España: Por qué es importante que trabajen las personas con discapacidad intelectual

La fundación iberoamericana Down 21 hace una reflexión sobre los impactos beneficiosos que tiene la incorporación de estas personas en el mundo laboral. 

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En nuestro sistema de organización social, disponer de un empleo es un principio fundamental, tanto para la integración social del sujeto como para el desarrollo de la personalidad.

El empleo constituye, por tanto, una importante vía de desarrollo personal y una incorporación plena a nuestra sociedad. En este sentido, el trabajo más que un fin en sí mismo es un medio para conseguir diferentes aspectos como son: una imagen más positiva y útil de uno mismo, el reconocimiento social, la estructuración del tiempo, la pertenencia a un grupo social, el aumento en la cantidad y calidad de interacciones sociales y la independencia económica.

Todas estas afirmaciones no son ajenas al colectivo de personas con discapacidad intelectual, para quienes el trabajo es también un medio de realización personal. Ellos consideran el trabajo como algo muy importante y necesario para sus vidas, algo que se refleja de manera clara en sus comentarios. Por ejemplo:

“El trabajo es hacer las tareas que tienes la obligación de hacer. Es una manera de ganar dinero para vivir, ser útil a la sociedad y nos perfecciona”.

“Es ocupar mi tiempo haciendo algo para lo que me he preparado antes y además me dan un salario”.
Pero hasta hace unos años, las personas con discapacidad intelectual se han mantenido al margen de toda actividad laboral competitiva y, por extensión, de otros muchos otros ámbitos de la sociedad. Su falta de formación específica, la ausencia de expectativas laborales y el desconocimiento de otras realidades, impedían que estas personas se integraran plenamente en el mundo laboral.

Actualmente, las personas con discapacidad pueden acceder a programas específicos de formación profesional, cuentan con servicios de apoyo a los cuales pueden trasladar su ilusión y motivación por realizar una actividad laboral remunerada. Las personas con discapacidad intelectual se convierten en los principales protagonistas de su propia promoción laboral; por tanto, a ellos les corresponde realizar un importante esfuerzo y asumir con responsabilidad el reto que se les propone. Para ellos el trabajo adquiere un valor fundamental que manifiestan al hablar de la importancia de su puesto de trabajo. He aquí algunos testimonios:

“Es importante trabajar porque así nos realizamos como personas y profesionales. También porque tenemos sueldo al final de mes y es importante para nuestra autonomía”
“Porque hago como toda la gente. Además, me da la oportunidad de conocer gente nueva. Aprendo a saber lo que hago mal o bien y tengo dinero para mis cositas”.
“Porque gano dinero para mis asuntos y me relaciono con otras personas y porque tengo derecho a trabajar aunque tenga síndrome de Down”.
Además, la experiencia está demostrando que las personas con discapacidad intelectual pueden mejorar significativamente su repertorio conductual siempre que reciban los apoyos necesarios y estén inmersos en un entorno enriquecedor, en el que deban poner en práctica las habilidades y capacidades que van adquiriendo. De hecho, se observan cambios significativos en los trabajadores con discapacidad intelectual, fruto del proceso de formación y maduración en el que participan.

  • Mejora significativa en el cuidado de la imagen exterior
  • Mejor autonomía personal
  • Mejora de la expresión oral
  • Percepción más realista de las posibilidades y limitaciones personales
  • Mayor habilidad para la resolución de los problemas de la vida cotidiana
  • Mejora significativa de las habilidades sociales
  • Mayor iniciativa para planificar actividades
  • En general, se observa un mayor grado de satisfacción personal y responsabilidad

Una de las grandes preocupaciones manifestadas por las familias con un miembro con discapacidad intelectual es cómo afrontar el futuro: qué hacer una vez finalizada la etapa escolar obligatoria, qué alternativas existen, qué va a ser de la persona con discapacidad intelectual cuando los padres sean mayores o hayan fallecido.

Las familias de personas con discapacidad intelectual que están siguiendo su itinerario educativo integrado, al finalizar la etapa escolar y con un sentido de coherencia, demandan alternativas que les permita continuar en el entorno integrado.

Las personas con discapacidad intelectual que están trabajando manifiestan que sus familias se sienten orgullosas y muy contentas de que desempeñen un puesto de trabajo.
“Mi familia está muy satisfecha de este trabajo, y además soy como ellos que trabajan, una ciudadana más”
Definitivamente, la incorporación social y laboral de personas con discapacidad intelectual es una necesidad sentida y expresada por las propias familias, profesionales del mundo de la educación y el propio colectivo. Además, se han podido observar cambios importantes en la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual que desarrollan una actividad laboral.

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