El rostro laboral del microemprendimiento en Chile: informalidad, bajos ingresos y alta vulnerabilidad

Según cifras del INE, más de la mitad de los microemprendedores chilenos obtiene ingresos iguales o inferiores al salario mínimo, y el 61% inicia su actividad por necesidad, en un contexto marcado por la informalidad y la escasez de oportunidades laborales.

En Chile, cerca de dos millones de personas ejercen como microemprendedores, cifra que representa al 23,7% de la población ocupada, de acuerdo con la Encuesta de Microemprendimiento 2023 (EME 2023), publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en colaboración con el Ministerio de Economía. El estudio, dado a conocer por BioBioChile, revela una realidad profundamente marcada por la informalidad, bajos ingresos y una motivación predominante: la necesidad ante la falta de empleo. Más de la mitad de quienes emprenden por cuenta propia —el 51,1%— perciben ingresos iguales o menores al salario mínimo, es decir, $460.000 mensuales. De ellos, el 27,4% no supera los $260.000. Esta situación pone en evidencia las limitadas condiciones laborales bajo las cuales opera una parte significativa del microemprendimiento en el país. La encuesta, realizada entre noviembre de 2022 y octubre de 2023 a más de 12 mil viviendas, muestra que el microemprendimiento ha sido una alternativa para quienes no logran insertarse en empleos formales. El 61% de los consultados declaró haber iniciado su actividad por necesidad, especialmente debido a la falta de oportunidades laborales. Solo el 36% dijo haberlo hecho con el propósito de independizarse o por identificar una oportunidad de negocio. Este fenómeno se distribuye principalmente en sectores de baja productividad. El comercio lidera con un 41,4% de los microemprendedores, seguido por la construcción (10,9%) y el transporte (10,5%). Además, un 53,3% trabaja solo, sin contratar a otras personas, lo que refuerza la idea de un modelo de autoempleo individual, más que de desarrollo empresarial.

Informalidad como rasgo estructural

La informalidad es uno de los principales rasgos de los microemprendimientos en Chile. El 62,1% no cuenta con inicio de actividades en el Servicio de Impuestos Internos (SII), y un 63,5% no emite boletas ni facturas. Asimismo, un 86,4% no ha registrado su marca comercial ni nombre de fantasía. Estos datos reflejan no solo un déficit de formalización, sino también la falta de acceso a herramientas básicas para el crecimiento o protección legal del negocio. El fenómeno también presenta un bajo acceso a financiamiento bancario: solo el 10,7% accedió a un crédito o préstamo para emprender, mientras que el 78,9% utilizó recursos propios, lo que limita la capacidad de expansión o innovación. En términos de cobertura social, apenas el 38,9% cotiza en un sistema previsional, y el 36,2% en salud, lo que deja a la mayoría de estos trabajadores expuestos a condiciones de alta vulnerabilidad frente a riesgos laborales, enfermedades o vejez.

Perfil sociodemográfico y brechas

Las mujeres representan el 46,6% de los microemprendedores, siendo el comercio el principal rubro en el que participan (54,5%). En el caso de los hombres, el transporte ocupa el segundo lugar después del comercio. La mayoría del total de emprendedores tiene entre 45 y 64 años, y predomina el nivel educativo básico o medio. El 68,5% realiza sus actividades desde el hogar o en la vía pública, lo que además delata el carácter informal y precario de muchos de estos trabajos, que se desarrollan sin las condiciones adecuadas de infraestructura, protección ni visibilidad. Si bien el microemprendimiento cumple un rol de contención social y laboral, especialmente en momentos de crisis o alta cesantía, los datos revelan que en muchos casos no se trata de una elección, sino de una imposición estructural ante la falta de opciones en el mercado formal de trabajo. La EME 2023 ofrece una fotografía que desafía la imagen idealizada del emprendedor autónomo y exitoso. Por el contrario, deja en evidencia una masa laboral que se autoemplea en condiciones de inseguridad, sin redes de protección ni acceso real a un crecimiento sostenido.
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