Escocia abandona la educación basada en competencias

Uno de los pilares para enriquecer la calidad de los trabajadores de un país es la educación. En Europa, se observa con atención el cambio curricular que intenta Escocia, hacia una simplificación de planes de estudio y estandarización de los instrumentos de medición del aprendizaje.

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En materia macroeconómica, existe acuerdo en que uno de los motores que impulsa la productividad y el desarrollo de los países y sus trabajadores es la educación. Si ésta es de calidad y enfocada en tareas de alta demanda doméstica o mundial, desde la escuela, no solo eleva los índices de ingreso, sino que lo democratiza para todos los ciudadanos. Independientemente de los años de especialización técnica o universitaria, existe una capa de mano de obra capaz de asumir o aprender una diversidad de tareas u oficios concretos.

Por eso llama la atención la reflexión publicada en el sitio xarxatic.com, que da cuenta de la búsqueda en Escocia por reformular su enfoque de educación basada en competencias (EBC), para volver a un enfoque más tradicional que asegure el aprendizaje de habilidades básicas transversales.

Inicialmente, la EBC se introdujo en ese país con el objetivo de ofrecer una experiencia de aprendizaje más flexible y personalizada, valorando habilidades prácticas, creatividad y resolución de problemas sobre la adquisición de conocimientos.

Aunque novedoso en su momento, este enfoque ha evidenciado, con el tiempo, una serie de problemas, como la falta de claridad en la definición y evaluación de las competencias; la complejidad y burocracia en el sistema curricular y de evaluación; la falta de apoyo y recursos para profesores y escuelas; y, finalmente, la falta de pruebas sobre el impacto y el progreso de los estudiantes bajo este modelo.

En respuesta a estos problemas, el gobierno escocés ha realizado reformas, incluyendo la introducción de pruebas nacionales estandarizadas en lectoescritura y aritmética, la revisión y simplificación del plan de estudios y del sistema de evaluación, y un regreso aun énfasis en aspectos académicos e intelectuales de la educación.

Estos cambios implican una vuelta a un enfoque más centrado en contenidos y evaluación sumativa, alejándose de la EBC.

En el texto, se plantea la importancia de aprender de las experiencias, ya sean aciertos o errores, de otros países, y la necesidad permanente de adaptar cualquier enfoque según las necesidades y realidades de cada país.

Para revisar en profundidad la reflexión sobre el caso del modelo de educación escocés, ingresa acá

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