Empleo joven en Chile: entre la falta de experiencia y la búsqueda de estabilidad

El estudio “Empleo Joven en Chile 2026”, presentado por Cadem y Arcos Dorados Chile, revela que las nuevas generaciones entienden su primera experiencia laboral como una etapa de aprendizaje, independencia y desarrollo. Sin embargo, la falta de experiencia, la ausencia de respuesta de las empresas y la escasez de oportunidades siguen dificultando su ingreso al mercado laboral.

El primer empleo puede marcar el comienzo de una trayectoria profesional, entregar autonomía económica y conectar a una persona joven con nuevas capacidades y responsabilidades. Esa dimensión transformadora fue abordada durante la presentación del estudio “Empleo Joven en Chile 2026”, realizada por Cadem y Arcos Dorados Chile el miércoles 22 de julio, en el Salón Manquehue del Hotel Radisson Blu, en una actividad cuyos antecedentes y declaraciones fueron recogidos por RH Management.

La investigación muestra una tensión central para la empleabilidad juvenil: el 64% de las personas consultadas identifica la falta de experiencia como su principal dificultad para encontrar trabajo, precisamente en una etapa en que necesitan una primera oportunidad para comenzar a desarrollarla. A esa barrera se suman la falta de respuesta de las empresas, mencionada por el 47%; la escasez de ofertas, con 39%; la falta de contactos, con 37%; y la exigencia de numerosos requisitos, con 36%.

El estudio fue aplicado a 300 hombres y mujeres de entre 18 y 25 años, pertenecientes a los grupos socioeconómicos C2, C3 y D, residentes en distintas zonas de Chile. Todos se encontraban buscando su primer empleo o acumulaban hasta dos años de experiencia laboral. El trabajo de campo se realizó entre el 21 y el 28 de abril de 2026 mediante entrevistas autoadministradas en el Panel Cadem Online.

Primera oportunidad

Los resultados indican que los jóvenes no entienden necesariamente su primer trabajo como un destino definitivo. El 78% afirma que esa experiencia es “para aprender, no para quedarse para siempre”, mientras que el 72% considera que trabajar le permite construir su futuro y el 69% señala que el empleo lo conecta con otras personas.

Esta mirada no implica una falta de compromiso. Por el contrario, el 79% considera fundamental que el primer empleo le permita aprender y desarrollarse, el 68% quisiera trabajar en una organización donde pueda hacer carrera a largo plazo y el 59% estaría dispuesto a desempeñarse en distintas funciones con tal de adquirir experiencia laboral.

Para Martín Palacio, gerente de People & Culture de Arcos Dorados Chile, el primer contrato puede producir un cambio que trasciende la permanencia en una empresa. “El valor transformacional del primer contrato es un puntapié que va a cambiar la vida, independientemente de si todas las personas harán su carrera con nosotros, se siguen desarrollando y capacitando, o bien optan por otro futuro profesional vinculado con sus áreas de estudio”.

La organización cuenta con aproximadamente 13.000 trabajadores y, según Palacio, más de la mitad tiene menos de 24 años. Desde esa experiencia, plantea que las empresas también deben ampliar su forma de evaluar las capacidades de quienes todavía no han tenido un empleo formal.

Su propuesta consiste en reconocer habilidades desarrolladas en otros espacios, como equipos, proyectos o actividades personales. La idea es que la experiencia no se limite exclusivamente a la existencia de un contrato anterior, sino que incorpore competencias que puedan transferirse al mercado laboral.

Lucas Palacios, rector de Inacap, también cuestiona la exigencia de antecedentes laborales para posiciones de entrada. “Cuando existe mucho desempleo, ¿cómo le pido a una nueva generación que tenga experiencia? Si yo quiero formar a una persona hacia el futuro, no le puedo pedir experiencia previa”.

A su juicio, no todas las funciones requieren una trayectoria anterior y, en determinados casos, formar a una persona desde el inicio puede ser una ventaja para la organización. “No siempre es mejor que una persona tenga experiencia previa para una contratación de un primer trabajo”.

Formalidad y seguridad

Aunque el primer empleo es visto como una etapa de tránsito, los jóvenes muestran una marcada preferencia por la formalidad. Frente a dos ofertas hipotéticas, el 82% escogió un contrato indefinido, con una remuneración líquida mensual de $450.000, beneficios básicos y posibilidades de desarrollo, antes que un trabajo sin contrato, con un ingreso de $550.000, pero sin beneficios ni estabilidad.

