GPTW 2020: lo bueno, lo feo, lo malo, lo esperanzador

Por Patricio Millar Melossi, consultor, influencer Gointegro 2018/19/20, Great Leader GPTW® Latam 2018.

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Corría el año 2004, cuando por primera vez fui acompañado por Hernán Somerville, presidente del directorio y hombre prominente de la banca chilena, nuestro gerente general Felipe Brahm y Jorge Kacic, presidente del sindicato, a la premiación del Great Place To Work®. Una delegación inclusiva —como siempre lo fue— porque la cultura la creamos todos. Solo se permitía cuatro personas por empresa. Fue en un pequeño desayuno en un salón del desaparecido Hotel Carrera. Una ceremonia sencilla, pero que, por sus propuestas, prometía futuro esplendor.

Era el segundo año de GPTW® en Chile. Jamás dejé de estar presente en cada premiación chilena y jamás dejó la empresa de estar en las premiaciones por 15 años consecutivos, tanto en la premiación chilena como en la de Latam. Chile: cinco veces número 1; cinco veces número 2. Latam: una vez número 1; una vez número 2; una vez número 3; y una vez número 4.  Dos veces —una vez en Chile y una vez en Chicago—, fui reconocido individualmente como el mejor líder GPTW® Chile (2009) y Latam (2018).

Digo lo anterior para recalcar dos cosas: para mi Great Place To Work® es una forma de vida laboral y yo soy un férreo admirador de la marca. En tiempos difíciles GPTW® otorga una visibilidad a los temas humanos y las gerencias de personas que jamás alguna marca entregó antes.

En un mundo de rankings, reconocimientos y premiaciones discretas, muy sectarias o abiertamente compradas, cabe destacar lo incorruptible de este ranking extendido por más de 50 países en el mundo, con reconocimiento transversal.

Por todo lo anterior, muchas personas me preguntan mi opinión de la marca, del ranking y de la credibilidad de los reconocidos.

Hace solo una semana se dieron a conocer los 50 premiados del difícil 2020. El año de la distancia social y la pandemia. Grandes enemigos de varias de las bases del GPTW®, como la camaradería y o lúdico.

GPTW® se transformó, midió distinto y pudo destacar a 50 empresas.

Lo bueno

Lo mejor es el reconocimiento que sus trabajadores dan a los 50 integrantes del ranking. Sí, porque en este ranking hay más participación democrática que en la gran mayoría. Destaco igualmente el ranking Merco y de innovación de Brinca Global, como otros que sobresalen en considerar la opinión de los trabajadores en más de un 50% para otorgar un lugar destacado. Para mí, sin opinión de trabajadores, no hay ranking válido.

Esto tiene otro valor. En otro lado están los reconocimientos que empresas proveedoras dan a grandes empresas a cambio de facturación o rankings con nombre y apellido donde todo se hace en una caja negra.

Estas 50 empresas tienen una gran responsabilidad, serlo y parecerlo. Honrar los principios y no trasladar los reiterados “No valores del negocio” a este lado humano. Si nos vamos al lado de la confianza de negocio varias, muchas de estas 50, son sancionadas como no confiables. Si bien este ranking No es negocio, es muy importante que la participación tenga que ver con valores y principios humanos, y no un valor económico a agregar a la marca del negocio.

Lo mejor de este año difícil es que los liderazgos buenos, en momentos difíciles, se hicieron más buenos que nunca, más confiables que nunca. Los trabajadores los valoraron más que nunca. Obviamente ocurrió también al revés. Los malos fueron más malos que nunca y se amplió la brecha.

Hubo 50 empresas muy valoradas dignas de ser premiadas, grandes, medianas o pequeñas. Hubo allí incremento de la confianza. ¡Requete felicitaciones a todas!

Lo malo

Es triste ver que este grupo selecto de empresas que se miden y que se diferencian de otras, no aumentan o lo hacen muy poco. Si este grupo permanece en una burbuja solo será una elite la que se enorgullezca. Que crezcan, que más empresas cumplan con prácticas humanas de nivel mundial es un imperativo ético. Medirse con una herramienta objetiva mundial da miedo y lleva a los CEOS y gerentes de personas a inventar una y mil excusas: “tenemos nuestra herramienta interna” (mirarse el ombligo); “nos medimos cada 2 ó 3 años” (¿miden los resultados del negocio cada 2 ó 3 años?); “este año fue difícil, el próximo sí” (como si solo hubiese que medir los años buenos…). En los tiempos de hoy evadir, auto engañarse o permanecer como miembro de una burbuja son pecados capitales.

