Un reciente informe publicado por el Laboratorio-Observatorio de riesgos psicosociales de Andalucía (Larpsico) en colaboración con la Universidad de Jaén explora los avances en inteligencia artificial (IA) y neurotecnología y su impacto en la salud mental de las personas trabajadoras. El documento analiza cómo estas herramientas pueden ser utilizadas tanto para prevenir riesgos psicosociales como para gestionar el bienestar emocional en las empresas.
La investigación destaca que la IA permite automatizar la identificación de patrones emocionales y conductas laborales, lo que abre nuevas posibilidades para anticipar problemas de salud mental. No obstante, también subraya los riesgos asociados al uso de tecnologías sin supervisión adecuada, como el reconocimiento automatizado de emociones, el cual está restringido por el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, salvo en casos médicos o de seguridad.
Además, el boletín pone de relieve el desarrollo de neurotecnologías, como las interfaces cerebro-computadora y la retroalimentación neurocognitiva, que prometen mejorar el manejo del estrés y fomentar la colaboración en los equipos laborales. Sin embargo, advierte sobre la necesidad de proteger los derechos fundamentales y evitar usos indebidos, como la manipulación de datos biométricos.
Larpsico enfatiza la importancia de integrar estas tecnologías en políticas preventivas centradas en la persona trabajadora, asegurando un equilibrio entre innovación y la protección de la salud mental. Este enfoque busca construir un entorno laboral más saludable, al tiempo que promueve la productividad y el bienestar colectivo.