Entornos laborales saludables: prioridad post-pandemia

El Instituto de Seguridad Laboral (ISL) lideró un seminario internacional, poniendo en foco la gestión de riesgos psicosociales y el derecho a un trabajo decente. Expertos y autoridades abogan por el bienestar de los trabajadores y resaltan la correlación entre salud mental y productividad.

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El Instituto de Seguridad Laboral (ISL) efectuó recientemente un seminario internacional sobre entornos laborales saludables. En el encuentro participaron importantes autoridades públicas y dirigentes sindicales, quienes abordaron distintas dimensiones y buenas prácticas sobre gestión de los riesgos psicosociales, teniendo como foco el trabajo decente. Al evento también asistieron representantes del mundo privado, destacando la presencia de ejecutivos de Workmed.

Este seminario fue liderado por la directora del ISL, Aida Chacón, y contó con las ponencias  de la especialista en seguridad y salud en el trabajo de la  OIT, Carmen Bueno; el subsecretario de Previsión Social, Claudio Reyes; el director del Trabajo, Pablo Zenteno; la superintendenta de Seguridad Social, Pamela Gana; el delegado de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (Oiss) en Chile, Hugo Cifuentes, entre otros.

Al respecto, el subsecretario de previsión social, Claudio Reyes Barrientos, destacó que la preocupación por los riesgos psicosociales en el trabajo ha adquirido centralidad sobre todo a partir de la pandemia, pero también al constatar los efectos de la acelerada transformación productiva y el impacto de nuevas tecnologías.

“Lo que está en juego es que las personas logren un estado de bienestar que les permita desarrollar sus potencialidades y proyectos de vida, y a la vez que todos podamos desenvolvernos en una sociedad y una economía sana”, puntualizó Reyes.

La necesidad de que el entorno saludable cobre vida implica diálogo entre trabajadores y empleadores para llegar a acuerdos acerca de las mejores condiciones de trabajo, haciéndolo más fructífero. “Siempre una lógica basada en el diálogo es mucho mejor que una lógica basada en la imposición o en definiciones unilaterales”, señaló.

La conciencia sobre a la importancia de gestionar adecuadamente los riesgos es necesaria para los empleadores porque afecta no sólo a las personas, “sino efecto en la productividad por costos por rotación de personal y mala imagen institucional”.

“Visto el tema desde una perspectiva positiva, la buena gestión del riesgo es una gran oportunidad”, concluyó.

En ese sentido, Ricardo Jorquera, doctor experto en salud ocupacional y medicina preventiva, además de socio fundador de Workmed, afirma que en un ecosistema robusto de seguridad y salud para las y los trabajadores, el diálogo social permite potenciar la prevención. “Desde ahí instalar la medicina preventiva como un paradigma dentro de la empresa es clave y además asegura la sostenibilidad del negocio. La evidencia indica que sí se mueve la aguja de la productividad. En suma, todos ganan”, enfatiza.

Entornos seguros y saludables

En otra arista, el delegado de la organización iberoamericana de Seguridad Social (Oiss), Hugo Cifuentes Lillo, destacó el compromiso de tantos países en la reunión de la OIT del año pasado, donde se acordó promover el derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable como piedra angular para cimentar avances en todos los países.

Advirtió, entre otros puntos, que la acelerada transformación tecnológica demanda mayor agilidad en el desarrollo de nuevos instrumentos preventivos y que en esto es trascendental la negociación colectiva. Además, considera fundamental desestigmatizar la problemática de la salud mental, ya que los riesgos son psicosociales en el ambiente laboral, no individuales. Por ello, la educación juega un rol fundamental para el cambio de paradigmas. “La política de psico educación básica de las personas, ausente en todos los estadios educativos, se presenta hoy como trascendental para el autocuidado y la detección temprana de problemas”, advirtió Cifuentes. Indicó también la necesidad de incrementar el número de profesionales del ámbito de la psicología y de la psiquiatría, ya que “su escasez es un mal endémico, especialmente en nuestra Iberoamérica”, aseveró.