La ausencia casi completa del mundo público (municipalidades y servicios), de las empresas y proveedores del cobre y de las empresas agroindustriales de exportación de fruta, es un tema sin duda malo para todos. Es un tema de cuidado que donde Chile genera más ingreso, es donde tiene menos visibilidad de prácticas en lo humano.

Lo feo

La confiabilidad de estos rankings en general se da por un cruce entre el resultado y la percepción cada vez creciente de lo que uno sabe o escucha de los que trabajan allí. Las redes sociales hablan y con mucha fuerza, a veces muy confiable.

Es curioso y digno de analizar que empresas cuyos trabajadores viven en ambientes muy estresantes y relatan una calidad de vida pobre, estén entre los primeros. No dudo de la marca del ranking, pero sí de las prácticas que permiten obtener ciertas aprobaciones.

Peor aún es cuando prácticas de ese tipo aparecen publicadas en la prensa y redes sociales casi al mismo tiempo de la publicación del ranking, dando un claro indicio que querer fijar en la mente del trabajador (tipo Pavlov) un incentivo/refuerzo con una conducta. Flaco favor le hace esa práctica a la marca o al ranking y a los restantes 49. A la credibilidad, a las dudas inmediatas al comunicarse el ranking se suman las evidencias que uno no quisiera tener.

Lo esperanzador

Las empresas que ocupan los tres primeros lugares son multinacionales, lo que da una oportunidad para que las pocas empresas nacionales, intenten crecer y retomar.

Desde mi experiencia de 18 años de visualizar, observar, conocer a los miembros de este ranking Chile, quiero felicitar los que estuvieron dentro de los 50. No es fácil.

Quiero también expresar mi certeza triste porque hoy se puede ser 1 con mucho menos que antes. Como en el fútbol, en las épocas más grandes de Chile había que poner mucho más para ser campeones. En las épocas bajas se es campeón con menos. Un buen campeón de un país debe tener opción en la competencia Latinoamericana.

Las empresas chilenas hoy no logran competir en los últimos 3 años en el ranking Latam. El ranking de la verdad, al compararse objetivamente con otros países, nos permiten darnos cuenta que la presencia en los primeros lugares Latinoamericanos de Transbank y Banco Estado Microempresas durante los años 2012 a 2017 (ambas culturas matadas por la miopía, envidia y soberbia empresarial chilena), no se ha vuelto a repetir, ni cerca. Fuimos campeones de América y hoy miramos muy de lejos cómo otros levantan las copas. Tuvimos la generación dorada y los líderes talentosos,  con convicción, apoyados por consultores top de esencia humanista como Ignacio Fernández y Francois le Calvez (¡gracias a ambos!).

Mas allá de disfrutar estos lugares internos, debemos mirar al nivel real de competencia. ¿Por qué Chile habría de conformarse con tener culturas y climas más deteriorados que Colombia, México  Brasil o Perú? Hoy transitamos por una vereda de culturas más mediocres, con líderes distantes y poco dignos de confianza. Hay mucho, mucho camino por recorrer.

En la celebración muy cercana del ranking 20 de Great Place To Work® en Chile el próximo año, espero poder disfrutar unos de Chile con conductas imitables que generen orgullo, reconocimiento transversal interno y externo, no tener que explicar torpezas. Empresas capaces de competir en los 3 primeros lugares de Latam. Y cuando son multinacionales, que Chile sea el que más sume, no que reste.

Nos queda mucho camino por recorrer, nos queda re andar lo desandado. Recuperar climas y culturas destacadas. Libres de malas prácticas y con liderazgos luminosos y confiables. Reaprender. El mundo digital exitoso solo se construirá sobre las bases de lo humano desarrollado bien. Tal vez ya llevamos un par de años dedicados a sobrevivir y se nota.

Culturas laborales con personas que florecen serán la base de una productividad alta como país, lo que todos queremos. Un mundo esperanzador que reconquistar.

Patricio Millar Melossi

Consultor

Influencer Gointegro 2018/19/20

Grate Leader GPTW® Latam 2018

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