El cine lleva décadas advirtiendo sobre la crisis climática

Desde futuros inhabitables hasta un planeta convertido en basurero, películas y documentales han utilizado la ficción, la animación y el registro audiovisual para advertir sobre la crisis climática, el calentamiento global y la destrucción ambiental, con relatos que se han vuelto más pesimistas con el paso de los años.

A través de ficciones y documentales realizados durante las últimas décadas, el cine ha situado la crisis climática en el centro de historias que proyectan las consecuencias de la destrucción del planeta y cuestionan la capacidad de la humanidad para reaccionar a tiempo. Un recorrido publicado el 24 de julio de 2026 por Público reúne producciones que, desde diferentes géneros y épocas, han abordado el calentamiento global, el agotamiento de los recursos naturales y el impacto de la actividad humana como amenazas para el futuro de la Tierra.

Una de esas películas es Interstellar, dirigida por Christopher Nolan y estrenada en 2014. La historia presenta un planeta que se acerca rápidamente a condiciones incompatibles con la vida y sigue a Cooper, un piloto reconvertido en granjero que viaja al espacio en busca de una alternativa para la supervivencia humana. La producción plantea así un escenario extremo para advertir sobre la necesidad de actuar antes de que la degradación de la Tierra sea irreversible.

Otros relatos llevan las consecuencias de la crisis climática aún más lejos. Snowpiercer imagina a los últimos supervivientes de la humanidad confinados en un tren que nunca se detiene, luego de que un experimento destinado a solucionar el calentamiento global terminara poniendo en peligro la vida en el planeta. En Waterworld, en tanto, los casquetes polares se han derretido y el agua ha cubierto prácticamente toda la superficie terrestre.

Alertas tempranas

La preocupación ambiental en el cine, sin embargo, antecede a estas producciones. En 1973, Cuando el destino nos alcance proyectó un planeta contaminado y sometido a un calentamiento que había provocado la desaparición casi total de animales y plantas. Ambientada en 2022, la película presenta a una población que debe sobrevivir mediante un alimento sintético fabricado por una empresa.

Décadas después, Bestias del Sur salvaje volvió sobre el aumento del nivel del agua y sus consecuencias. La película muestra a una niña y su padre aislados junto a un pequeño grupo de personas luego de que los diques colapsaran. El relato utiliza ese escenario para representar lo que podría ocurrir ante la falta de reacción frente a los cambios que afectan al planeta.

Wall-E llevó la advertencia ambiental al terreno de la animación. En la película dirigida por Andrew Stanton en 2008, la Tierra aparece transformada en un gigantesco basurero. La imagen de un planeta cubierto por residuos convierte la acumulación de desechos y el deterioro ambiental en elementos centrales de una historia que proyecta las consecuencias de un modelo incapaz de contener su impacto.

Del llamado a la acción

El cine documental también ha abordado directamente la crisis climática. Una verdad incómoda, dirigida por Davis Guggenheim y estrenada en 2006, presentó al exvicepresidente estadounidense Al Gore explicando su preocupación por las emisiones de CO2 y el calentamiento global. La producción obtuvo el Óscar a mejor documental y posteriormente tuvo una continuación, Una verdad muy incómoda: Ahora o nunca.

Durante esos años, algunas producciones todavía mantenían una expectativa de recuperación. En Mañana, codirigida en 2015 por Cyril Dion y Mélanie Laurent, se planteaba que aún existía tiempo para evitar el desastre y se proponían posibles soluciones. Home, estrenada en 2009 y dirigida por Yann Arthus-Bertrand, ofrecía una visión más sombría al mostrar el impacto de la actividad humana sobre el equilibrio de la Tierra. Planeta Tierra: ¿Somos historia?, dirigida por Fisher Stevens en 2016, también formuló un llamado a actuar frente a la crisis climática.

Con el paso de los años, las películas comenzaron a incorporar con mayor fuerza otro factor: la indiferencia frente a las advertencias. No mires arriba, dirigida por Adam McKay y estrenada en 2021, utiliza la comedia para representar la falta de reacción de buena parte de la sociedad y de la clase política frente a un desastre inminente. Ese mismo año, Louis Garrel abordó el problema desde la crítica al consumo en Un pequeño plan… cómo salvar el planeta y sostuvo que “para mi generación, el calentamiento global es una amenaza a la comodidad”.

El recorrido de estas películas y documentales muestra cómo la crisis climática ha pasado de ser una advertencia sobre un futuro posible a convertirse en el eje de relatos cada vez más marcados por el desastre, la inacción y la pérdida de confianza en una respuesta colectiva. Desde escenarios donde todavía era posible corregir el rumbo hasta mundos directamente inhabitables, el cine ha convertido el cambio climático, la contaminación y el agotamiento de los recursos en imágenes de un futuro condicionado por las decisiones humanas.

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