El sexismo en off-side

Las declaraciones de Luis Rubiales por haber dado un beso sin consentimiento a una jugadora en España sirven para ilustrar lo estructural del sexismo.

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Por Mariana Gaba, directora del Departamento de Género UDP

A estas alturas ya son de público conocimiento los hechos sucedidos entre Luis Rubiales, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la jugadora Jennifer Hermoso, plantándole él un beso en la boca nada más ni nada menos que en la ceremonia de premiación de la copa del mundo.

De allí se sucedieron una serie de declaraciones en las cuales quiero detenerme, no por un particular ensañamiento con esta persona, sino como forma de ilustrar lo estructural del sexismo en nuestras vidas. Posterior al beso, Rubiales sostuvo: “Hay un hecho que tengo que lamentar y es lo que ha ocurrido entre una jugadora y yo, con una magnífica relación entre ambos, al igual que entre otras, donde pues seguramente me he equivocado”. El hecho no ‘ha ocurrido’: ocurrió de una persona sobre otra.

La “magnífica” relación es irrelevante, porque el consentimiento es situacional, acto por acto, momento por momento. Sigue Rubiales: “Lo tengo que reconocer, porque en un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención, sin ninguna mala fe, ocurrió lo que ocurrió, de manera muy espontánea”. 

La mayor parte de las interacciones de discriminación y/o violencia (comentarios, miradas lascivas, etc.) no parten de la mala intención, porque las personas que las ejercen están socializadas en considerar que estas acciones son normales, cotidianas, espontáneas y “no graves”. Por supuesto que este video de disculpas solo empeoró la situación. Rubiales, inmutable, redobló la apuesta, hablando de la lacra del ‘falso feminismo’ en una asamblea extraordinaria de la RFEF.

La institucionalidad del fútbol debe ponerse a la altura de los tiempos. Como planteo en mi libro ‘Cruces entre géneros, feminismos y organizaciones: de las teorías a las prácticas’, reducir el sexismo a una acusación individual, como señalando la manzana podrida en el cajón, lleva a la solución fácil de retirar esa manzana (sujeto sexista) sin preguntarse respecto de cómo llegó y cómo subsistió en el cajón. No dejemos por fuera las condiciones institucionales que permiten que el sexismo se reproduzca.

Si para Rubiales dimitir podía sonar exagerado en las primeras horas luego de ocurrido el hecho, sin duda no es exagerada ahora su suspensión preliminar por 90 días a manos de la FIFA y los distintos procedimientos que se están poniendo en marcha.

Resultado ineludible no solo por el acto, si no por su posterior torpeza, falta de humildad, falta de registro del contexto, y por reconfirmar que no entiende y muy probablemente no entenderá nada de nada.

Fuente: El Mostrador

 

Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management.

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