Cuando el descanso se convierte en una urgencia, el mundo laboral enfrenta señales de alerta. Así lo muestra el reciente estudio “Radiografía de las vacaciones de las personas trabajadoras”, publicado por Mutual de Seguridad y citado por el medio Conecta Mutual, que revela que 8 de cada 10 trabajadores en Chile considera las vacaciones no solo un derecho o un recreo, sino una necesidad crítica para mantener su salud mental. El sondeo, realizado a hombres y mujeres entre 18 y 54 años, evidencia una transformación en la percepción del descanso laboral: hoy se trata de una estrategia para enfrentar el estrés, la ansiedad y el agotamiento emocional.
La principal conclusión del estudio es clara: el 82 % de las personas trabajadoras declara haber sentido la necesidad de tomar vacaciones para recuperar su bienestar psicológico. El 60 % afirma que esta necesidad es aún más intensa que en años anteriores, y en el segmento mayor de 45 años, la cifra se eleva a un 85 %. Estos datos configuran un escenario preocupante, donde el descanso ya no se percibe como una pausa opcional, sino como un recurso vital frente a las crecientes exigencias del entorno laboral.
La psicóloga Cinthya Ríos, especialista de Mutual de Seguridad, enfatiza que “el descanso ha dejado de ser solo un tiempo de ocio, y se ha transformado en una estrategia de cuidado emocional”. En esa línea, advierte que postergar las vacaciones puede aumentar el riesgo de desarrollar condiciones como estrés crónico, burnout o incluso cuadros de ansiedad.
Estrés laboral y beneficios temporales
Aunque la mayoría de las personas identifica beneficios en el descanso, la duración del efecto positivo suele ser breve. El 79 % reconoce que las vacaciones ayudan a reducir el estrés laboral, pero el 54 % indica que ese alivio se esfuma en pocos días o semanas tras volver al trabajo. Este dato sugiere que las condiciones laborales continúan siendo una fuente permanente de tensión, que ni siquiera el tiempo libre logra neutralizar del todo.
La encuesta también muestra que solo el 43 % de los trabajadores logra desconectarse por completo de sus funciones durante el periodo de vacaciones. Esto revela una cultura organizacional que muchas veces no favorece la separación entre vida laboral y personal, incluso cuando las personas se encuentran formalmente fuera de sus funciones.
Las barreras del descanso
Las dificultades para tomar vacaciones van más allá de la voluntad individual. El estudio revela que el 57 % de los encuestados ha acumulado días de vacaciones sin usar, lo que sugiere una cultura de sobretrabajo o falta de planificación dentro de las empresas. Además, el 33 % declara que la principal barrera para salir de vacaciones es la falta de recursos económicos, mientras que el 24 % menciona la escasez de personal como un obstáculo que les impide ausentarse sin afectar la operación diaria.
Estos datos no solo reflejan problemáticas individuales, sino que apuntan a una responsabilidad compartida entre trabajadores, liderazgos y organizaciones. La ausencia de políticas claras de desconexión y el miedo a dejar responsabilidades pendientes generan un círculo vicioso donde el descanso se posterga indefinidamente, afectando directamente la salud mental.
Cuidado emocional como eje de la gestión
La necesidad de integrar el cuidado psicológico en la planificación de las vacaciones es una de las principales conclusiones del informe. Tal como señala la psicóloga Ríos, es fundamental que tanto empleadores como trabajadores comprendan que “las vacaciones no son un lujo ni una pérdida de productividad, sino una inversión en salud y bienestar”.
En este contexto, el estudio plantea una invitación a reflexionar sobre los modelos de trabajo vigentes, los liderazgos organizacionales y la urgencia de fomentar culturas laborales más humanas. Promover espacios de descanso real y sostenido no solo reduce el desgaste emocional, sino que también mejora la motivación y el compromiso de las personas en sus puestos de trabajo.
Frente a un entorno laboral cada vez más demandante, reconocer que el bienestar mental comienza por el derecho a descansar podría ser uno de los cambios más necesarios en la gestión de personas en Chile.