Edadismo, cuando la edad es el prejuicio

Pese a la tendencia mundial en las empresas de establecer departamentos y políticas que fomenten la diversidad, en Chile la edad aún constituye una barrera para seguir siendo considerado un trabajador de la misma calidad que otros más jóvenes. La preocupación de fondo sería si una persona de 50 o más años puede seguir teniendo las mismas habilidades de antes. Pero presuponer que no lo sea  es un prejuicio.

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El envejecimiento de la población chilena es un hecho cuyas consecuencias impactarán una serie de dimensiones en el país. Desde cambio en la oferta de bienes de consumo, cambio en el estilo de vida, y por supuesto, cuántos años y dónde desempeñarse laboralmente será un desafío que cada vez preocupa más a la población en general, y también a las autoridades y analistas.

En Chile la esperanza de vida al nacer se ha triplicado. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en 1900 se estimaba en 23,6 años para las mujeres y 23,5 años para los hombres y para el periodo 2015-2020 es de 82,1 años en mujeres y 77,3 años para los hombres.

Este mejoramiento en la esperanza de vida es producto de la implementación de políticas de salud pública, la disminución y posterior erradicación de la desnutrición infantil, el aumento de nivel de escolaridad y la universalización de la educación, el incremento en calidad de vida de la población y la reducción de la mortalidad infantil, entre otros factores.

Pero si todos nos estamos haciendo más viejos, ¿por qué socialmente las personas se van quedando relegadas o son producto de discriminación? La respuesta estaría en un concepto que ya se identifica y dimensiona con claridad en el mundo: el “edadismo”.

Según la American Psychological Association (APA) el edadismo se define como “la discriminación contra las personas mayores debido a estereotipos negativos e inexactos”, y está tan arraigada en nuestra cultura que a menudo ni siquiera nos damos cuenta. La APA ha registrado la preocupación de gran parte de las empresas en Estados Unidos por establecer departamentos que cultivan diversidad entre sus trabajadores, como multiculturalidad y género, pero reconoce que el tema de la aceptación de trabajar o integrar equipos con personas de mayor edad es el factor que más rezago evidencia.

En Chile el tema empieza a preocupar no tanto por aspectos de calidad de vida, sino por la responsabilidad del Estado sobre cómo financiar pensiones para ciudadanos cada vez más longevos.

Así lo demuestra el “Análisis del mercado laboral para la población de 55 años y más y sus implicancias para el ahorro previsional”, encargado por el Consejo Consultivo Previsional y la Comisión de Usuarios del Sistema de Pensiones -a través de la Subsecretaría de Previsión Social- al Centro de Geriatría y Gerontología UC para un diagnóstico detallado de la situación del mercado laboral para ese segmento de población.

El estudio establece que en términos generales el desempeño laboral de las personas mayores se dificulta por parte de la sociedad y releva la desconfianza en su habilidades y destrezas como el principal prejuicio entre empleadores y compañeros de trabajo.

Establece que “habitualmente se considera que los mayores tienen habilidades menos relevantes que los jóvenes y que son más rígidos, inflexibles y resistentes al cambio, con baja disposición hacia la actualización laboral y capacitación, aunque suelen ser más leales y comprometidos con la organización”.

El edadismo lamentablemente impera en gran parte del mundo, y en casi todos los países se prefiere contratar jóvenes antes que viejos. La discriminación por edad está reportada sobre todo en EEUU, aunque en ese país las leyes contra la discriminación son más incisivas debido a una legislación expresa que ha vuelto más visible el sesgo discriminatorio.

El análisis del Centro de Geriatría UC indica que el factor más importante en la actitud empresarial es la relación costo/productividad de los trabajadores mayores: los salarios aumentan con la edad por efecto de productividad, pero luego tienden a declinar o permanecer estables, mientras que la productividad declina.

Pero, ¿cuánto declina la productividad con la edad? Aquí, según el informe, se debe distinguir la productividad individual y la de la tarea que se ejecuta. La habilidad para desempeñar una determinada tarea puede mantenerse en el tiempo, pero en el intertanto esa misma habilidad pudo haberse vuelto obsoleta, lo que no es de “culpa” del trabajador. Aunque “sí existe evidencia que ciertas habilidades individuales declinan después de los 50 años, especialmente la destreza con los dedos, las capacidades numéricas y analíticas y la rapidez, pero otras como las habilidades sociales y comunicacionales no sufren ningún deterioro”, enfatiza.

Para efectos de los departamentos de recursos humanos que ya evalúan el fenómenos del edadismo como prejuicio, el análisis expone que si bien el declive de la productividad de trabajadores mayores es efectivo, casi nunca va acompañada de caídas en los salarios, porque las personas mayores con empleo suelen ser los más productivos y, los menos productivos, se jubilan por sí solos.

Para la Directora del Programa Mayores y Cuidados de FLACSO, Paula Forttes, abordar este prejuicio es importante a nivel mundial, pero en Chile sería más que urgente, debido a la velocidad de envejecimiento de su población. “En Francia, por ejemplo, el fenómeno del envejecimiento se dio en 100 años, en Latinoamérica en promedio, 50 años, pero en Chile se espera que ya dentro de 30 años tendremos una población mayoritariamente envejecida”.

En términos de contratación y permanencia laboral, tanto las compañías como los trabajadores tendrán que irse adaptando. “Para las personas esto impone la obligación de actualización permanente. Para las empresas implica entender que muchas personas están en perfectas condiciones después de los 55 años. Las mujeres sobre todo, a esa edad en su mayoría no tienen tanta carga correspondiente a la crianza de hijos y se pueden enfocar en el trabajo aún más que antes”, afirmó Forttes. Además, aseveró, los trabajadores de más edad muestran mayor lealtad y en muchos casos significan un talento para la empresa difícil de reemplazar.

Y el entorno de trabajo entero tendrá que tener ajustes. La especialista destacó que es muy importante que la legislación vaya previendo los resguardos de trabajadores de mayor edad en los centros de trabajo y traslados, por mencionar sólo algunas dimensiones. De este modo, se debería aspirar a que el trabajo sea sostenible a lo largo de la vida, es decir, que las condiciones de trabajo y de vida sean tales que se ajusten a las características o circunstancias del individuo a lo largo de toda su vida laboral.

Pero el paso principal e inmediato, está en la educación y conciencia con respecto al edadismo. “Se debe enseñar a los niños a no presuponer falta de capacidad intelectual o física por parte de una persona de mayor edad y que no hacerlo es un favor que se hacen a ellos mismo como personas, porque todos un día vamos a ser más viejos”, finalizó.

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