Encuesta del INE: Mujeres con postgrado ganan 23% menos que los varones

Esta situación podría estar ocurriendo porque ellas no saben negociar, debido a que la carga doméstica les impide estar en espacios para generar redes, y porque estudian carreras femenizadas.

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La Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2022 del Instituto Nacional de Estadísticas dio a conocer otra realidad: al comparar los ingresos de las personas asalariadas según su educación, se reveló que las mujeres con postgrado reciben un 23,8% de menor salario, con respecto a sus pares hombres con igual calificación.

Según indicó el estudio, las mujeres con postgrado obtienen un salario por hora de $10.004, mientras que un varón, gana $13.125 por el mismo rango de tiempo.

¿A qué se debe esa diferencia? “La mujer no sabe negociar”, aseguró la economista y profesora asociada de la UAI, Silvia Clivio. Esto se traduce en que en una oferta de trabajo, el 70% de los varones negocia su salario, mientras que una mujer acepta en la misma proporción el salario que le ofrecen en la empresa.

Según explicó la académica, las mujeres “tenemos un déficit tremendo en hacer networking”. Esto se debe a que ellas tampoco tienen tiempo para hacer redes, porque la realidad es que en Chile hay una gran desproporción entre el tiempo que ella dedica al cuidado de sus familiares, sean sus hijos, la casa, sus padres”.

Dado que los hombres dedican menos tiempo a tareas hogareñas y de cuidado, “ellos tienen tiempo disponible para hacer networking en asociaciones, en actividades deportivas, los campeonatos de fútbol, de pádel, de tenis”, indicó la académica.

Para romper esa brecha, “lo primero que tienen que hacer las universidades es aumentar la participación de las mujeres en los cuerpos académicos, sobre todo en las carreras de más números”.

En tanto, el decano de la Facultad de Ingeniería y Empresa de la Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH), Luis Araya Castillo, planteó que las cifras no indican si en los postgrados se trata de hombres y mujeres en iguales cargos, “ante lo cual no se puede hablar a priori de discriminación, pero sí de segregación”.

El académico sostuvo que “Chile sigue presentando rasgos de masculinidad, lo cual implica que persisten algunos roles que están definidos para hombres y otros para mujeres. Aun cuando la situación ha cambiado en los últimos años (por ejemplo, mujeres que son pilotos y hombres que son enfermeros), todavía nos encontramos con carreras universitarias que están definidas para los hombres (como las ingenierías civiles) o para las mujeres (como educación de párvulos o las pedagogías)”.

 Esta situación genera segregación, ya que al estar las carreras masculinizadas (por la construcción cultural), “las mujeres tienden a desempeñarse en sectores donde se rentabilizan menos los estudios de postgrado (como el sector servicios y el comercio), en tanto que los hombres no se ven afectados por esto, ya que se pueden desempeñar con mayor facilidad en sectores industriales donde los rangos salariales son más altos (como en la minería)”.

Aunque se haga esa salvedad, el profesor Araya señaló que “se podría considerar discriminación, en el escenario de que los hombres con postgrado tienen más opciones de asumir cargos directivos. Esto porque las mujeres tienden a postergar sus carreras profesionales porque culturalmente se asume que ellas deben velar por el cuidado de los hijos y de la familia”.

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