Además, el 86% afirma que el contrato de trabajo entrega seguridad y tranquilidad, mientras que el 55% considera más importante contar con un empleo estable que acceder a uno mejor pagado, pero temporal. Al elegir un trabajo, los aspectos más valorados son tener contrato, con 72%; recibir un sueldo justo, con 71%; contar con estabilidad, con 66%; disponer de un buen ambiente laboral, con 65%; y tener jefaturas que apoyen y valoren, con 61%.

Claudia Castro, gerenta de Personas de Sodimac Chile, destacó que estos resultados muestran una búsqueda de estabilidad que las empresas deben observar con atención. “Es una buena noticia saber que tenemos jóvenes que, en su mayoría, prefieren tener un contrato de trabajo ganando menos, pero teniendo estabilidad, seguridad, ciertos beneficios, un horario y una responsabilidad”.

Durante el año anterior, según explicó Castro, el 36% de las contrataciones realizadas por Sodimac Chile correspondió a personas menores de 24 años. Desde su perspectiva, incorporar jóvenes en su primera experiencia permite desarrollar capacidades alineadas con las funciones y valores de la organización.

“Contratar personas en su primer trabajo tiene la tremenda ventaja de poder formar a la persona dentro de lo que nosotros necesitamos, con los valores que tenemos y en las funciones de la manera que necesitamos”, sostuvo.

La ejecutiva agregó que las nuevas generaciones también aportan perspectivas distintas y muestran un compromiso relevante con su empleo. Este vínculo, sin embargo, requiere acompañamiento, capacitación y oportunidades que consideren las diversas realidades de quienes buscan incorporarse al mercado laboral.

Trabajo y formación

La relación entre empleo y educación es otro de los ejes del estudio. El 53% quiere estudiar y trabajar al mismo tiempo, mientras que el 20% busca trabajar para poder iniciar o terminar sus estudios. Para las empresas, este escenario implica desarrollar modelos de organización que permitan conciliar ambas actividades.

Palacio relacionó esa necesidad con la posibilidad de generar condiciones para que las personas continúen avanzando en su formación mientras participan del mercado laboral. Entre los desafíos mencionó la conciliación, la continuidad de los estudios, el acceso al conocimiento y la formación en nuevas tecnologías.

Castro, por su parte, destacó la importancia de combinar distintas modalidades de aprendizaje. En su experiencia, la formación puede incluir capacitación en terreno, aprendizaje entre compañeros, ferias especializadas, participación de proveedores y becas de estudio.

“Si la persona entró sin experiencia, la formación que hagamos le va a ampliar el camino hacia adelante, no solo dentro de la propia organización, sino también en otras”, afirmó.

Para la ejecutiva, las becas de estudio constituyen uno de los beneficios más valorados por los trabajadores jóvenes, ya que representan una inversión con efectos duraderos. Esta mirada coincide con los resultados de la investigación: el 52% asigna alta importancia a la capacitación continua, mientras que el 32% valora especialmente el apoyo para estudiar.

Lucas Palacios propone ir más allá y comprender empleo y educación como partes de un mismo proceso. “No debemos ver el empleo como algo separado del proceso formativo, ni debemos ver el proceso formativo como algo exclusivamente dependiente de las instituciones de educación”.

Desde esa perspectiva, las instituciones educativas pueden entregar habilidades y competencias, mientras que las organizaciones participan mediante el aprendizaje práctico. La formación de los jóvenes, por lo tanto, requiere una articulación entre empresas, sistema educativo, sector público, familias y sociedad civil.

El estudio también muestra que el empleo cumple una función económica y familiar. El 47% espera que su primer trabajo le permita contar con ingresos propios y depender menos de otras personas, mientras que el 38% busca ayudar en su hogar o apoyar a su familia. Entre quienes ya trabajan, el 45% declara sentirse más independiente, el 43% más responsable y el 42% señala que ahora puede colaborar con su familia.

Estas cifras refuerzan la idea de que una primera oportunidad laboral no es únicamente una línea inicial en el CV. Puede ser una experiencia de aprendizaje, una fuente de estabilidad y un apoyo para el entorno familiar. Para las organizaciones, el desafío consiste en abrir esa puerta sin exigir previamente aquello que el propio empleo debería ayudar a construir.

RH Management invita a profesionales de gestión de personas, liderazgo, operaciones, compensaciones, tecnología y transformación organizacional a participar en el “Estudio cuantitativo RHM 2026: El trabajo en transformación”. La iniciativa busca reunir evidencia sobre las principales tensiones, brechas y desafíos del mundo laboral en Chile. Participa aquí: https://es.surveymonkey.com/r/TN7FGH7

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