[Editorial]: Pensar la nueva empresa

Pensar la empresa a largo plazo en Chile, al parecer, no es común, menos normal. Es lo excepcional. El cortoplacismo es un virus que infecta la siembra de ideas, de relaciones de confianza y la sustentabilidad. No construye futuro, impone el día. Importa más la ganancia inmediata, la urgencia por cumplir la meta a todo evento. No hay espacio para la pausa, sólo para el consumo, el burnout.

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Por Patricio Rifo, director RH Management.


En estos territorios neoliberales de ver el mundo, y la vida, los liderazgos fecundos son aquellos que acumulan arrogancia, soberbia y autoritarismo; y en el mejor de los casos paternalismo modo inquilinaje. En estos lugares no hay espacio para el otro, sólo para el ego, casi psicopático, mesiánico. Las fronteras de lo colectivo son difusas, casi no importan. Aquí los sindicatos son un estorbo, y la leyes que buscan emular estándares OECD, son vistas como una guía hacia el manifiesto comunista. En este tipo de hábitat la inversión en investigación y desarrollo es casi nula. ¡No interesa! No hay nada que inventar, sólo intermediar y vender lo que otros piensan, crean y hacen. Acá los sueldos de sus trabajadores son bajos, y las utilidades muy altas. También la capacitación es poca, la certificación de competencias es una quimera y el clima laboral, el bueno, es una utopía. Lo que de verdad es relevante es producir y producir a cualquier costo, incluyendo la calidad de vida de las personas; salvo la de sus líderes, quienes gozan de privilegios muy parecidos a la corte de Luis XVI, previo a la revolución francesa. En estos rincones los impuestos, cualquiera que sean, es un saqueo y una violación a la propiedad privada y a la libertad de emprender. La evasión y la elusión es una maestría que se exporta. Ni pensar que la carga tributaria ayuda a financiar derechos sociales o que busca nivelar la cancha. Acá el Estado no debería existir, y si existe sólo es útil para profundizar la segregación y las libertades que financian los negocios de muy pocos.

Sin embargo, también existen otras organizaciones que operan con miradas más humanas, inclusivas y sustentables. Por un lado están la Empresas B, por el otro las que se mueven en estándares de países desarrollados, miran el largo plazo, y va más allá, incluso que nuestra propia legislación laboral. Acá se piensa en el cómo, en el proceso y en la ética del resultado final. El fin justifica los medios no se concibe como un dogma, no está disponible para hacer negocios. No sólo importan las leyes, si se pueden superar, mejor aún. Son empresas que sienten; hay una otredad. Existe diálogo social y los sindicatos son parte de un círculo virtuoso. Los éxitos son comunes, no individuales, se comparten los beneficios y se respeta de verdad el medio ambiente. Muchas de ellas están en el GPTW, entre otros reconocimientos que premian una rehumanización del management. Sus negocios son también muy rentables pero no a costa de sus trabajadoras y trabajadores. Aquí los espacios de colaboración y compromiso florecen, y el clima sí es un indicador que define bonos y productividad. A pesar de que la brecha salarial sigue siendo alta, la percepción es que hay más justicia salarial, ya que los beneficios y recompensas se sostienen sobre la base de la meritocracia, y no de un apellido, del género o del tono de la piel.

En estos dos mundos la inteligencia colectiva y los equipos de alto desempeño, temas que como proyecto editorial hemos abordado en este mes, germinan de manera distinta. ¡Esta claro donde hay buena tierra! Las compañías extraordinarias, al decir de Jim Collins, existen y son exitosas. Su abono no está precisamente en un modo neoliberal de entender el mundo y hacer negocios.

Pensar de manera colectiva es un ejercicio nuevo para un país individualista, segregado y desigual. Quizá por eso nos cuesta tanto también avanzar en equipos de alto desempeño en terrenos que son hostiles a lo colaborativo; y donde el neoliberalismo, la ley del más fuerte y de los egos, campea impunemente. Estas metodologías ya están introducidas en el management chileno, su éxito dependerá de cómo sus líderes se suben al carro de la innovación, o sólo escogerán hacer más de lo mismo. Los vientos que soplan por estas épocas no son buenos para abonar a los territorios de lo colectivo.

Producción RH Management.
Editorial publicada en edición número 109 de la revista RH Management 2017.

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