Una figura transversal para tiempos complejos
Una de las principales contribuciones del CTO es su capacidad para conectar silos y funciones, integrando distintas perspectivas dentro de la empresa. Esto implica trabajar de manera muy cercana con líderes funcionales, equipos de negocio y, sobre todo, con la alta dirección. En ese sentido, el apoyo del CEO y su involucramiento activo son condiciones necesarias para que el CTO pueda ejercer su mandato de manera efectiva. Otra de sus tareas centrales es dar gobernanza a la transformación. Esto incluye priorizar iniciativas, establecer mecanismos de seguimiento y asegurar que los distintos esfuerzos estén alineados con la estrategia global de la empresa. Como señala el estudio, los CTO exitosos son capaces de sostener el impulso transformador incluso cuando aparecen resistencias internas o cambios en el entorno. Pero más allá de lo técnico y lo operativo, el CTO también cumple una función cultural. La transformación no se limita a procesos o estructuras: implica un cambio de mentalidad en toda la organización. Por ello, uno de los desafíos más relevantes es instalar una cultura orientada al cambio, donde las personas no solo comprendan la necesidad de transformación, sino que se sientan parte activa de ella. El informe identifica cuatro capacidades clave que distinguen a los CTO que logran generar impacto:- Traducir visión en acción: transformar una aspiración estratégica en iniciativas concretas y medibles.
- Integrar múltiples esfuerzos: gobernar programas complejos, que involucran áreas diversas y requieren alta coordinación.
- Movilizar a los líderes: establecer relaciones de confianza con pares y superiores para alinear recursos y prioridades.
- Desarrollar una mentalidad transformadora: instalar capacidades y cultura para sostener el cambio más allá del corto plazo.