- Planeación estratégica: para seleccionar, presupuestar y poner en la agenda los momentos y temáticas sobre las cuales se crearán las campañas de endomarketing. Obviamente, es necesario contemplar escenarios imprevistos sobre los cuales se solicite una capacidad de reacción y creación rápidas para dar respuesta con campañas potentes a esos retos inesperados. La llegada del coronavirus es un claro ejemplo. Nadie tenía en el radar ni en el plan estratégico algo como eso, y tuvimos que hacerle frente con “todos los fierros”.
- Como cualquier campaña de mercadeo, de publicidad o de comunicación, las de endomarketing implican una conceptualización y ejecución por fases, es decir, establecer con claridad cómo vamos a hacer una fase inicial de sensibilización o de expectativa, luego, pensar en el momento y recursos necesarios para la activación o lanzamiento y, finalmente, qué se requiere para una fase de sostenimiento, es decir, cómo vamos a mantener “la espuma arriba”, y cuál es la mejor forma de realizar un seguimiento adecuado.
- A su vez, es necesario presupuestar para ejecutar de manera impecable, porque no por ser campañas para un público interno podemos darnos el lujo de descuidar los detalles o escatimar en algo. El colaborador, como cualquier otro cliente, merece y exige la más alta calidad en los contenidos, diseños, escenarios, etc.
- Evaluar y medir: ningún esfuerzo creativo para una comunicación diferente, desde el endomarketing será realmente válido si no contemplamos cómo vamos a medir la efectividad de una campaña, definiendo indicadores claros que permitan conocer la contribución que ésta hace a la estrategia de comunicación y al relacionamiento con el cliente interno, a su experiencia como empleado y a la estrategia general de negocio.