viernes, diciembre 4, 2020

Espiritualidad y mundo organizacional: canalización y coaching

Nuevas metodologías –como la canalización- y una “cultura madura” –no proteccionista, ni dictatorial-, se necesitan para lograr el desarrollo espiritual de individuos y grupos. (PUBLICADO EN RHM 58, JULIO 2012)

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La madurez

¿Cuáles son las necesidades humanas que aparecen hoy en nuestra realidad como intransables? ¿Cuáles son los sueños que hoy nos mueven? ¿Cuántas diferencias podemos observar en la mirada del trabajo por parte de las distintas generaciones?

Se hace difícil responder estas preguntas a través de un simple escrito. Las posibilidades de errar son demasiadas, pareciera que la necesidad humana de trascendencia es uno de los cambios más evidentes. Ya no nos basta con la cotidianeidad. Es esta la mirada que incorpora aquello que viene desde la espiritualidad y es ahí en donde entra este tema al escenario empresarial.

El ser humano ya no se percibe a sí mismo como una unidad escindida, dividida entre sus distintos ámbitos, disociada según el rol que esté desempeñando. Las personas de hoy quieren sentirse ‘enteras’, plenas, completas.

La dimensión espiritual es parte nuestra, es parte de lo que somos y por lo tanto genera necesidades, sueños, decisiones. Cuando alguien se reconoce a sí mismo y se respeta, cuando se da cuenta de que es quién es, de lo que le pasa, de cómo se siente y qué es lo que quiere para su vida, esa persona tiene más cercana la alternativa de hacerse caso, de ser coherente y por lo tanto, de hacerse cargo de sus decisiones… Cuando sé que soy yo quien elige, tengo menos posibilidades de echarle la culpa al otro de lo que me pasa. Eso pareciera ser la madurez.

Estamos en tiempos de cambios individuales y sociales, lo que exige nuevas miradas y propuestas en ambos escenarios. Las personas necesitan mirarse, reconocerse, atreverse a ser ellas mismas. Construir en seguridad, en autoestima, en responsabilidad, parece ser parte de la senda adecuada para salir airosos de este periodo. Pero, ¿qué pasa con las empresas? ¿Son ellas las que tienen que hacerse cargo de la más amplia gama de demandas de sus integrantes? Quizás es ahí en donde está la trampa. Si bien todas las necesidades individuales no tendrían por qué ser parte de las obligaciones empresariales para con sus colaboradores, la insatisfacción de algunas de ellas genera problemas que afectan al negocio.

El desafío colectivo pareciera estar en la búsqueda de nuevas formas que nos permitan como sociedad, ser más respetuosamente contenedores de las demandas y procesos humanos individuales que nos posibiliten caminar hacia una experiencia de vida más colaborativa, con vínculos de mayor confianza. En el ámbito personal, el desafío está en ser cada día más adultos, más completos, hacernos cargo de nosotros mismos desde el cariño y respeto por lo que somos.

“El desafío colectivo pareciera estar en la búsqueda de nuevas formas que nos permitan como sociedad, ser más respetuosamente contenedores de las demandas y procesos humanos individuales… que nos posibiliten caminar hacia una experiencia de vida más colaborativa, con vínculos de mayor confianza”.

Para lograr estos objetivos es necesario aplicar nuevas herramientas y metodologías de trabajo. Las culturas proteccionistas, aquellas dictatoriales y otras que pueden acercarse más al “dejar hacer”, están claramente en retirada. Ya no sirven. Necesitamos culturas maduras que contengan a personas grandes. Y es ahí en donde se incorpora la canalización como un mecanismo de desarrollo personal y organizacional.

La canalización

El fenómeno de la canalización es un encuentro muy profundo con una dimensión insondable de nosotros mismos, que hace evidente lo que habita en el alma, en la emocionalidad, en la mente y en la historia que nos construye. ¿Cómo? A través del ejercicio de un estado meditativo que nos permita ver sin miedo eso que está en el fondo de nosotros. Lo que recordamos, lo que no podemos recordar y también eso que hemos aprendido a olvidar. La canalización es un método a través del cual nos ponemos en contacto con esa ‘profundidad’ personal y, sorprendentemente, también universal.

¿Cómo puede aportar la empresa a este proceso evolutivo humano? Quizás el aporte más valioso sería el comprender el cambio que estamos viviendo y, desde ahí, instalarse y desarrollarse como una plataforma que acoge a las personas, les permite manifestarse sin miedo y les exige hacerse cargo de sí mismas como ‘gente grande’.

En ellas –canalizaciones-, a través de un trabajo sistemático, se ejercita el aprendizaje de conexión con nuestra dimensión espiritual, con nuestra alma y por ende obtenemos información concreta acerca de nosotros mismos que se devela desde el misterio del encuentro con otras dimensiones trascendentes.

Las canalizaciones pueden ser realizadas de forma individual, a través de una canalizadora, quien ha hecho una experiencia de vida, de conexión con otras dimensiones, desde la cual obtiene información concreta respecto a la persona para la cual está canalizando, en un nivel energético extremadamente sutil y amoroso, representando un acompañamiento individual para que abran su propio canal espiritual.

Esto les posibilita emprender el camino del encuentro consigo mismos y a través de ello con la trascendencia y comprender la libertad como el desafío de habitar cada presente siendo quienes somos, alegrándonos de mostrarnos a los otros, sin temor, entregando el aporte que vinimos a hacer, sin miedo, sin focalizarnos en el deber ser, en lo que esperan los otros o en los arquetipos que hemos construido.

También la metodología de las canalizaciones puede ser practicada a través de talleres en los cuales se presenta este concepto de espiritualidad, lejano por cierto a toda religiosidad o dogma, habiendo un espacio en cada sesión para una meditación que posibilite este encuentro con nuestra alma y a través de ello con este ámbito misterioso e insondable en el que nos encontramos con información que nos permite recordar quienes somos.

El presente texto, es una síntesis de un trabajo preparado especialmente para RH Management, por Verónica Allende y Annabella Zaccarelli, quienes desde ámbitos distintos y convergentes, están desarrollando un tipo de acompañamiento individual, que utilizando la metodología del Coaching Ontológico (CO) -reformulan su planteamiento respecto de la pretensión de “erradicar del sentido común de las personas, los postulados metafísicos” (DVD, Echeverria Rafael)-, invitan a la validación personal, pero en vez de “extirpar” ciertas creencias, acompañan en una reformulación a través del concepto y experiencia de espiritualidad, conocida como “canalización”.

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