El mercado laboral español revela brechas por género, nacionalidad y sector

Pese al crecimiento histórico del empleo en España durante el tercer trimestre de 2025, las cifras oficiales muestran aumentos desiguales según género, nacionalidad y sector económico, reflejando un mercado laboral cada vez más fragmentado.

Durante el tercer trimestre de 2025, el mercado laboral en España registró cifras aparentemente positivas: la ocupación alcanzó un máximo histórico con 22,39 millones de personas trabajando, según reportó el medio El País. Sin embargo, esta expansión del empleo vino acompañada de un aumento en el número de desempleados —60.100 más—, lo que elevó la tasa de cesantía al 10,45 %. Detrás de estos datos globales se esconden importantes desigualdades que afectan de forma diferenciada a mujeres, personas extranjeras y sectores específicos de la economía. El número de ocupados aumentó en 118.000 personas respecto al trimestre anterior, mientras que la población activa creció aún más, con 178.500 nuevas incorporaciones al mercado. Esta diferencia explica el alza en el desempleo, pese al incremento del empleo. La Encuesta de Población Activa (EPA), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), revela que el comportamiento del mercado no ha sido homogéneo, ni mucho menos.

Crece el desempleo femenino, cae el masculino

Uno de los contrastes más relevantes es el comportamiento dispar del empleo según el género. Mientras que el desempleo masculino disminuyó en 38.300 personas, el femenino creció en 98.400. Este repunte llevó la tasa de cesantía entre mujeres al 12,61 %, mientras que la de los hombres se situó en 8,45 %. Esta brecha evidencia una desigualdad estructural que persiste en el acceso y la permanencia de las mujeres en el mercado laboral español. Además, el crecimiento del empleo favoreció en mayor medida a los hombres, quienes ganaron más puestos de trabajo que las mujeres durante este trimestre. Esta diferencia vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de políticas de equidad de género en el mundo del trabajo, especialmente en sectores donde la precarización o la informalidad afecta con mayor fuerza a la población femenina.

Nacionalidad y empleo: los extranjeros lideran el crecimiento

Otro eje de desigualdad se refleja en los datos según nacionalidad. El empleo creció más entre las personas con doble nacionalidad y extranjeras, con aumentos del 4,37 % y 2,33 % respectivamente, en comparación con un incremento del 0,23 % entre quienes tienen únicamente nacionalidad española. En cifras absolutas, los ocupados con doble nacionalidad suman ahora 826.800 y los extranjeros 2,7 millones. Este fenómeno puede vincularse a la creciente incorporación de personas migrantes a sectores con alta demanda de mano de obra, aunque muchas veces bajo condiciones laborales más inestables o con menor protección social. El reto para los responsables de gestión de personas será cómo incluir efectivamente esta diversidad en las estrategias de reclutamiento, formación y retención.

Sectores con más y menos dinamismo

En cuanto al comportamiento sectorial, los mayores incrementos de empleo se registraron en sanidad (84.400 nuevos ocupados), construcción (55.500), industria (39.300) y educación (35.000). Por el contrario, los sectores más afectados por la destrucción de empleo fueron comercio, con 43.500 ocupados menos, y hostelería, que perdió 33.000 puestos de trabajo, lo que podría vincularse a la estacionalidad del verano. Estos movimientos sectoriales obligan a las empresas a adaptarse a un entorno cambiante donde los perfiles requeridos varían trimestre a trimestre. Asimismo, refuerzan la importancia de contar con políticas de formación continua y movilidad interna para responder a las transformaciones del mercado.

Más ocupados, pero menos autónomos

Pese al récord de ocupación alcanzado, no todos los colectivos se beneficiaron por igual. El número de trabajadores por cuenta propia cayó en 60.800 personas, lo que supone una caída del 1,9 % respecto al trimestre anterior. Esto podría reflejar una pérdida de dinamismo en el emprendimiento o un retorno al trabajo por cuenta ajena como alternativa más estable. Al mismo tiempo, los asalariados con contrato indefinido aumentaron en 180.200 personas, alcanzando los 14,5 millones y marcando un nuevo máximo. Este cambio estructural también se refleja en la tasa de temporalidad, que descendió al 16,67 %, el nivel más bajo desde que comenzó la serie histórica en 2002. Aunque estas cifras parecen positivas, algunos analistas citados por El País advierten una posible fatiga del mercado laboral y alertan de un estancamiento en el crecimiento. El mercado de trabajo en España, a pesar de sus logros cuantitativos, revela así importantes desafíos cualitativos. Las brechas por género, nacionalidad y sector no solo son indicadores de desigualdad, sino también alertas para el diseño de políticas públicas y prácticas empresariales más inclusivas. La gestión de personas deberá asumir un rol más estratégico para responder a un escenario cada vez más complejo, donde las cifras globales ya no alcanzan para describir la realidad del empleo.
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