¿Qué sucede cuando las instituciones, en lugar de proteger los derechos que proclaman, se convierten en espacios de violencia y encubrimiento? Esa es la pregunta que guía el nuevo libro “Teoría sobre el abuso institucional”, coordinado por Adalberto Méndez López, Jorge Enrique Padilla Cordero y Enrique Alejandro Pérez Hernández, según la obra publicada por la Editorial Tirant lo Blanch, reconocida por su trayectoria en publicaciones jurídicas y académicas en Iberoamérica.
La publicación, elaborada desde el Centro Iberoamericano para el Fomento del Derecho Internacional y los Derechos Humanos (Cifodidh), representa una de las primeras aproximaciones teóricas al fenómeno del abuso institucional entendido como una violación estructural a la dignidad humana. Los autores proponen una lectura que trasciende la tradicional noción de “violencia institucional” —centrada en el Estado— para incluir también a organizaciones religiosas, corporativas, deportivas y educativas.
El texto se apoya en un marco interdisciplinario que combina derecho internacional, filosofía y sociología, con el objetivo de mostrar cómo las estructuras jerárquicas y los sistemas de poder pueden convertirse en entornos que normalizan el daño y perpetúan la impunidad. “El abuso institucional es un acto lesivo contra la dignidad humana que opera en contextos de horizontalidad, donde la autoridad no siempre es estatal”, plantean los autores.
En su prólogo, el jurista argentino Fabián Salvioli, ex relator especial de Naciones Unidas sobre la Verdad, la Justicia y las Reparaciones, subraya que la obra “esclarece con un alto nivel de pedagogía las maquinarias internas que facilitan la violencia y favorecen la impunidad”. Para Salvioli, el libro constituye una contribución sustantiva al derecho internacional contemporáneo, al vincular el concepto de abuso institucional con la obligación estatal de debida diligencia frente a las estructuras no estatales que operan bajo su jurisdicción.
El primer bloque teórico del libro describe la configuración del abuso institucional a partir de las dinámicas de poder, la cultura organizacional y la ética de las instituciones. Los autores sostienen que el fenómeno se presenta cuando la estructura misma se vuelve incapaz de garantizar la protección de los derechos humanos y, en cambio, actúa como mecanismo de control y silenciamiento. En este sentido, diferencian el abuso institucional de la violencia aislada: se trata de un patrón sostenido, amparado por jerarquías, reglamentos o tradiciones que legitiman el daño.
El segundo capítulo lo identifica expresamente como un acto lesivo contra la dignidad humana, analizando su encuadre en los sistemas internacionales de protección de derechos. Allí se destaca el “efecto horizontal” de las violaciones, es decir, aquellas cometidas por entidades privadas o sociales que operan con lógicas semejantes al poder público. Este enfoque amplía el campo jurídico de responsabilidad e introduce nuevas rutas para la reparación integral y la no repetición.
El aporte más innovador de la obra radica en su propuesta conceptual: reconocer al abuso institucional como una categoría autónoma, aplicable a contextos no estatales, donde la autoridad moral o simbólica reemplaza a la coerción formal. Esto incluye desde escuelas y empresas hasta iglesias, fundaciones o clubes deportivos, cuyos mecanismos internos pueden reproducir dinámicas de dominación y encubrimiento.
Además, los autores ilustran la teoría con casos paradigmáticos que muestran la persistencia del fenómeno: las violaciones de derechos laborales durante la construcción del Mundial de Qatar 2022 bajo la supervisión de la Fifa; el abuso sexual infantil en una institución educativa mexicana; los crímenes cometidos en la iglesia La Luz del Mundo; los encubrimientos del abuso clerical católico; y los comportamientos corporativos que propician impunidad, como el caso Nxivm.
El libro concluye con una propuesta concreta: crear un procedimiento internacional especializado para estudiar el abuso institucional de forma holística, incorporando enfoques de género, interseccionalidad y responsabilidad empresarial. Los autores sostienen que el litigio estratégico y la educación ética institucional son herramientas clave para desmantelar la impunidad estructural.
Con una redacción clara y accesible, “Teoría sobre el abuso institucional” se posiciona como una referencia para juristas, docentes, psicólogos y profesionales del ámbito corporativo interesados en fortalecer la cultura de derechos humanos dentro de las organizaciones. Más allá del diagnóstico, la obra invita a repensar las estructuras de poder desde una ética que priorice la dignidad sobre la obediencia.