Según informó Cedefop el 21 de julio de 2026, la nueva actualización de Skills Forecast proyecta cómo evolucionarán el empleo y las necesidades de cualificaciones hasta 2035 en los 27 países de la Unión Europea, además de Islandia, Noruega, Macedonia del Norte, Suiza y Türkiye, en un escenario marcado por la transformación digital, el envejecimiento demográfico y la transición verde. A partir de modelización macroeconómica y datos internacionales armonizados, la herramienta busca anticipar cambios por país, sector y ocupación para orientar decisiones de formación, planificación y políticas laborales.
Las proyecciones indican que el empleo total en la UE-27 crecerá más de 4% entre 2023 y 2035. Sin embargo, ese avance no será homogéneo: algunas actividades concentrarán buena parte de la expansión, mientras otras enfrentarán una reducción significativa de puestos de trabajo. El escenario configura un mercado laboral en el que la capacidad de anticipar competencias será cada vez más relevante para responder a los cambios productivos y tecnológicos.
Entre los ámbitos con mayor dinamismo aparecen los profesionales y técnicos TIC, cuyo empleo registraría un crecimiento anual promedio de 2,5% en la UE-27. Las diferencias entre países son amplias: la tasa proyectada va desde 1,3% en Italia y Alemania hasta 7,8% en Rumania. La generación eléctrica también se ubica entre los sectores con mayores perspectivas de expansión, con un crecimiento anual cercano a 2% en el conjunto europeo y tasas de 4% o más en países como Malta, Países Bajos, Rumania y Luxemburgo.
Sectores en alza
La I+D, los servicios informáticos y las actividades de arquitectura e ingeniería figuran asimismo entre los sectores de crecimiento más acelerado en términos de empleo. Las proyecciones vinculan esta tendencia con la creciente importancia de las competencias científicas y tecnológicas y con los efectos derivados de la transición verde. En Rumania, el empleo en estas actividades podría aumentar más de 7% anual, mientras Estonia y Dinamarca registrarían tasas superiores a 3%.
El avance de estas áreas contrasta con la trayectoria prevista para sectores asociados a combustibles tradicionales. El empleo en el carbón experimentaría una caída anual de 10,7%, la contracción más pronunciada entre todos los sectores analizados. En los combustibles manufacturados, en tanto, se anticipa una disminución anual de 4,4%. La diferencia entre ambos grupos refleja una reconfiguración de la estructura ocupacional europea y de las competencias requeridas para sostener las actividades con mayor proyección.
Estas transformaciones no solo implican creación y pérdida de puestos de trabajo. También modifican las necesidades de cualificación y obligan a observar con mayor detalle dónde surgirán los desajustes entre la demanda laboral y la disponibilidad de personas con las competencias necesarias. La actualización 2026 incorpora precisamente un análisis específico de la demanda de reemplazo, entendida como la necesidad de cubrir puestos que quedan vacantes cuando trabajadores abandonan una ocupación, principalmente por jubilación.
Talento y reemplazo
El factor demográfico refuerza esa presión. La fuerza laboral de 65 años o más crecería a una tasa superior a 7% anual, aunque con diferencias considerables entre países. Mientras en Bélgica, Estonia, Hungría y Letonia el aumento se situaría en torno a 2%, en Rumania, Grecia, Eslovenia, Francia y Croacia superaría 10%. Paralelamente, el grupo de trabajadores de entre 30 y 54 años disminuiría 0,2% anual.
El envejecimiento también tendría efectos sobre la composición sectorial del empleo. Las actividades de salud y las ocupaciones relacionadas, incluidos profesionales de la salud, técnicos asociados y trabajadores de cuidados personales, crecerían cerca de 1% anual. A ello se suma una participación laboral femenina que avanzaría ligeramente más rápido que la masculina, contribuyendo a una nueva reducción de la brecha de género.
En este contexto, las mayores presiones de escasez se concentrarían en ocupaciones altamente cualificadas, entre ellas gerentes, profesionales y técnicos asociados. El aumento de la demanda, las necesidades de reemplazo y los desajustes de cualificaciones aparecen como factores simultáneos detrás de esta tendencia. Para los sistemas de educación y formación, las proyecciones permiten identificar necesidades futuras y ajustar la oferta formativa, mientras que para la planificación laboral entregan señales sobre los ámbitos en que las brechas podrían intensificarse.
La actualización también separa las cualificaciones de nivel medio entre vías de educación profesional y educación general, incorporando un mayor nivel de detalle sobre la estructura de competencias. Esta mirada permite observar que la transformación del empleo europeo hacia 2035 no dependerá únicamente de cuántos puestos se creen o desaparezcan, sino también de la capacidad de desarrollar, actualizar y movilizar las cualificaciones necesarias para acompañar la transición digital, demográfica y verde.
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