La irrupción de la inteligencia artificial en todos los ámbitos de la vida cotidiana, incluida la educación, plantea desafíos urgentes. Así lo señaló Pilar Manchón, directora sénior de investigación en inteligencia artificial de Google, en una entrevista con el medio El País, donde subrayó que el sistema educativo actual “no está preparado para lo que viene”, y que urge una transformación que permita formar personas con capacidades adaptativas, creativas y profundamente humanas.
Desde su rol en una de las compañías más influyentes del mundo en materia de innovación tecnológica, Manchón planteó que, si bien cada revolución industrial ha implicado una transformación de los trabajos, la actual se diferencia por su velocidad. Esto pone en tensión no solo al mercado laboral, sino también a los modelos de formación que continúan anclados en estructuras del siglo pasado. “No podemos seguir educando como en el siglo XIX para profesiones del siglo XXI”, advirtió.
La especialista remarcó que el enfoque memorístico y rígido que aún predomina en muchas instituciones educativas ha quedado obsoleto. Frente a ello, llamó a poner en el centro del aprendizaje habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración y la empatía. “Necesitamos desarrollar competencias que nos hagan mejores humanos, no solo buenos trabajadores”, afirmó, apuntando a una visión integral del desarrollo.
Además, Manchón alertó sobre la tendencia a centrar la discusión educativa solo en aspectos técnicos o en la adquisición de habilidades digitales. Aunque consideró fundamental la alfabetización tecnológica, insistió en que el verdadero reto es formar individuos capaces de convivir, cuestionar, discernir y crear valor en contextos cada vez más mediados por máquinas inteligentes.
Una educación que no llegue tarde
La rapidez con la que avanza la inteligencia artificial hace que el desfase entre lo que enseña el sistema educativo y lo que demanda la realidad sea cada vez mayor. En ese sentido, la directora de Google subrayó que “el sistema educativo va demasiado lento”. Si no se actúa pronto, advirtió, existe el riesgo de crear aún más brechas entre quienes tienen acceso a una formación adecuada para el nuevo contexto y quienes no.
Manchón destacó la necesidad de una conversación pública amplia que involucre a gobiernos, instituciones educativas, empresas y ciudadanía. “Hay que construir un consenso sobre qué tipo de educación queremos y necesitamos”, expresó, recalcando que el futuro no se puede dejar librado únicamente a las fuerzas del mercado o al impulso tecnológico.
En la misma línea, planteó que la actualización de contenidos y métodos no basta si no se acompaña de una revisión profunda de los objetivos formativos. Para ella, educar en tiempos de inteligencia artificial implica, ante todo, enseñar a las personas a pensar y a ejercer su humanidad en entornos automatizados. “No se trata solo de competir con las máquinas, sino de complementar lo que ellas no pueden hacer”, señaló.
El rol de las empresas tecnológicas
Aunque buena parte del debate sobre educación suele quedar en manos del sector público, Manchón reconoció la responsabilidad que también tienen las empresas tecnológicas en este ámbito. Desde su lugar en Google, defendió una visión colaborativa y abierta, en la que las compañías contribuyan con conocimiento, recursos y reflexión ética sobre el impacto de sus desarrollos.
“La tecnología no es neutral, y la educación tampoco puede serlo”, enfatizó. Por ello, llamó a las organizaciones a participar activamente en la formación de ciudadanos críticos, informados y capaces de incidir en el rumbo que toma la innovación. “No podemos dejar que solo una parte del mundo entienda cómo funciona la inteligencia artificial; eso sería peligroso y profundamente desigual”, concluyó.
Frente a un panorama cambiante y desafiante, la advertencia de Pilar Manchón resuena como un llamado urgente: el futuro de la educación no puede seguir esperando. La inteligencia artificial ya está aquí, y con ella, la necesidad de un nuevo paradigma formativo que no solo prepare para el trabajo, sino también para la vida en un mundo complejo e interconectado.