La Vanguardia informó que la propuesta del gobierno sobre la baja flexible ha generado debate en España, pero no es una novedad en Europa. Según el medio, naciones como Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Alemania ya aplican modelos similares que permiten a los empleados reincorporarse de manera parcial a sus trabajos, adaptando su jornada laboral mientras continúan en situación de baja. La propuesta, planteada por la ministra Elma Saiz, podría cambiar la manera en que se gestionan las bajas laborales en el país, siempre bajo el criterio de voluntariedad y sin comprometer la salud de los trabajadores.
Aurora Sanz, socia directora de laboral en Grant Thornton, explicó al medio español que en varios países europeos, como Reino Unido, existen mecanismos que permiten compaginar baja y trabajo mediante la adaptación de los puestos. Este tipo de medidas podrían representar un desafío para las empresas españolas, especialmente para las pymes.
El modelo de baja flexible que está estudiando implementar el gobierno español ha despertado un intenso debate dentro de las instituciones gubernamentales y entre los actores sociales. Aunque en España representa una novedad, en varios países de Europa este tipo de baja, que permite a los empleados combinar su recuperación médica con una reincorporación parcial al trabajo, ya está consolidada. De hecho, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, planteó la propuesta durante una intervención el pasado jueves, subrayando que el modelo sería opcional y no afectaría la salud de los trabajadores.
La propuesta consiste en que los empleados, siempre que su estado lo permita y de manera voluntaria, puedan volver a sus puestos de trabajo en horarios reducidos o con adaptaciones específicas, sin perder el derecho a la baja médica. Esta medida busca mejorar la reincorporación gradual al mercado laboral, evitando que los trabajadores se enfrenten a una vuelta abrupta o a prolongadas ausencias.
El ejemplo de Europa
Aurora Sanz, socia directora de la firma Grant Thornton en el área laboral, señala que, aunque en España esta medida se perciba como un cambio radical, en otras naciones europeas, especialmente en el norte del continente, estas prácticas ya forman parte de las políticas laborales. Países Bajos, Dinamarca, Alemania y Suecia son algunos ejemplos donde se aplican medidas que facilitan la vuelta parcial al empleo.
En Países Bajos, los trabajadores pueden reincorporarse de manera progresiva con un horario adaptado a sus capacidades, mientras que en Dinamarca este proceso está estrechamente supervisado por los servicios de salud, garantizando que la vuelta al trabajo no ponga en riesgo la salud del empleado. Por su parte, en Suecia y Alemania, los modelos de baja médica parcial permiten que los empleados retomen algunas de sus tareas bajo ciertos requisitos, facilitando una transición más suave.
En Reino Unido, un sistema de “fit notes” permite a los médicos emitir certificados que ajustan el puesto laboral del trabajador para acomodar su estado de salud, posibilitando que se mantenga activo sin comprometer su recuperación. “En muchos trabajos con la tecnología actual, es más fácil compaginar el trabajo con una baja médica”, comenta Sanz.
Un modelo adaptable a las empresas españolas
El debate en España sobre la viabilidad de este tipo de bajas ha puesto en el centro la cuestión de cómo las empresas pueden adaptar sus procesos para facilitar la reincorporación. Los defensores de esta medida destacan que, en un contexto donde las ausencias prolongadas son frecuentes, implementar un sistema de baja flexible podría reducir los altos índices de absentismo laboral. Un reciente estudio del Ivie y la mutua Umivale Activa señala que España se encuentra entre los países con mayores tasas de ausencias por incapacidad temporal en Europa, con un 4,1% de los ocupados afectados entre 2014 y 2022, muy por encima de países como Alemania (2,4%) o Francia (4,6%).
Valentín Bote, director de Randstad Research, considera que el elevado nivel de ausencias laborales y la duración prolongada de las bajas en España hacen necesario replantear el sistema. Sin embargo, también señala que el problema no se soluciona únicamente con nuevas medidas de reincorporación, sino con una revisión completa del sistema. Entre las propuestas que él y otros expertos plantean se encuentran permitir a los médicos de mutuas emitir el alta médica, externalizar pruebas diagnósticas para agilizar el proceso y aumentar la colaboración del sector privado, medidas que ya se han adoptado en otros países europeos.
Una oportunidad para aliviar la carga del sistema sanitario
La saturación del sistema sanitario en España ha sido otro de los puntos críticos en el debate sobre la baja flexible. La lentitud en los diagnósticos y los retrasos en la atención médica prolongan los tiempos de recuperación de los trabajadores, agravando el problema del absentismo. La pandemia de Covid-19 también ha impulsado un aumento en las bajas laborales por problemas de salud mental, como el estrés y el acoso moral, según datos recopilados por Grant Thornton.
Aunque el modelo de baja flexible propuesto por el gobierno puede representar un reto para las empresas, sobre todo para las pequeñas y medianas (pymes), los expertos apuntan a que este sistema, si se implementa correctamente, podría aliviar la carga tanto para los trabajadores como para los empleadores. En países como Países Bajos, el empleador asume una mayor parte del coste por la ausencia del trabajador, lo que incentiva a las empresas a adoptar procedimientos eficaces para una reincorporación temprana.
El debate sobre la baja flexible continúa
Si bien España se encuentra en una etapa temprana de discusión, la baja flexible ya ha mostrado sus ventajas en otros contextos. Aurora Sanz advierte que las empresas deberán adaptarse a este nuevo enfoque, poniendo en marcha medidas de apoyo y supervisión para evitar que los empleados se vean forzados a reincorporarse sin estar preparados.
La propuesta del gobierno abre una ventana para el diálogo entre sindicatos, empleadores y representantes del gobierno, en busca de un modelo que equilibre las necesidades de salud de los trabajadores con los intereses empresariales. Aunque este proceso de adopción será lento y estará lleno de desafíos, España podría beneficiarse de las experiencias de otros países europeos que han mostrado que un regreso gradual al trabajo es posible y eficaz.