Por su parte, Carmen Bueno, especialista en seguridad y salud en el trabajo y parte del equipo de trabajo decente en oficinas de países de la OIT para el Cono Sur de América latina, abordó el tema entorno laboral, seguro y saludable como un derecho fundamental.

“Lo que se reconoció como derecho fundamental no son las condiciones de trabajo seguras y saludables, sino el derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable”, aclaró Bueno. Según la especialista, esto es “porque se entendió que el concepto entorno de trabajo seguro y saludable era mucho más amplio, más integral que condiciones de trabajo seguras y saludables”. Para la experta de la OIT, el concepto de entorno trasciende al puesto de trabajo, tiene que ver con lo que las relaciones que se producen en el resto de las demarcaciones del lugar de trabajo e incluso también lo que ocurre en los trayectos desde y hacia el mismo. Por eso, asevera, “el derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable que incluye cuestiones tan fundamentales como la salud mental, también contempla un trabajo libre de violencia y de acoso, que incluya la diversidad y el derecho a la no discriminación”.

El tema de entornos de trabajo seguros y saludables, incluyendo el cuidado de la salud mental, también puede tener ahora mayor protagonismo en estos nuevos instrumentos gracias al diálogo social a nivel de negociación colectiva. “Creemos que es absolutamente necesario que las cláusulas de seguridad y salud, incluidas las que tienen que ver con el bienestar mental de las personas trabajadoras, tengan un mayor protagonismo en los instrumentos colectivos, en los convenios y en los contratos colectivos”, concluyó.

Para el doctor Max Dollmann, socio fundador de Workmed, hoy la salud laboral no se puede sólo mirar y medir desde lo corporal. Advierte que el abordaje adecuado de los riesgos psicosociales es vital para entender, por ejemplo,  el ausentismo y el presentismo en el trabajo. Opina que las empresas tienen una tremenda oportunidad para enfrentar de mejor manera los desafíos de salud mental, entendiendo a cabalidad el impacto que tienen sus formas de trabajar en la calidad de vida de las y los trabajadores. 

Por su parte, Pamela Gana, Superintendenta de Seguridad Social apuntó a cómo se gestionan los riesgos psicosociales para lograr organizaciones saludables, lo que implica entenderlo más allá del impacto de ausencias por enfermedad, sino pensando que en la vida alrededor de un tercio se pasa en el entorno de trabajo y por eso una adecuada gestión de los mismos factores que pueden ser negativos, pueden ser protectores. “La gestión estratégica de las entidades empleadoras impulsa la calidad de vida y la productividad”, asevera.

Para acercarse al análisis de la gestión propuso revisar los factores en una dimensión directa de las labores que incluye las competencias y relaciones con los demás trabajadores, pero también considerar la dimensión del liderazgo empresarial. “El apoyo social que se da desde la Jefatura, el reconocimiento al esfuerzo, una adecuada retroalimentación es muy importante para gestionar aspectos de hostilidad, acoso, violencia o temores”, destaca.

Añadió que en Chile existe desde 2013 un protocolo de vigilancia de los riesgos psicosociales y que en la actualidad se implementa un cuestionario que permite medir hechos para a través de métricas, construir medidas concretas. Todo, para conseguir que las personas entreguen todo su potencial, más productividad y logremos al tiempo una mejor calidad de vida. “Ganamos todos en el cuidado de la salud mental”, explicó, “también el empleador en el desempeño y la productividad”, argumentando que el costo total del estrés laboral es entre 1% y 3,5% del PIB.

Según Raúl Zilleruelo, gerente general corporativo de Workmed, la productividad y el bienestar de las y los trabajadores son compatibles y complementarias. Explica que frente a los desafíos de atraer y retener talento, las compañías deben ver como una variable estratégica garantizar ambientes saludables y seguros. “La herramienta que mide los riesgos psicosociales en las empresas es una excelente oportunidad para mejorar. Todas las debilidades que pueda constatar el cuestionario Ceal-SM  se pueden convertir en fortalezas para mejorar la calidad de vida de sus colaboradores”, recalca.

