La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que la economía social y solidaria (ESS), junto con las cooperativas, ofrece una vía eficaz para abordar la crisis mundial de los cuidados, caracterizada por una creciente demanda insatisfecha, condiciones laborales precarias y una distribución desigual de responsabilidades. En una nota publicada por el organismo, se resalta que estas entidades están en una posición privilegiada para responder de forma integral a los desafíos del sector, al tiempo que promueven trabajo decente, acceso universal a cuidados y equidad de género.
Según la OIT, las cooperativas y organizaciones de la ESS aportan soluciones centradas en las personas que equilibran las necesidades de quienes requieren cuidados y de quienes los proveen. Frente al envejecimiento de la población, las transformaciones en la estructura familiar y los efectos persistentes de la pandemia, el enfoque de estas organizaciones resulta particularmente relevante. Su capacidad de articular redes comunitarias, valorar el trabajo de cuidados y generar empleo digno las convierte en actores fundamentales para avanzar hacia sistemas más sostenibles e inclusivos.
La nota subraya que el trabajo de cuidados es una cuestión que afecta transversalmente a las sociedades, ya que impacta tanto en el bienestar de las personas como en la economía en general. No obstante, sigue siendo un sector marcado por la informalidad, la escasa inversión pública y la sobrecarga que recae mayoritariamente en las mujeres. En ese contexto, la OIT plantea que las organizaciones de la ESS pueden contribuir significativamente a la transformación de estos sistemas, ya que operan bajo principios de solidaridad, participación democrática y orientación al bien común.
El organismo internacional recuerda que ya en su Recomendación 204 sobre la transición de la economía informal a la formal se reconoce el potencial de las entidades de la ESS para generar empleo decente, formalizar el trabajo y fomentar la protección social. Esta visión se refuerza con los hallazgos del informe “Trabajo decente y la economía social y solidaria”, adoptado por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2023, que posiciona a la ESS como un instrumento clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Un aspecto central destacado por la OIT es la importancia de construir marcos institucionales sólidos que reconozcan y promuevan el papel de estas organizaciones en el sector de cuidados. Para ello, se hace necesario el impulso de políticas públicas que integren el enfoque de ESS, así como la participación activa de gobiernos, empleadores y trabajadores en un diálogo tripartito. Esta colaboración permite diseñar estrategias más eficaces, adaptadas a las realidades locales y capaces de generar impactos sostenibles en el tiempo.
Las experiencias documentadas por la OIT muestran que las cooperativas y entidades de la ESS ya están operando en diversos países para ofrecer servicios de cuidados a domicilio, atención a personas mayores, centros de día y asistencia a personas con discapacidad, entre otros. Lo hacen bajo modelos que priorizan la calidad del servicio, las condiciones laborales de las personas cuidadoras y la inclusión social de quienes reciben los cuidados. Estos modelos, según el organismo, ofrecen una alternativa concreta y viable frente a los esquemas tradicionales, muchas veces insuficientes y excluyentes.
Frente a los desafíos estructurales del sector, como la falta de financiación, la escasez de personal capacitado y la invisibilización del trabajo doméstico y de cuidados, la OIT sostiene que las cooperativas y otras organizaciones de la ESS permiten repensar el modelo de cuidados desde una lógica de corresponsabilidad social. Esto implica reconocer que el cuidado no es una tarea individual o familiar, sino una función social que debe ser garantizada colectivamente, con una fuerte participación del Estado y del tejido comunitario.
Asimismo, se señala que los sistemas de cuidado basados en la ESS contribuyen a reducir las brechas de género, ya que permiten redistribuir las tareas entre hombres y mujeres, formalizar empleos altamente feminizados y ofrecer servicios accesibles que facilitan la participación laboral femenina. En este sentido, el enfoque de la ESS no solo responde a una necesidad práctica, sino que impulsa una transformación cultural de largo plazo.
La OIT concluye que, para avanzar hacia un nuevo contrato social que coloque a las personas en el centro, es imprescindible fortalecer la infraestructura de cuidados con una mirada integral, equitativa y sostenible. Las cooperativas y otras organizaciones de la economía social y solidaria tienen un rol crucial en ese camino, siempre que existan marcos regulatorios favorables, inversión pública adecuada y voluntad política para reconocer el cuidado como un derecho y una responsabilidad colectiva.