Cuando Adolfo Bustamante asumió hace dos años como vicerrector nacional de personas en Inacap, lo hizo con una misión clara: entender la cultura de una institución presente en las 16 regiones del país y liderar desde ahí una gestión centrada en las personas, el compromiso y el desarrollo organizacional por mencionar algunos ejes. Con más de 25 años de experiencia en recursos humanos en sectores como la minería, el retail y la industria financiera, Bustamante encontró en la educación superior un terreno fértil para impulsar un modelo donde las personas son el eje que sostiene el desempeño y el propósito institucional.
“Inacap es una institución de educación superior muy grande, con más de 7 mil colaboradores, de los cuales la mayoría son docentes. Estamos en casi todas las regiones del país y eso implica entender realidades locales distintas, sin perder de vista una mirada nacional coordinada”, señala. El desafío, dice, es encontrar “un justo equilibrio entre la exigencia por resultados y la sensación de estar en una organización que cuida a sus personas”.
Uno de los pilares del modelo es la estabilidad contractual, algo inusual en el mundo académico. “Todos nuestros docentes tienen contrato de trabajo, incluso quienes trabajan pocas horas semanales. Eso es inédito en el sistema técnico-profesional”, subraya. Esta política ha contribuido a mantener un clima laboral estable, con un 40% de sindicalización, 17 sindicatos activos y relaciones colaborativas entre trabajadores y la institución.
Inclusión, equidad y diversidad
La gestión de personas en Inacap ha puesto un fuerte énfasis en temas de inclusión, equidad de género y discapacidad. “Hemos superado la meta legal de inclusión de personas con discapacidad, y vamos camino a alcanzar el 2% de nuestra dotación. Contamos con gestores de inclusión en cada sede para asegurar ajustes razonables tanto para trabajadores como estudiantes”, detalla Bustamante.
En materia de equidad de género, la institución ha desarrollado varias campañas internas, como “El Respeto es el Camino”, además de políticas de no discriminación y programas de apoyo para incentivar con oportunidades concretas que más mujeres ingresen a estudiar carreras Stem. “Tenemos becas específicas para alumnas en carreras Stem, donde hay una brecha de género enorme. Queremos romper esos sesgos desde la formación y brindar oportunidades en ámbitos donde podrán desarrollarse y acceder a buenas opciones de empleabilidad”, afirma el ejecutivo.
Estas acciones se suman a canales de denuncia y formación para construir ambientes de trabajo sanos. “Son temas profundamente culturales. No basta con tener protocolos, hay que vivirlos en la práctica y fortalecerlos con liderazgo y comunicación constante”, sostiene Bustamante.
Desempeño y desarrollo al servicio del talento
Otro de los aspectos destacados por Bustamante es la robustez del sistema de evaluación de desempeño. “Contamos con procesos maduros, comités de calibración y evaluaciones 360 para promover la colaboración, el liderazgo y la movilidad interna. Así conocemos mejor el talento que tenemos y ayudamos a que las personas puedan desarrollarse dentro de la institución”.
Esto se cruza con un robusto programa de capacitación, especialmente en tecnología e innovación. “Queremos ser una organización altamente innovadora y para eso necesitamos que las personas estén actualizadas. Apostamos por la formación continua tanto para trabajadores como para estudiantes”.
En ese sentido, Inacap se posiciona también como un actor activo en la transformación del mundo del trabajo, vinculándose estrechamente con las empresas y adecuando sus programas de estudio a las nuevas demandas del mercado laboral. “La empleabilidad es uno de nuestros principales indicadores de éxito, por eso estamos atentos a los cambios y nos adaptamos con rapidez”, sostiene.
Bienestar y salud mental
Bustamante reconoce que uno de los grandes temas hoy en la educación superior es la salud mental, especialmente entre estudiantes. “Las generaciones nuevas tienen muchas necesidades de apoyo emocional. Contamos con equipos especializados, políticas de contención y coberturas de seguros que permiten dar respuesta a ciertas condiciones”.
En cuanto al bienestar de los trabajadores, la institución cuenta con un programa de calidad de vida que combina beneficios tradicionales con una oferta diferenciada según el perfil de cada colaborador. “Trabajar en Inacap es una experiencia porque nos permite crear y aportar a que tantas personas saquen adelante sus sueños confiando en nosotros. Y nuestro programa de calidad de vida nos permite robustecer la experiencia laboral”.
Además, cada sede cuenta con un prevencionista de riesgos con dedicación exclusiva, superando las exigencias legales y reforzando una cultura de prevención, especialmente en talleres con mayor exposición a riesgos como los de mecánica o electricidad. “A pesar de eso, nuestras tasas de accidentabilidad están muy por debajo del promedio del sector educativo”, afirma con orgullo.
Motor de transformación
Para Bustamante, trabajar en Inacap tiene una dimensión que va más allá de la gestión. “Nosotros ofrecemos una opción concreta de movilidad social y de descentralización productiva. Más de 113 mil estudiantes se forman en carreras con alta empleabilidad y muchos de ellos, al poco tiempo, mejoran significativamente su situación socioeconómica. Eso cambia la vida de ellos y de sus familias”.
Y concluye: “Esto no siempre se ve, pero el rol del sistema técnico-profesional es fundamental para el país. La educación es una inversión directa en las personas y su impacto es profundo. Por eso cuidar a quienes forman parte de esta comunidad es tan importante como formar a los estudiantes”.