómo utiliza la tecnología, cómo desarrolla sus capacidades y qué efectos se relacionan con los distintos niveles de exposición se vuelve parte de un desafío que todavía requiere investigación, aprendizaje y adaptación.
RH Management invita a profesionales de gestión de personas, liderazgo, operaciones, compensaciones, tecnología y transformación organizacional a participar en el “Estudio cuantitativo RHM 2026: El trabajo en transformación”. La iniciativa busca reunir evidencia sobre las principales tensiones, brechas y desafíos del mundo laboral en Chile. Participa aquí: https://es.surveymonkey.com/r/TN7FGH7