Dónde el esfuerzo encuentra oportunidades

La valoración del estudio tiene una larga historia en China. Las trayectorias de Shenzhen, Shantou y el interior del país permiten examinar cómo las decisiones públicas, la inversión y la organización territorial convierten esa dedicación en capacidades productivas y oportunidades de trabajo.

Beijing, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang obtuvieron los mejores resultados del mundo en matemáticas y ciencias entre los participantes de Pisa 2025. El conjunto de estas cuatro jurisdicciones chinas alcanzó 612 puntos en matemáticas y 597 en ciencias, y ocupó el segundo lugar en lectura, con 527, detrás de Singapur. Así lo confirma el informe de la Ocde sobre el desempeño de estudiantes de 15 años.

Ese liderazgo asiático es el contexto de la pregunta que Carina Farreras plantea a Francesc Pedró, catedrático de políticas educativas y exanalista sénior de la Ocde, en una entrevista publicada por La Vanguardia el 9 de septiembre de 2026. Pedró destaca la valoración del estudio, la disciplina y el esfuerzo. También señala el apoyo de gobiernos, docentes y familias a la educación y advierte sobre el costo de llevar las exigencias al extremo.

Su explicación abre una pregunta que alcanza al trabajo: cómo se construyen las condiciones para que la formación encuentre oportunidades productivas. Los resultados escolares no demuestran por sí solos una mayor productividad laboral. Pero permiten interrogar la relación entre lo que una sociedad aprende, las capacidades que desarrolla y las actividades donde puede utilizarlas.

La valoración del estudio tiene antecedentes profundos en China. En el libro “China”, el filósofo Jesús Mosterín explica que Confucio vinculaba la formación de la persona con la educación, la disciplina y el autodominio. La benevolencia requería una práctica sostenida durante la vida. El esfuerzo tenía una finalidad moral: aprender a actuar de manera correcta y cumplir las obligaciones propias.

Siglos después, el sistema imperial de exámenes dio al estudio una función de selección. Mosterín describe pruebas sucesivas que abrían el acceso al funcionariado. La preparación podía ocupar décadas y la aprobación mejoraba también la posición social de la familia. El conocimiento se relacionaba con reconocimiento, empleo y oportunidades.

El autor introduce una distinción relevante: esos exámenes evaluaban el dominio de los textos confucianos y el estilo literario, no las capacidades técnicas o administrativas. Una sociedad podía dedicar grandes esfuerzos a la formación y orientar esa energía hacia competencias específicas. Qué se aprendía y para qué se seleccionaba a las personas formaban parte de una misma organización institucional.

La modernización china planteó esa cuestión bajo otras condiciones. En su discurso ante el IX Congreso Nacional de Sindicatos de 1978, recogido en “Reforma y apertura”, Deng Xiaoping pidió elevar los conocimientos técnicos y administrativos de los trabajadores. La formación aparecía asociada a cambios en la producción y en la organización empresarial. Su resultado dependía de cómo esos objetivos se llevaran a la práctica.

Las zonas económicas especiales de Shenzhen y Shantou surgieron en 1980, durante los primeros años de las reformas impulsadas por Deng Xiaoping. Eran territorios con condiciones específicas para atraer inversiones y desarrollar actividades económicas. En su investigación de 2020, “Las Zonas Económicas Especiales de la República Popular China: rol del Estado y desarrollo de clusters high-tech”, Gabriel Artaza reconstruye y compara sus trayectorias durante las décadas siguientes. Compartir una política general de apertura no aseguró resultados equivalentes.

Territorios que divergen

El trabajo de Artaza, presentado para obtener la licenciatura en Historia en la Universidad de Chile, reconstruye ambas trayectorias mediante bibliografía y estadísticas. Identifica diferencias de ubicación, diseño territorial y capacidad para articular inversiones. Su comparación permite examinar decisiones concretas detrás de la transformación económica.

Shenzhen contó con una ventaja geográfica decisiva: su proximidad a Hong Kong. Según Artaza, esa posición facilitó la recepción de capital y la transferencia de actividades industriales. El diseño inicial de la zona económica especial le otorgó, además, una extensión mayor que la de sus compañeras.

La ubicación conectaba a Shenzhen con una fuente de inversión y actividad empresarial. Las autoridades buscaron aprovechar esa posición y desarrollar nuevas ventajas mediante la concentración de empresas y actividades relacionadas. Esa concentración, conocida como aglomeración productiva, permite reunir capacidades complementarias en un territorio.

Shantou enfrentó otras condiciones. Su apertura buscó atraer capital de comunidades chinas del exterior, con vínculos relevantes en el sudeste asiático. Artaza identifica una mayor distancia respecto de esas fuentes de inversión y dificultades para convertir los vínculos en una dinámica industrial comparable a la de Shenzhen.

La organización administrativa también intervino. El estudio recoge que la reforma de 1991 separó Shantou de Chaozhou y Jieyang, localidades que cumplían funciones de apoyo económico. Según la bibliografía analizada, esa división dificultó la coordinación entre espacios relacionados y favoreció la disputa por inversiones.

La crisis asiática de fines de la década de 1990 añadió una presión externa. Shantou estaba expuesta a economías de las cuales recibía capital y con las que mantenía intercambios. La combinación de esa dependencia y sus dificultades internas contribuyó al deterioro que reconstruye la investigación. La recuperación posterior no eliminó la divergencia acumulada durante el período estudiado.

La comparación sitúa la explicación en condiciones iniciales, estrategias y decisiones. No aporta evidencia de que los habitantes de un territorio se esforzaran más que los del otro. También muestra que una intervención del Estado puede favorecer la articulación económica o dificultarla.

