[Editorial]: ¡No más discriminación!

Hablar de los derechos de las minorías está de moda. Una película chilena que relata la brutal discriminación a las personas transexuales ganó un Oscar. Y en Chile la actriz principal, Daniela Vega, usa una cédula de identidad que recuerda su antiguo sexo, porque no hay leyes que la protejan. Todos aplauden el gran logro, y muchos olvidan, niegan la realidad y algunos se mofan por las redes sociales. El doble estándar nos gobierna. La esperanza está en que la historia se sigue escribiendo.

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Por Patricio Rifo, director RH Management.


Otra minoría, quizá tan perseguida y ninguneada como las sexuales, por milenios ha sido relegada a un segundo plano. Las mujeres, nuestras madres, hijas, hermanas, esposas, amigas, novias, nietas, sobrinas, abuelas, amantes, primas, no son iguales a los hombres, lisa y llanamente porque así está establecido, y porque los legisladores en su mayoría son hombres.

Por milenios su rol ha sido escondido, minimizado, recluido, reprimido, asesinado. Hubo un tiempo en donde en la tierra la igualdad entre hombres y mujeres era posible. Ese tiempo pretérito acaeció cuando existía el matriarcado.

La historia oficial, la que aún enseñan en colegios, fue escrita por hombres. Los que descubrieron civilizaciones antiguas, los primeros arqueólogos y antropólogos, también fueron hombres. Hombres de tiempos aún más machistas que los actuales. Su interpretación de los hechos, sus descubrimientos, estuvieron marcados por miradas patriarcales y dónde segregar era lo «normal».

Quizá por eso hoy es «natural» que los hombres tengan ciertos roles y las mujeres otras. Tal vez por eso también, los nobeles, los grandes maestros de la música, los generales y guerreros de fuste, las grandes fortunas, los CEO´s de empresas, los directorios, los filósofos, y las religiones con sus dioses respectivos, son en una inmensa mayoría masculinos. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?

Ese orden está cambiando, ¡tiene que cambiar! Al parecer habrá que aprovechar la marea y navegar por aquellas aguas culturales, sociales, políticas y económicas que durante siglos han escondido y minimizado el rol de las mujeres.

No es casualidad que quienes discriminan o se benefician con las discriminaciones sean blancos, hombres, viven en ciertos países y profesan una religión.

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