La adopción de inteligencia artificial está modificando la forma en que miles de trabajadores europeos distribuyen su jornada. Según informó La Vanguardia, un estudio difundido el 26 de agosto por el Banco Central Europeo concluyó, a partir de datos de 20.000 personas de once países de la eurozona, que el uso de estas herramientas permite ahorrar en promedio tres horas de trabajo a la semana al automatizar tareas rutinarias. El avance, sin embargo, abre una pregunta central para las organizaciones: si ese tiempo liberado se traduce efectivamente en una mayor productividad.
El informe, denominado “AI adoption and the productivity promise: what workers report” y elaborado por un grupo de economistas liderados por António Dias Da Silva, refleja además el rápido crecimiento de la inteligencia artificial en el mundo laboral. En 2024, el 26% de los trabajadores incluidos en el análisis utilizaba estas herramientas. En 2026, la proporción llegó al 56%, más del doble en apenas dos años.
Las tres horas recuperadas representan, en promedio, un 7,7% del tiempo de trabajo. Pero disponer de esas horas no implica automáticamente una mejora en los resultados. La cuestión central pasa por el destino que los trabajadores dan al tiempo liberado y por la capacidad de las empresas para aprovecharlo dentro de sus procesos productivos.
Productividad pendiente
El propio estudio mantiene cautela frente a una relación directa entre adopción de IA y productividad. El documento sostiene que “este ahorro de tiempo solo se traduce en una mayor productividad si los trabajadores convierten las horas liberadas en una mayor producción”. A ello se suma una segunda condición: que la organización esté preparada para absorber y aprovechar esa capacidad adicional.
La discusión adquiere relevancia porque los beneficios de automatizar actividades rutinarias pueden quedar limitados si las horas recuperadas terminan destinadas a tareas menos productivas. De esta forma, el impacto de la inteligencia artificial no depende únicamente de su capacidad tecnológica para acelerar procesos, sino también del uso concreto que se haga del tiempo que deja disponible.
La fuente recoge también una investigación del MIT publicada en 2025, que generó controversia al señalar que solo en el 5% de los casos analizados las empresas lograban mejorar sus resultados gracias a la IA. El antecedente refuerza la incertidumbre sobre hasta qué punto una mayor presencia de inteligencia artificial en las organizaciones puede convertirse, por sí sola, en mejoras de productividad.
Impacto desigual
El ahorro de tiempo tampoco es equivalente para todas las actividades. De acuerdo con el análisis, la depuración de códigos informáticos es la tarea en la que se observan mayores ganancias. Un patrón similar aparece en el análisis de datos y en la creación de contenidos de audio o visuales.
En cambio, las mejoras son considerablemente menores en actividades relacionadas con investigación, recopilación de información, redacción y edición de textos. La diferencia respecto de labores más técnicas, como la programación, muestra que el impacto de la IA sobre el trabajo y la productividad varía según la naturaleza de las funciones que desarrolla cada persona.
La adopción también presenta diferencias entre grupos de trabajadores. Los más jóvenes y quienes cuentan con formación universitaria registran una utilización de estas herramientas veinte puntos superior respecto del resto de los participantes del estudio. El dato muestra que, pese al rápido crecimiento general de la IA, su incorporación no avanza con la misma intensidad en todos los perfiles laborales.
Mayor valor
Otro estudio citado en la fuente, desarrollado por la London School of Economics bajo el nombre “Generational AI Gap”, plantea que el propósito del tiempo ahorrado mediante la automatización de tareas rutinarias es permitir que los trabajadores puedan concentrarse en actividades de mayor valor añadido, caracterizadas por la creatividad, la estrategia y la colaboración.
En este caso, la investigación calcula un ahorro de 7,5 horas semanales y estima una ganancia de eficiencia equivalente a 18.000 dólares anuales por trabajador. Sin embargo, ambas investigaciones analizan poblaciones distintas: mientras el estudio del Banco Central Europeo considera una base de 20.000 personas de once países de la eurozona, la investigación de la London School of Economics se concentra en profesionales y ejecutivos empresariales.
La expansión de la inteligencia artificial en el trabajo aparece así acompañada de un desafío que va más allá de incorporar nuevas herramientas. Los datos muestran que la automatización puede liberar una parte relevante de la jornada, pero también que el efecto final dependerá de cómo se redistribuyan esas horas y de si las organizaciones consiguen orientarlas hacia mayor producción o actividades de mayor valor. El ahorro de tiempo constituye una posibilidad; convertirlo en productividad requiere que personas y empresas puedan aprovechar esa capacidad adicional.
RH Management invita a profesionales de gestión de personas, liderazgo, operaciones, compensaciones, tecnología y transformación organizacional a participar en el “Estudio cuantitativo RHM 2026: El trabajo en transformación”. La iniciativa busca reunir evidencia sobre las principales tensiones, brechas y desafíos del mundo laboral en Chile. Participa aquí: https://es.surveymonkey.com/r/TN7FGH7