El CEO y el padre

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“La imagen del padre como figura central en el proceso de constitución psíquica suele marcar difícilmente la incorporación de la cría humana en el mundo adulto. En esta relación dinámica (como observa Jacques Lacan), el hijo suele quedar atrapado en el deseo del padre, como el pez en el anzuelo”, opina Gabriel Gallardo. 

“El ser humano crece dentro de un espacio de relaciones familiares que se sustentan dentro de un cierto discurso establecido por los padres. Discurso que define relaciones de poder, valores, posibilidades y formas de ser, y condiciones de aceptación e inclusión. La imagen del padre como figura central en el proceso de constitución psíquica suele marcar difícilmente la incorporación de la cría humana en el mundo adulto. En esta relación dinámica (como observa Jacques Lacan), el hijo suele quedar atrapado en el deseo del padre, como el pez en el anzuelo”.  

Según Gallardo, psicólogo y entrenador de la Pontificia Universidad Católica, muchas veces y sin que sea consciente, los líderes tratan de realizar aquello que les haga dignos de reconocimiento ante su padre. En ese sentido, su rol puede llegar a responder “más a su propia fantasía o conflictos inconscientes” que a su lectura racional y objetiva del escenario que le toca enfrentar como líder empresarial. El psicoanálisis visibiliza aquellos determinantes psíquicos que pueden estar limitando su accionar. “Y abre la posibilidad de moverse desde una posición de objeto del discurso familiar o social en que se ha vivido, hacia una posición de sujeto del propio discurso y/o, de la propia historia”. Desde esta posición se puede potenciar mucho más el liderazgo, 

Consultados los expertos respecto de si es viable apoyar el tránsito de un jefe de empresa, desde una posición que lo constituye como objeto de un discurso, a otro en que se convierte en sujeto de su historia y se vuelve más protagonista, Juan Flores, Ph .D, psicoanalista, director del magíster en psicoanálisis de la UAI y profesor en el Instituto de Formación de Psicoanalistas de Ichpa, opina que es algo posible. “Lo importante es crear las condiciones simbólicas (signos de la organización), que avalan este cambio, los elementos formativos y de capacitación, como también una estructura de apoyo (si es que es necesario) en relación al impacto subjetivo que puede provocar este cambio en el sujeto”. Gallardo plantea que se les puede ayudar a alcanzar sus sueños y se pueden explorar nuevas formas de colaboración y de creación de valor con otros. “Es decir, se puede navegar de mejor forma en la incertidumbre, y se pueden orquestar de mejor manera los aportes de valor en las redes en las que se debe participar”. 

Este reportaje, categóricamente vigente, fue publicado en RHM 70, agosto de 2013.

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