Las empresas buscan aumentar la productividad a través de un mejor ambiente laboral para sus colaboradores. La neurociencia, entonces, emerge como una ciencia que entrega nuevas herramientas para medir, científicamente, y por ende cómo gestionar los espacios emocionales que favorezcan la satisfacción, el compromiso laboral y la reducción de la rotación, entre otros. Al respecto opinan Francisco Parada, director del Centro de Estudios en Neurociencia Humana y Neuropsicología de la Universidad Diego Portales, el doctor Lucas Canga, especialista en neurociencias de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez y Pamela Teutsch, directora ejecutiva en Beside Consultores representantes de The Happiness Index, plataforma que mide felicidad y engagement.
El doctor en neurociencia y psicología cognitiva, Francisco Parada, señaló que actualmente, el reclutamiento de personal se hace a través de herramientas que no tienen base científica, como los test proyectivos. En todo caso, el trabajo de la neurociencia se hace en conjunto con los expertos de recursos humanos para determinar, por ejemplo, el perfil para un cargo.
Parada indicó que la neurociencia está indicada, por ejemplo, en la certificación de habilidades. Por ejemplo “si la tarea requiere percepción visual, es decir, reconocimiento de patrones, categorización. En ese caso, la neurociencia va a utilizar algunos métodos como el eye tracker (conducta visual), el encefalograma. Si estamos hablando de pensamiento crítico, toma de decisiones, ahí la neurociencia puede utilizar el encefalograma o sistemas de neuro imagen”.
A su vez, el doctor Lucas Canga señala que del neuromanagement nacen cuatro disciplinas, entre las cuales se cuenta el neuroliderazgo, que estudia el funcionamiento del cerebro y la mente de los líderes y sus colaboradores. Esta disciplina nace gracias a que cada vez se cuenta con tecnología más accesible como la resonancia magnética funcional que permiten observar el cerebro en funcionamiento y medir de forma indirecta las emociones relacionadas con el trabajo. De hecho, cuenta que empresas de transporte, aerolíneas, banca, retail, minería, entre otras “eligen este método para poder medir emociones y comportamientos de forma más concreta en sus trabajadores”.
El doctor Canga agrega que estos métodos se utilizan para medir de manera más certera, por ejemplo, el clima laboral, que generalmente estas mediciones se hacen una vez al año, “lo que significa que pudimos haber tenido empleados disconformes durante un año entero y recién darnos cuenta a final de año para plantear acciones el próximo”.
Esta disciplina permite, por ejemplo, trabajar con una persona que esté atravesando un cuadro de estrés, lo que influye directamente en su desempeño. En ese sentido, Canga sostuvo que la solución habitual, es decir, la desvinculación de quien está fallando es más cara que la intervención, ya que hay que pagar indemnización y empresas de reclutamiento para encontrar a otro empleado.
Habla la evidencia
Pamela Teutsch de Beside explica que, de acuerdo a las cifras que maneja la consultora, los trabajadores felices y comprometidos son 31% más productivos, 300% más innovadores, sus desempeños son 202% superiores, su tasa de accidentabilidad es menor al promedio y la atracción del talento es 40% mayor al resto de las empresas. “La neurociencia aplicada al trabajo nos permite comprender cómo piensan los colaboradores -que es la mirada tradicional -y lo que hoy es más relevante, cómo se sienten en su trabajo. Incorporar esta dimensión emocional al análisis y entender cómo opera el cerebro humano nos ayuda a tener una mirada holística de nuestros equipos y así identificar de manera más efectiva lo que “mueve la aguja” en desempeño, productividad y sobre todo el vínculo con la marca empleadora”.
El hecho de que las personas se muevan por la emoción y los sentimientos es confirmado por Beside Consultores. “No es posible seguir haciendo las tradicionales mediciones de clima o de engagement, ya que estas solo consideran el aspecto racional de los trabajadores. Si una organización quiere tener resultados extraordinarios y construir una ventaja difícil de igualar, tiene que necesariamente, gestionar lo racional y lo emocional”, dijo Pamela Teutsch.
Actualmente, la consultora está aplicando análisis de neurociencia para empresas en Chile, Ecuador, Colombia y Perú. “Utilizamos la neurociencia como base para medir de una manera simple lo que piensan y sienten las personas respecto a su trabajo. Nuestra experiencia -y los números así lo demuestran- es que con esta metodología entregamos un profundo análisis de la cultura y con esto facilitamos la toma de decisiones en un 100% respecto a lo esencial que deben abordar las compañías para potenciar una cultura imbatible y próspera”.
En síntesis, la neurociencia se posiciona como una herramienta clave en la gestión empresarial al ofrecer nuevas formas de medir y comprender las emociones y el bienestar de los colaboradores. Con tecnologías accesibles como la resonancia magnética funcional, se puede observar el cerebro en funcionamiento y medir las emociones relacionadas con el trabajo, lo que permite tomar acciones más efectivas para mejorar el clima laboral y el desempeño de los empleados. Empresas de diversos sectores están adoptando esta disciplina, reconociendo que el bienestar emocional de los trabajadores impacta directamente en la productividad, la innovación y la atracción del talento. La neurociencia aplicada al trabajo ofrece una mirada holística de los equipos, incorporando la dimensión emocional al análisis y brindando una ventaja competitiva difícil de igualar. Con esta metodología, las empresas pueden construir una cultura imbatible y próspera, generando resultados extraordinarios en el entorno laboral.