La Comisión de Trabajo del Senado aprobó por unanimidad, este 3 de diciembre en Valparaíso, el proyecto de ley que crea un nuevo sistema de Subsidio Unificado al Empleo (SUE), presentado por el Gobierno del presidente Gabriel Boric. La medida, que ahora avanza a su discusión en particular, propone un rediseño profundo del sistema de subsidios laborales en Chile, con foco en la creación de empleo formal, equidad e inclusión, priorizando a mujeres, jóvenes, personas de 55 años o más, personas con discapacidad y con especial énfasis en las pequeñas y medianas empresas.
Durante la sesión legislativa, el ministro del Trabajo y Previsión Social, Giorgio Boccardo, valoró el respaldo unánime de los parlamentarios y explicó que la iniciativa responde a un diagnóstico crítico sobre la rigidez del sistema actual, el cual no logra adaptarse con agilidad a las condiciones cambiantes del mercado laboral chileno.
“Este es un proyecto muy relevante, no solamente por la centralidad que ha tomado en el debate público la discusión sobre empleo y desocupación, sino que también por la necesidad que tiene el país de poder contar con una herramienta flexible, que permita irse ajustando a las distintas contingencias productivas, regionales, climáticas que se ve enfrentado el país”, señaló el secretario de Estado.
Además de su carácter flexible, el proyecto busca corregir la concentración actual de subsidios en grandes empresas, abriendo paso a un modelo que facilite el acceso a los beneficios estatales por parte de las pymes. En este sentido, Boccardo subrayó el nuevo rol que cumplirá el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) en la administración del subsidio: “Hay toda una estrategia y nuevas atribuciones que se les entrega a Sence (…) Esta modificación, en nuestro juicio, debería permitir un acceso mucho más intensivo a las pymes al nuevo sistema de subsidio unificado”.
La sesión también contó con la participación de Rodrigo Valdivia, director de empleo y capacitación en empresas del Sence, quien expuso el funcionamiento actual de los subsidios y cómo operaría el nuevo esquema bajo la administración del servicio.
Una de las innovaciones clave del SUE es que reemplazará tres programas históricos —el Subsidio al Empleo Joven (SEJ), el Bono al Trabajo de la Mujer (BTM) y el Subsidio Previsional para Trabajadores Jóvenes— mediante una arquitectura unificada que simplifica la operación del sistema y mejora el uso de los recursos públicos.
Según lo expuesto en la comisión, el nuevo subsidio no solo mantendrá la cobertura de los programas anteriores, sino que aumentará los montos de apoyo, proyectándose hasta $185.000 mensuales combinados entre empleador y trabajador. Se estima que el sistema beneficiará potencialmente a más de 650.000 trabajadores pertenecientes a los grupos prioritarios, además de considerar cerca de 200.000 bonificaciones dirigidas a empleadores.
El diseño del subsidio también contempla flexibilidad normativa, lo que permitirá ajustar sus parámetros sin necesidad de nuevas reformas legales ante cambios en las condiciones laborales del país. Este punto fue especialmente valorado por la autoridad, en tanto responde a la necesidad de construir una política pública más adaptativa frente a crisis económicas, desastres naturales u otros factores externos que impacten el empleo.
La Comisión de Trabajo del Senado acordó abrir el plazo para el ingreso de indicaciones hasta el 15 de diciembre, fecha tras la cual se votará el articulado en particular. De aprobarse, el Subsidio Unificado al Empleo se consolidaría como uno de los cambios más significativos en la política de empleo en la última década, no solo por su alcance y cobertura, sino por el rediseño institucional que propone.