Por primera vez, el Estado chileno, en colaboración con Unicef, presentó un estudio que calcula el costo mensual de la crianza en el país. Según el análisis difundido por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, y citado por el portal oficial del gobierno, mantener la crianza de un niño, niña o adolescente en Chile requiere en promedio $595.000 al mes, considerando tanto los gastos monetarios directos como el valor del tiempo que madres, padres y cuidadores dedican al cuidado diario.
La llamada canasta de crianza establece que $383.267 corresponden al gasto en bienes y servicios, mientras que $211.616 reflejan el valor económico del tiempo no remunerado de cuidado. Este cálculo no solo entrega una radiografía económica de la crianza en Chile, sino que también pone en evidencia la carga de trabajo doméstico y emocional que recae mayoritariamente en las mujeres.
El estudio forma parte de una iniciativa interinstitucional impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia junto al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, con el apoyo técnico de Unicef. Su propósito es generar datos que sirvan de base para diseñar políticas de cuidado más equitativas, promoviendo la corresponsabilidad entre el Estado, las familias y la sociedad.
Cuidar es trabajo: visibilizar el tiempo no remunerado
Uno de los aportes más relevantes del informe es la inclusión del tiempo de cuidado como un componente con valor económico. En la primera infancia, por ejemplo, este factor representa más de la mitad del costo total de la crianza, debido a la intensidad y frecuencia de las tareas de acompañamiento y atención directa.
Este reconocimiento busca visibilizar una realidad histórica: el cuidado no remunerado ha sido un pilar invisible del bienestar social. Medirlo permite dimensionar el aporte de quienes cuidan, pero también identificar brechas que requieren apoyo público. En esa línea, el gobierno ha señalado que esta información será clave para fortalecer programas de protección social y mecanismos de corresponsabilidad que integren a comunidades, empresas y servicios públicos.
Evidencia para políticas de apoyo familiar
El valor de la Canasta de Crianza no reside solo en la cifra, sino en lo que permite proyectar. Con estos datos, el Ejecutivo busca contar con una herramienta de planificación que ayude a diseñar políticas focalizadas en aliviar la carga económica y de tiempo que enfrentan las familias chilenas.
La ministra de Desarrollo Social y Familia ha destacado que la evidencia permitirá evaluar subsidios, licencias, sistemas de cuidado y transferencias directas que favorezcan el desarrollo infantil temprano. Asimismo, desde Unicef se ha enfatizado que reconocer los costos reales de la crianza es un paso esencial para promover entornos de cuidado más sostenibles, equitativos y corresponsables.
Hacia una cultura del cuidado compartido
Más allá del debate técnico, el estudio pone sobre la mesa un desafío cultural: entender que criar no es solo responsabilidad de las familias, sino una tarea colectiva. El Estado, las empresas y la sociedad civil pueden jugar un rol decisivo en generar redes de apoyo que faciliten compatibilizar el trabajo, el cuidado y la vida personal.
El reconocimiento de los costos asociados a la crianza impulsa un cambio de mirada. La corresponsabilidad no se limita a repartir tareas, sino a valorar el cuidado como un derecho y una función social que debe ser sostenida por políticas públicas, marcos laborales y estructuras comunitarias que lo respalden.
Con la canasta de crianza, Chile da un paso significativo hacia una comprensión integral del bienestar infantil y familiar. Medir cuánto cuesta criar también es una forma de medir cuánto valoramos cuidar.