Instituto de Seguridad Laboral lanza manual para comunicar con perspectiva de género

En línea con sus compromisos institucionales y las políticas estatales de igualdad, el Instituto de Seguridad Laboral presentó un manual de lenguaje inclusivo que busca consolidar una comunicación libre de estereotipos, representativa y coherente con los principios del servicio público.

Como parte de su estrategia para fortalecer una gestión pública moderna y coherente con los principios de equidad, el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) presentó un manual de lenguaje inclusivo con perspectiva de género, elaborado por su Subdepartamento de Comunicaciones y Actividades Institucionales. El documento, dirigido tanto a funcionariado como a equipos externos, establece criterios claros para garantizar que las comunicaciones del organismo reflejen la diversidad de las personas a las que sirve y no perpetúen discriminación ni exclusión de género.

Este manual se inscribe dentro del Programa de Mejoramiento de la Gestión con Enfoque de Género, implementado de forma continua en el ISL desde 2002. Dicha política, impulsada a nivel central por la Dirección de Presupuestos y el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, busca avanzar en la disminución de brechas y barreras estructurales en la administración pública. En ese contexto, el lenguaje se reconoce como un factor simbólico central en la construcción de una cultura institucional inclusiva.

Desde 2023, el ISL ha promovido diversas transformaciones que incluyen la incorporación de enfoque de género en procedimientos internos, la capacitación de más del 80 % del personal en materias como violencia en el trabajo y lenguaje inclusivo, y el desarrollo de campañas comunicacionales que integran estos principios. La creación de este manual es una de las expresiones más concretas de ese proceso.

Comunicación inclusiva como responsabilidad del Estado

El documento no plantea el lenguaje inclusivo como una opción ideológica, sino como una responsabilidad técnica y ética del Estado para garantizar igualdad y no discriminación. Así lo establece desde sus primeras páginas, al subrayar que “el lenguaje construye realidad” y que, por lo tanto, toda institución pública tiene el deber de asegurar que esa realidad sea “justa, equitativa y representativa de todas las personas”.

El manual está pensado para ser aplicado de forma transversal en todos los niveles jerárquicos del ISL, y abarca desde documentos administrativos hasta discursos institucionales, pasando por correos electrónicos, redes sociales y materiales gráficos. Su objetivo principal es “orientar el uso de un lenguaje institucional que sea inclusivo, preciso, respetuoso y libre de sesgos”, en coherencia con los principios del servicio público.

Tres principios rectores guían esta propuesta: visibilidad de género, para contrarrestar el uso del masculino genérico y nombrar a todas las personas; neutralidad y colectividad, para evitar fórmulas forzadas y preferir términos como “comunidad”, “equipo” o “funcionariado”; y claridad y simplicidad, para que la inclusión no implique complejidad innecesaria ni pérdida de eficacia comunicativa.

Estándares aplicables y coherencia institucional

Una parte sustantiva del documento se dedica a recomendaciones específicas, como reemplazar encabezados sexistas por fórmulas neutrales, usar expresiones respetuosas en formularios y adaptar el uso de imágenes para evitar la tokenización y los estereotipos visuales. Además, se establecen normas sobre cómo actuar cuando se reproducen textos legales o materiales externos que no cumplen con los estándares inclusivos: conservar su redacción original, pero complementarla con lenguaje inclusivo en otras partes del documento.

El ISL también considera que este enfoque debe permear la comunicación institucional más allá de fechas conmemorativas. Por eso, promueve que se aplique en toda circunstancia, desde una resolución técnica hasta una publicación en redes sociales. Así, se fortalece la coherencia institucional y se impulsa una cultura basada en el respeto, la equidad y la no discriminación.

Este esfuerzo no se reduce a recomendaciones lingüísticas. También se articula con otras políticas públicas nacionales y compromisos internacionales, como la Ley N° 21.643 (Ley Karin), la Ley de Identidad de Género N° 21.120, el Convenio 190 de la OIT, y la Cedaw (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer), entre otros instrumentos legales que promueven la igualdad de género y los derechos de las mujeres y disidencias.

Comunicación con enfoque de derechos

La elaboración del manual forma parte de una mirada más amplia sobre la función comunicacional del Estado. Según plantea el ISL, “nuestras comunicaciones no solo transmiten información, sino que también reflejan los valores y compromisos del servicio público”. En consecuencia, la forma de nombrar, representar o saludar tiene impacto directo en la legitimidad institucional y en la calidad del vínculo con la ciudadanía.

En el cierre del documento, se afirma que el lenguaje inclusivo no busca imponer formas rígidas de escribir, sino ofrecer orientaciones claras que faciliten una comunicación más justa. “Es una invitación a avanzar, de manera colectiva, hacia un lenguaje más representativo de la diversidad presente en la sociedad”, concluye el ISL.

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