Guterres pone el foco en la IA: mercados laborales, concentración de poder y falta de supervisión

En la apertura del 81.º período de sesiones de la Asamblea General, António Guterres situó a la inteligencia artificial entre las principales transformaciones del poder global y advirtió sobre su impacto en los mercados laborales. El secretario general de la ONU llamó a establecer mecanismos de supervisión, transparencia y cooperación internacional para una gobernanza responsable de la IA.

El avance acelerado de la inteligencia artificial y sus efectos sobre el trabajo, la toma de decisiones y la distribución del poder ocuparon un lugar central en el discurso que el secretario general de la ONU, António Guterres, pronunció este 22 de septiembre durante la apertura del debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General. Según el discurso oficial revisado por RH Management, el líder de la organización advirtió que la capacidad tecnológica está creciendo más rápido que los mecanismos para comprender y controlar todas sus consecuencias y planteó la necesidad de una respuesta coordinada, con reglas comunes y supervisión independiente.

La reflexión formó parte de un diagnóstico más amplio sobre la transformación del poder. Guterres sostuvo que este está cambiando de tres maneras fundamentales: con la aparición de nuevos centros de influencia económica, política y tecnológica; mediante una transferencia de poder desde los gobiernos hacia un reducido grupo de corporaciones e individuos; y, finalmente, a través de una creciente entrega de decisiones humanas a las máquinas. En ese escenario, identificó a la inteligencia artificial como una de las cuatro grandes pruebas que marcarán el futuro, junto con la paz y la seguridad, la desigualdad y la crisis climática.

Para Guterres, esta transformación tiene una característica particular: el poder depende cada vez más de los datos, la capacidad computacional y los algoritmos, mientras esos recursos se encuentran altamente concentrados. La velocidad de ese proceso, sostuvo, está superando la capacidad para dimensionar completamente sus consecuencias. Frente a ello, resumió el desafío con una advertencia: “El peligro no es la tecnología. El peligro es la tecnología sin responsabilidad”. A continuación, contrapuso también la capacidad sin supervisión y la toma de decisiones sin transparencia.

Poder algorítmico

El impacto sobre el mundo laboral ya formaba parte de sus preocupaciones años antes del actual auge de la IA. Durante su intervención, Guterres recordó que en su primer discurso ante la Asamblea General, en 2017, había señalado que la inteligencia artificial podía impulsar el desarrollo y transformar vidas, pero también generar un impacto significativo sobre los mercados laborales, la seguridad global y el funcionamiento de las sociedades. Casi una década después, afirmó que la tecnología efectivamente se ha convertido en un elemento capaz de cambiar las reglas del juego.

Ese potencial, sin embargo, aparece acompañado por una preocupación vinculada directamente con las personas. Al abordar la desigualdad, Guterres señaló que, mientras se promete que la tecnología abrirá nuevas posibilidades, muchas personas temen que termine quitándoles sus medios de vida. En el mismo tramo de su intervención recordó que miles de millones de personas continúan sin acceso a condiciones consideradas esenciales, entre ellas educación, salud, dignidad y trabajo decente.

El secretario general no presentó a la IA únicamente desde sus riesgos. También destacó su capacidad para contribuir al avance de la medicina, acelerar los descubrimientos científicos, ampliar oportunidades y mejorar vidas. El punto crítico, de acuerdo con su planteamiento, no está en detener el desarrollo tecnológico, sino en establecer responsabilidades frente a sistemas que adquieren cada vez mayor capacidad e influencia.

Trabajo bajo presión

La relación entre IA y trabajo aparece así dentro de una discusión más profunda sobre quién controla las nuevas fuentes de poder y bajo qué condiciones. En su diagnóstico sobre la desigualdad, Guterres sostuvo que esta no debe entenderse únicamente como un problema económico, sino también como un problema de poder sobre las oportunidades, los recursos y la capacidad de tener voz. La transformación tecnológica se inserta en ese escenario al mismo tiempo que amplía posibilidades y genera incertidumbre sobre los medios de subsistencia.

Su intervención también puso el foco en las responsabilidades de quienes cuentan con mayores capacidades de inteligencia artificial. Guterres afirmó que los gobiernos deben asumir su función de protección y que aquellos países que lideran esta transformación tecnológica tienen mayores responsabilidades. Entre las acciones mencionadas figuran compartir información sobre nuevos riesgos de seguridad, cooperar en procesos de prueba y evaluación y avanzar hacia salvaguardas comunes.

La lógica propuesta es que la inteligencia artificial, por sus efectos potencialmente transversales, requiere coordinación internacional. En ese marco, Guterres mencionó los principios universales sobre gobernanza de IA acordados en el Pacto Digital Mundial, además del Diálogo mundial sobre gobernanza de la IA y del Panel científico internacional independiente sobre IA como mecanismos para reunir a gobiernos, científicos, empresas y sociedad civil y orientar las políticas mediante evidencia.

Reglas globales

Como siguiente paso, el secretario general planteó avanzar hacia condiciones que permitan un desarrollo responsable de la inteligencia artificial y establecer salvaguardas adicionales frente a sus riesgos. También propuso trabajar en un marco multilateral de gestión de riesgos de IA respaldado por una supervisión independiente y creíble, junto con el principio de que ningún país quede rezagado en el proceso.

En los límites que considera esenciales, Guterres fue explícito al señalar que los niños no deben convertirse en sujetos de prueba de sistemas no regulados y que las decisiones sobre la vida y la muerte no deben ser entregadas a las máquinas. Su planteamiento final conectó nuevamente tecnología y poder: la inteligencia artificial puede contribuir a enfrentar los desafíos globales o profundizarlos, dependiendo de la capacidad de las sociedades para gobernarla antes de que su desarrollo termine condicionando las decisiones humanas.

RH Management invita a profesionales de gestión de personas, liderazgo, operaciones, compensaciones, tecnología y transformación organizacional a participar en el “Estudio cuantitativo RHM 2026: El trabajo en transformación”. La iniciativa busca reunir evidencia sobre las principales tensiones, brechas y desafíos del mundo laboral en Chile. Participa aquí: https://es.surveymonkey.com/r/TN7FGH7

Comparte este artículo:
NO TE LO PIERDAS

Mayores de 45 años y profesionales universitarios enfrentan mayores tiempos de reinserción laboral en Chile

Tener pilotos de IA ya no basta: el desafío de las empresas es cambiar la forma en que operan

Del pesimismo a la acción: Cristina Monge plantea el desafío de recuperar la confianza y construir futuro

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Tener pilotos de IA ya no basta: el desafío de las empresas es cambiar la forma en que operan

Salud mental: ¿y si el trabajo fuera parte de la solución?

Lo que el termómetro no mide

¿Y si la gerencia de personas se equivocó de estrategia?

ÚNETE A NUESTRA COMUNIDAD
RH MANAGEMENT

¡Recibe todas nuestras alertas y noticias al día!