viernes, octubre 23, 2020

Entrevista a Thomas Piketty, realizada por Fundación Nuso Argentina: ¿La desigualdad parte en las empresas?

El fin de la pandemia (si lo hay) y la vuelta a la “nueva normalidad” implica desafiantes escenarios para las gerencias de personas. Comprender lo que está pasando, y lo que pasará, será clave para un correcto diagnóstico que allana el terreno para elegir las estrategia RH más sustentables para personas y empresas. Y en ese tránsito nutrirse de otras fuentes de conocimiento siempre será un paso macizo.

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Según varios estudios, reflexiones de especialistas y think tank, el Covid-19 ha develado las falencias de un sistema capitalista que da progreso y desarrollo a unos pocos, y deja afuera a una masa considerable de trabajadores y trabajadoras. La desigualdad no sólo está en la sociedad y en la distribución de la riqueza, también coexiste en las empresa vía salarios, entre otros. 

Hoy en Chile las ollas comunes, como en los 80, vuelven al paisaje urbano. En abril casi 5 millones de personas están morosas. También existe un 40% de informalidad en el trabajo, antes de la pandemia. En parte, estos fenómenos actuales se explican por lo bajos salarios y la precariedad laboral. Cerca del 55 % de la fuerza laboral con contrato formal gana un sueldo por debajo de la línea de la pobreza, es decir no le alcanza para subsistir. 

La pandemia desnudó otra oculta y disimulada, la desigualdad. Develó nuestra precariedad laboral (visible en los riders) y las pésimas condiciones laborales de millones de trabajadores y trabajadoras, quienes a pesar del riesgo de contagiarse debían trabajar igual, para no morir de hambre. Detrás de cada uno de esos trabajadores hay una empresa responsable de perpetuar esas condiciones, de aliviarlas o cambiarlas radicalmente. 

RHM accedió, con la autorización de la Dra. Svenja Blanke, directora de la Fundación Foro Nueva Sociedad en Argentina, a una entrevista realizada en abril recién pasado a Thomas Piketty (*), el intelectual más prestigiado que aborda en profundidad los temas de la desigualdad. (Ir a link con entrevista completa)

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¿Qué es la desigualdad? 

En la entrevista Piketty se refiere a su más reciente publicación, Capital e ideología: “En el libro investigo la historia de lo que llamo regímenes de desigualdad, que son sistemas de justificación de distintos niveles de desigualdad. Lo que demuestro es que en realidad hay un aprendizaje de la justicia. Hay una cierta reducción de la desigualdad a largo plazo. Hemos aprendido a organizar la igualdad a través del acceso más igualitario a la educación y de un sistema impositivo más progresivo, por dar algunos ejemplos. Pero este progreso y el conflicto ideológico continuarán. En la práctica, el cambio histórico proviene de las ideas e ideologías en pugna y no solo del conflicto de clases. Existe esta vieja concepción marxista de que la posición de clase determina por completo nuestra visión del mundo, nuestra ideología y el sistema económico que deseamos, aunque en verdad es mucho más complejo que eso, porque para una posición de clase dada existen distintas formas de organizar el sistema de las relaciones de propiedad, el sistema educativo y el régimen impositivo. Existe cierta autonomía en la evolución de la ideología y de las ideas”.

Aprendiendo de la historia

“Hemos aprendido que la historia es un proceso no lineal. Con el tiempo avanzamos hacia una mayor igualdad y esto es lo que también ha creado una mayor prosperidad económica en el siglo XX. Sin embargo, también ha habido reveses. Por ejemplo, el colapso del comunismo produjo una desilusión sobre la posibilidad de establecer un sistema económico alternativo al capitalismo, y esto explica en gran medida el aumento de la desigualdad desde finales de la década de 1980.

