El ghosting en los procesos de selección laboral, práctica en la que los empleadores o reclutadores dejan de comunicarse con los postulantes sin entregar respuestas claras, se ha convertido en un problema creciente con consecuencias psicológicas y reputacionales. Según reportó el medio 24 Horas, esta tendencia afecta de manera directa el bienestar de los candidatos y la imagen pública de las organizaciones que lo aplican.
Carlos Henríquez, director comercial de la consultora SOS Group, señaló que “esta falta de respuesta provoca pérdida de autoconfianza, estrés, frustración, ansiedad y descontento hacia la empresa reclutadora”. El especialista advirtió que, más allá de un acto de descortesía, el ghosting deteriora la relación entre los postulantes y las instituciones, pues deja una sensación de abandono y falta de respeto que puede trascender al mercado laboral.
El silencio frente a los candidatos no solo tiene efectos individuales. Cuando un postulante comparte su experiencia negativa en redes sociales o entre sus círculos cercanos, la empresa queda expuesta a un daño reputacional que puede ser difícil de revertir. En un contexto de alta competencia por el talento, una mala práctica en reclutamiento puede transformarse en un factor decisivo a la hora de atraer o perder profesionales valiosos.
Consecuencias psicológicas del ghosting
De acuerdo con Henríquez, el impacto emocional que provoca la ausencia de respuesta en los procesos de selección genera un “cierre inconcluso” que afecta la autoestima de quienes participan. El candidato queda atrapado en la incertidumbre, sin saber si debe esperar, buscar nuevas oportunidades o si su perfil fue evaluado de manera justa.
Esta indefinición suele derivar en sentimientos de frustración y ansiedad, que en algunos casos llevan a la desmotivación para continuar postulando. “Los candidatos sienten que no fueron respetados, que su tiempo y esfuerzo no se valoraron, lo que afecta su confianza en el mercado laboral”, explicó el director de SOS Group.
Además, el ghosting puede intensificar la percepción de desigualdad en los procesos de selección. Cuando los postulantes no reciben una devolución mínima, se genera la impresión de que las empresas privilegian la eficiencia operativa por sobre la consideración humana, debilitando la credibilidad en la gestión de personas.
Daño a la reputación corporativa
La práctica del ghosting también repercute en la construcción de marca empleadora. Hoy, los candidatos no solo evalúan las ofertas laborales por las condiciones contractuales, sino también por la experiencia durante el proceso de selección. Un silencio prolongado o definitivo sin explicación puede convertirse en una señal de alarma sobre la cultura interna de la organización.
Los comentarios negativos, amplificados por redes sociales y portales de empleo, pueden instalar la idea de que la empresa carece de preocupación por las personas. Esta percepción incide directamente en la capacidad de atraer nuevos talentos y, en el mediano plazo, en la competitividad de la organización.
Frente a este escenario, Henríquez recomienda que las empresas adopten un trato más humano, incluso cuando se trate de rechazar a un candidato. Informar de manera oportuna sobre el cierre de un proceso o los motivos de una decisión no solo es un gesto de respeto, sino también una estrategia que fortalece la reputación corporativa.
Hacia una mayor responsabilidad organizacional
El caso de Ontario, en Canadá, donde a partir de enero de 2026 será obligatorio que las empresas con más de 25 empleados informen a los postulantes dentro de un plazo de 45 días, muestra que es posible avanzar hacia prácticas más responsables en reclutamiento. Aunque en Chile aún no existe una regulación similar, el debate abre la puerta a reflexionar sobre la importancia de la transparencia y la comunicación en los procesos de selección.
Mientras tanto, las organizaciones pueden apoyarse en herramientas digitales que faciliten la gestión de respuestas automáticas, de manera de garantizar que cada postulante reciba un cierre formal en el proceso. De este modo, no solo se evita el ghosting, sino que también se refuerza la imagen de una empresa que valora el tiempo y esfuerzo de quienes confían en ella como un posible empleador.
En un mercado laboral marcado por la competencia, el ghosting se revela como una práctica que daña a ambas partes: genera malestar psicológico en los candidatos y erosiona la reputación de las empresas. Superar esta dinámica requiere compromiso, empatía y voluntad organizacional de situar a las personas en el centro de la gestión de talento.