Emmy Noether, la matemática que dio clases sin sueldo para abrir camino a mujeres

Por su talento y capacidad, dos de sus profesores en Gotinga trataron de ofrecerle un puesto de profesora en su universidad hace un siglo, pero le fue vetado el acceso al cuerpo docente remunerado por ser mujer.

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En los altos cargos de empresas y organizaciones es común que se desempeñen profesionales del área ingeniería y administración, dado que la dirección de negocios rentables requiere manejo de muchas variables y procesos, entrenamiento que suele impartirse en este tipo de carreras.

En Chile, el porcentaje de mujeres en altos cargos de dirección no pasa del 20% al 2022, según datos de la Comisión para el Mercado Financiero, y aunque esto tiende al alza, lo hace muy lentamente. Parte de esta baja se explica justamente en el bajo número de mujeres que se interesan o terminan carreras de tipo stem -como ingeniería-, en cuyo origen no se puede establecer que los hombres tengan una ventaja en términos de capacidad.

Este tema es abordado por el diario español El País, que trae a la memoria un notable ejemplo de mujeres pioneras en áreas numéricas.  “No hay ningún estudio serio que haya encontrado un sesgo de género respecto a la capacidad de nuestro cerebro para las matemáticas. Si durante muchos años ese mundo se parecía a un seminario diocesano en la posguerra, no era debido a ninguna causa de origen biológico, sino a que la sociedad impedía el acceso de las mujeres a las carreras de ciencias. Un buen ejemplo de esto es el caso de la matemática Emmy Noether”, propone el medio ibérico.

Amalie Emmy Noether era hija de una familia de comerciantes judíos alemanes. Su padre había aprendido matemáticas de forma autodidacta mientras se dedicaba al negocio familia, se doctoró en Heidelberg y obtuvo un puesto de profesor universitario en la ciudad de Erlangen. Su hermano Fritz Noether fue un reputado matemático aplicado, y su hermano mayor, Alfred, se doctoró en química, aunque falleció a edad temprana.

De joven, Emmy no demostró la misma inclinación por las ciencias de casi toda su familia, interesándose más por los idiomas y la música. En 1903, un cambio en la ley alemana permitió el acceso de las mujeres a los estudios universitarios. Emmy asistió como oyente a la Universidad de Gotinga y encontró su vocación escuchando las clases del astrónomo Karl Schwarzschild (el que había postulado la existencia de los agujeros negros a partir de las ecuaciones de Einstein) o de los grandes matemáticos David Hilbert o Hermann Minkowski. En 1907 se doctoró bajo la dirección de Paul Gordan, aunque poco satisfecha con su trabajo en aquella época, años después describió su tesis como una bazofia.

Fue la segunda mujer en obtener un doctorado en matemáticas en Alemania, donde se permitía el acceso de las mujeres a los estudios universitarios, pero no al cuerpo docente. Emmy Noether empezó a investigar y a dar clases en la Universidad de Erlangen, sustituyendo ocasionalmente a su padre, pero sin poder percibir ningún tipo de remuneración. Sin embargo, su capacidad para las matemáticas empezaba a ser conocida y valorada. Dos de sus profesores en Gotinga trataron de ofrecerle un puesto de profesora en su universidad, pero, otra vez, le fue vetado el acceso al cuerpo docente por su condición de mujer. Siguió investigando en Gotinga, pero sin poder cobrar un sueldo y tuvo que hacerse cargo de su propia manutención. Solo podía dar clases sin que fueran anunciadas, sustituyendo a David Hilbert. A pesar de estas condiciones precarias, Noether realizó su mayor aporte a la ciencia durante su estancia en Gotinga, el teorema de Noether, que establece que cualquier ley de conservación en física procede de una simetría. Puede parecer simple, pero es una de las bases de la física teórica moderna y muchos autores comparan su importancia con la que tiene el teorema de Pitágoras para la geometría.

En 1919, después de la revolución de noviembre, se le permitió presentarse al examen de habilitación para ser docente universitaria, que aprobó con éxito. Tres años después obtuvo un permiso especial para ser profesora en la Universidad de Gotinga, pero sin paga. Al año siguiente, por fin, fue promocionada a catedrática de álgebra y tuvo una retribución oficial, después de casi 20 años de carrera a costa de sus propios recursos y de ser ya considerada una de las matemáticas alemanas más importantes. En esta época hizo importantes contribuciones al campo del álgebra que se estudian en todos los libros de texto.

En la década de los treinta le llegaron reconocimientos y premios por su labor como matemática. En 1933, el ascenso de los nazis hizo que fuera expulsada de la universidad por su condición de judía. Durante un tiempo siguió dando clases en su casa. Finalmente, emigró a Estados Unidos, donde encontró un puesto en la Universidad femenina Bryn Mawr de Pensilvania y pudo retomar su carrera científica. Pero por poco tiempo. Dos años después falleció a consecuencia de las complicaciones derivadas de una operación para extirpar un quiste ovárico. Tenía 53 años. Una vida corta, pero suficiente para desarrollar algunos de los más hermosos teoremas de matemáticas.

*“#GrandesMujeres para Chicas en Tecnología” por luaailustrada licencia bajo CC BY-SA 4.0 DEED.

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