Pero hoy día, 30 años más tarde, comenzamos a darnos cuenta de que tal vez hemos ido demasiado lejos en aquella dirección. Entonces, comenzamos a repensar cómo cambiar el sistema económico. El nuevo desafío introducido por el cambio climático y la crisis medioambiental también ha puesto el foco en la necesidad de cambiar el sistema económico. Se trata de un complejo proceso en el que las sociedades intentan aprender de sus experiencias.

A veces se olvidan del pasado lejano, reaccionan de manera exagerada y avanzan demasiado lejos en una dirección. Pero me parece que si ponemos la experiencia histórica sobre la mesa –y ese es el objetivo del libro– podemos entender mejor las lecciones y experiencias positivas del pasado”.

Democracias en riesgo

“También hubo partidos nacionalistas y xenófobos que propusieron un mensaje muy simple: vamos a protegerlos con las fronteras del Estado-nación, vamos a expulsar a los migrantes, vamos a proteger su identidad como europeos blancos, etc. Por supuesto, al final esto no va a funcionar. No se reducirá la desigualdad ni se resolverá el problema del calentamiento global. Pero dado que no existe un discurso alternativo, una gran parte del electorado se desplazó hacia estos partidos.

Aun así, una gran parte incluso más grande del electorado decidió quedarse en casa. Simplemente no votan, no debemos olvidar eso. Si los grupos socioeconómicos más bajos demostraran entusiasmo por Marine Le Pen o por Alternativa por Alemania, la tasa de participación ascendería a 90%. Eso no es lo que está ocurriendo. Tenemos un nivel muy reducido de participación, especialmente entre los grupos socioeconómicos más bajos, los cuales están a la espera de una plataforma política o una propuesta concreta que realmente pueda cambiar sus vidas”.

Ingreso universal 

“En primer lugar, este sistema de «herencia para todos» sería un paso más de un sistema de acceso universal a bienes y servicios públicos fundamentales, incluidos la educación, la salud, las pensiones y un ingreso ciudadano. El objetivo no es reemplazar estos beneficios, sino sumar esta herramienta a las ya existentes. ¿Para qué serviría?

Si uno tiene una buena educación, una buena salud, un buen empleo y un buen salario, pero necesita destinar la mitad de su salario a pagar un alquiler a los hijos de propietarios que reciben ingresos por alquileres durante toda su vida, creo que hay un problema. La desigualdad de la propiedad crea una enorme desigualdad de oportunidades en la vida. Algunos tienen que alquilar toda su vida. Otros reciben rentas durante toda su vida. Algunos pueden crear empresas o recibir una herencia de la empresa familiar. Otros nunca llegan a tener empresas porque no tienen siquiera un mínimo de capital inicial para empezar. Más que nada, es importante darse cuenta de que la distribución de la riqueza se ha mantenido muy concentrada en pocas manos en nuestra sociedad.

La mitad de los alemanes tiene menos de 3% de la riqueza total del país y, de hecho, la distribución empeoró desde la reunificación de Alemania. ¿Es esto lo mejor que podemos hacer? ¿Qué proponemos para cambiarlo? Esperar que llegue el crecimiento económico y el acceso a la educación sin hacer nada no es una opción. Eso es lo que hemos estado haciendo durante un siglo y la mitad inferior de la escala de distribución de los ingresos todavía no posee nada.

Cambiar la estructura de la riqueza en la sociedad implica cambiar la estructura del poder de negociación. Quienes no tienen riqueza están en una posición de negociación muy débil. Se necesita encontrar un empleo para pagar el alquiler y las cuentas cada mes, y se debe aceptar lo que se ofrece. Es muy distinto tener 100.000 o 200.000 euros en lugar de 0 o 10.000. La gente que tiene millones tal vez no se da cuenta, pero para aquellos que no tienen nada o que a veces solo tienen deudas, significa una gran diferencia”.

(*) Thomas Piketty es director de investigación en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, profesor en la Paris School of Economics y codirector de la World Inequality Database. Es autor de los libros El capital en el siglo XXI y de Capital e Ideología.

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1 COMENTARIO

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