El economista Xiaohuan Lan desarrolla esos mecanismos en “How China Works”. Su análisis examina cómo los gobiernos locales utilizan suelo, recursos fiscales e inversión para atraer empresas. La actividad industrial genera empleo e ingresos públicos, mientras la concentración de proveedores y actividades puede ofrecer ventajas al territorio. Ofrecer incentivos iniciales es solo una parte de ese proceso.

Construir las condiciones

El parque industrial de Suzhou ofrece un ejemplo concreto en el libro de Lan. El autor distingue las funciones de dos empresas estatales: una prepara el suelo y construye infraestructura; otra desarrolla instalaciones, atrae inversiones y participa en la operación del parque. El espacio productivo surge de una secuencia de trabajos, recursos y responsabilidades.

Lan señala que visitó el parque en varias ocasiones. Su reconstrucción combina esa observación con documentación sobre las entidades participantes. El caso permite ver lo que precede a la llegada de una fábrica: preparar terrenos, financiar obras, construir instalaciones y conseguir que las empresas decidan utilizarlas.

La ubicación también importa. Suzhou pertenece al delta del río Yangtsé, una región de fuerte actividad económica. Según Lan, atraer empresas en un entorno de ese tipo difiere de hacerlo en localidades con menor desarrollo, recursos públicos limitados y conexiones menos favorables. La disponibilidad de suelo no resuelve todas esas diferencias.

El libro expone también los riesgos del mecanismo. Financiar inversiones con expectativas de ingresos futuros puede dejar deudas si los proyectos no producen los retornos previstos. Lan advierte sobre incentivos para impulsar grandes obras durante mandatos locales y trasladar las obligaciones a quienes vienen después.

La competencia entre gobiernos tampoco garantiza eficiencia. El autor describe parques industriales ociosos en zonas del centro y el oeste. Explica que, en etapas de mayor complejidad económica, las empresas necesitan investigación, financiamiento, logística y proveedores. El suelo barato pierde capacidad de atracción cuando faltan esas condiciones.

Desde el trabajo, ese conjunto define dónde puede utilizarse una habilidad y qué actividades encuentran espacio para crecer. Una formación técnica necesita empresas capaces de emplearla, mientras esas empresas requieren infraestructura y relaciones productivas para operar. La conexión entre esfuerzo y resultados pasa por la organización de ese entorno.

El interior chino permite observar otra trayectoria. En “La cola del dragón: transformación estructural en el interior chino, los casos de Chongqing y Sichuan (1978–2015)”, Flavio Altamirano estudia cambios en la composición de la producción y el empleo. La investigación, presentada en 2024 en la Universidad de Chile, examina el Plan de Desarrollo Oeste iniciado en 2000 dentro de un proceso más largo de reformas.

El estudio identifica transformaciones impulsadas por políticas públicas, con características distintas de las experiencias costeras. También registra diferencias entre Chongqing y Sichuan. Sus resultados describen el período analizado; no constituyen una fotografía de las condiciones actuales.

El trabajo cambia

La serie de Chongqing permite dimensionar el desplazamiento del empleo. Según el anexo G de Altamirano, entre 2000 y 2015 la proporción de personas ocupadas en el sector primario pasó de 55,4% a 30,8%. La del sector secundario aumentó de 17,5% a 27,8%, mientras los servicios crecieron de 27,1% a 41,4%.

El investigador construye el análisis con anuarios estadísticos chinos, entre ellos el de Chongqing. Las cifras muestran una redistribución de la ocupación entre grandes sectores. Por sí solas no establecen cuánto mejoraron los salarios, la seguridad o la experiencia cotidiana de quienes cambiaron de actividad.

En Sichuan, la investigación encuentra también un descenso del peso del empleo primario y una expansión de otras actividades, aunque con una composición distinta. Las diferencias llevan a Altamirano a examinar la persistencia de brechas dentro del interior chino y entre sus espacios urbanos y rurales.

El cambio productivo no tiene una sola velocidad ni llega del mismo modo a toda la población. Las series permiten seguir dónde se concentra el empleo. Evaluar sus resultados para las personas exige considerar también ingresos, formación y condiciones laborales.

La lectura conjunta de los casos sitúa el esfuerzo dentro de una trama más amplia. Mosterín reconstruye la valoración de la formación y su vínculo histórico con la selección. Lan explica decisiones e instrumentos que organizan oportunidades productivas. Las comparaciones territoriales muestran cómo esas posibilidades varían dentro de un mismo país.

Ese recorrido precisa el significado de competitividad. En los casos estudiados, desarrollar actividades de mayor complejidad exige reunir conocimientos, recursos y relaciones. La dedicación participa de ese proceso, pero sus resultados dependen de capacidades construidas entre personas, empresas e instituciones.

Para Chile, la discusión tiene una urgencia concreta. En Pisa 2025 quedó en el puesto 61 de 90 participantes en matemáticas, 43 de 91 en ciencias y 37 de 90 en lectura, según la clasificación recogida por Interferencia. La ficha oficial de la Ocde confirma resultados inferiores al promedio del organismo en las tres áreas.

La misma ficha aporta un antecedente que matiza cualquier explicación basada solo en la voluntad: el 73% de los estudiantes chilenos declara aumentar su esfuerzo cuando una tarea se vuelve difícil, frente al 60% del promedio Ocde. Es una disposición declarada, no una medida directa de dedicación, pero muestra que el rezago convive con una percepción favorable del propio esfuerzo.

Pedró había situado el desempeño asiático junto al apoyo que recibe la educación. Los territorios chinos examinados permiten extender esa mirada hacia las condiciones donde el aprendizaje se convierte en actividad productiva. Para Chile, el desafío que emerge es conectar formación, inversión y oportunidades laborales. La dedicación necesita una trayectoria posible: aprender, utilizar lo aprendido y encontrar condiciones para seguir desarrollándolo.

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