Las normas que cuidan

Pablo Zenteno, director nacional de la Dirección del Trabajo abordó los desafíos normativos en seguridad y salud en el ambiente laboral afirmando que desde el programa de gobierno se relevó la necesidad de avanzar hacia la garantía del trabajo decente en nuestro país por ser “una condición del desarrollo”, de la mano de los objetivos de otros derechos fundamentales como de un empleo de calidad, diálogo social, libertad sindical y protección social.

Para garantizarlo, el encargado subrayó la necesidad de empoderar la fiscalización para el cumplimiento de estos derechos y de ahí la necesidad de avanzar en una política nacional de fiscalización, que pase de reactiva a proactiva. En esto último, indicó, ha sido fundamental la participación de las organizaciones sindicales en la denuncia de la multi operatividad como un síntoma de la fragmentación del trabajo y otros donde cuesta hacer efectivo el sentido de las normas.

En su tarea por robustecer su función, el director destacó la importancia de pertenecer a  la red iberoamericana de inspecciones del trabajo que incluye  a toda América Latina, como una manera de estar al día con las buenas prácticas en la región.

Un avance fue la actualización del protocolo de riesgos psicosociales y la guía para su fiscalización. “Durante el año 2022 pudimos realizar 78 fiscalizaciones específicas en la materia, con un 37,2% de sanciones y esperamos por cierto este año seguir desplegando como lo estamos haciendo nuestra labor y nuestra capacidad fiscalizadora en la materia”, sostiene.

En otro ámbito, Florencia Díaz, encargada de la Unidad de Equidad de Género en Salud, del Instituto de Salud Pública, abordó el tema de riesgos psicosociales y salud mental en las empresas, sobre todo en las microempresas.

Explicó que luego de la pandemia se produjo un incremento exponencial en la cantidad de personas que perdieron su empleo, sobre todo mujeres quienes tuvieron que emigrar al autoempleo y el emprendimiento. “Actualmente, tenemos microemprendimientos del orden de los dos millones de personas, ya que representan aproximadamente un 20% de la fuerza laboral… lamentablemente las asesorías que entrega Sercotec, han estado muy enfocadas en la parte económica, en la parte de la productividad y el crecimiento económico del negocio, dejando un poco relegado a la parte de la salud mental de los y las micro emprendedores… las micro empresas o unipersonales trabajan en solitario con aislamiento social que tiene graves consecuencias negativas sobre la salud, además que deben hacerse cargo de la mayoría de las tareas”, asegura.

Otro factor que afecta a micro emprendedores, especialmente mujeres, es que muchas veces emprenden desde el hogar, donde los límites son muy difusos, lo que alarga las jornadas y que además se mezclan con las tareas domésticas, haciendo que todo sea un continuo abrumador.

Aquí se puede rescatar como buena práctica la asociatividad entre microempresas como factor protector. “En el caso de las mujeres que deciden asociarse con otras emprendedoras comparten experiencias sobre cómo organizar sus rutinas de trabajo, cómo gestionar los límites entre la vida personal y la vida laboral”, destacó Díaz.

Finalmente, recordó la existencia de una guía desarrollada por la Unidad de Equidad de Género y Salud en el Trabajo para el caso de las micro emprendedoras, donde se enuncian cuáles son los riesgos particulares que vivencian las mujeres que micro emprenden y también algunos de los factores protectores en la salud mental o riesgos como acoso dentro de microempresas.

Lectura de foto 

Arriba, de izquierda a derecha: Aída Chacón, directora del Instituto de Seguridad Laboral; Carmen Bueno, especialista principal en seguridad y salud en el trabajo de la OIT; subsecretario de Previsión Social, Claudio Reyes; director del Trabajo, Pablo Zenteno; Pamela Gana, superintendenta de Seguridad Social.

Abajo, de izquierda a derecha: Hugo Cifuentes, delegado de Oiss en Chile; Ricardo Jorquera, fundador de Workmed; Max Dollmann, socio fundador de Workmed;  Raúl Zilleruelo, gerente general corporativo de Workmed; y Florencia Díaz, encargada de la Unidad de Equidad de Género en Salud, del Instituto de Salud Pública

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