Despidos, sufrimiento y muerte: ganancia cero Vol. 1

Una ola de despidos sacudió a las empresas emblemas del capitalismo. Desesperanza, miedo, sufrimiento, dolor y suicidios. Jeffrey Pfeffer, Ph. D, nos explica por qué las empresas lo hacen siguiendo al rebaño, y raya para la suma, no ganan nada.

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Un importante número de empresas dice que las personas son lo primero. Son pocas, las que lo mantienen cuando vienen las crisis. La evidencia científica nos dice que la coherencia y la consistencia en lo que se dice y hace en gestión de personas de clase mundial se demuestra ahí, y no con estrategias de comunicación y marketing para limpiar la imagen.  

Hace muy poco más de 300.000 colaboradores fueron desvinculados en las industrias tecnológicas más importantes del planeta, también hubo una chilena, la unicornio Betterfly. Apple fue la última en anunciar despidos. La compañía de la manzana se une así a la tendencia de Alphabet, Microsoft, IBM, Zoom, Meta, Amazon, Philips y Boeing, tan solo por nombrar algunas.

En una entrevista a Jeffrey Pfeffer, divulgado en diciembre del 2022 en Stanford Business (Why copycat layoffs won’t help tech companies-or their employees), se explica que el comportamiento organizacional de los despidos en las empresas tecnológicas de vanguardia, es producto de seguir una tendencia, algo especulativo. Un fenómeno según todos las fuentes consultadas que causa mayores niveles de depresión, ansiedad, trastornos alimenticios e incluso, suicidios.

En el artículo de la Universidad de Stanford, se afirma que a veces, “las empresas despiden a personas que acaban de contratar, a menudo con primas de contratación pagadas. Cuando la economía se recupere en los próximos 12, 14 o 18 meses, volverán al mercado y competirán con las mismas empresas para contratar talento. Básicamente, están comprando mano de obra a un precio alto y vendiendo a bajo precio. No es la mejor decisión”.

En la nota Jeffrey Pfeffer enfatiza que los despidos matan a la gente, literalmente. “Matan a la gente de varias maneras. Los despidos multiplican por dos veces y media las probabilidades de suicidio. Esto también es cierto fuera de Estados Unidos, incluso en países con mejores redes de seguridad social que Estados Unidos, como Nueva Zelanda”. 

El escrito indica, además, que los despidos aumentan la mortalidad entre un 15% y un 20% en los 20 años siguientes. También hay consecuencias para la salud y la actitud de los directivos que despiden, así como para los empleados que se quedan. Sostiene que no es sorprendente que los despidos aumentan el estrés de la gente

El profesor profundiza su mirada al medio universitario. “El estrés, como muchas actitudes y emociones, es contagioso. La depresión es contagiosa, y los despidos aumentan el estrés y la depresión, que son perjudiciales para la salud. El estrés malsano conduce a una serie de comportamientos como fumar y beber más, consumir droga y comer en exceso. El estrés también está relacionado con las adicciones”.

Apunta a la conducta de rebaño que muestran las compañías al despedir. “Los despidos se contagian entre sectores y dentro de un mismo sector. La lógica que impulsa esto, que no parece muy sensata, porque no lo es, es que la gente dice: “Todos los demás lo están haciendo, ¿por qué nosotros no?”.

El profesor coloca un ejemplo que desmonta la teoría de que los despidos son necesarios porque no hay más alternativa. “Lincoln Electric, un famoso fabricante de equipos de soldadura por arco, lo hizo de otra forma.  En lugar de despedir al 10% de su plantilla, hizo que todo el mundo acepte un recorte salarial del 10%, excepto los altos directivos, que tuvieron uno mayor. Así que en lugar de dar el 100% del dolor al 10% de la gente, dan al 100% de la gente el 10% del dolor”, cierra.

La exclusiva con RHM 

RH Management conversó en directo con el profesor Pfeffer, quien nos insistió que el fenómeno del despido es realmente de carácter imitativo. Así como un espejo.

Al respecto, el doctor Pfeffer reflexiona sobre las exuberantes ganancias de estas empresas, el rol del modelo económico y el sufrimiento de los trabajadores.  “Los despidos son para mantener los márgenes de beneficio”. Y agrega que son las (malas) decisiones de sus ejecutivos las que generan dolor y angustia entre las personas, no el capitalismo.

“Se han producido avances en la tecnología frente a las dificultades económicas.En las décadas de 1950 y 1960, el capitalismo sostenía que se debían atender los intereses de todas las partes, incluidos los empleados, los clientes y las comunidades, no solo los accionistas. Incluso hoy en día, empresas como Patagonia, Barry-Wehmiller, Lincoln Electric y otras demuestran que las compañías pueden ser rentables y preocupadas por su gente. Así que el capitalismo no tiene por qué ser despiadado, sin normas ni valores. El dinero gobierna debido a las elecciones discrecionales de los líderes de la empresa, no por mandatos legales o necesidad económica”, enfatiza.

El destacado académico de la Universidad Stanford apunta a que las razones de los despidos obedecen a mala planificación y falta de excelencia en el management de las organizaciones.  “Algunas empresas tienen despidos y otras no porque algunas utilizan diferentes criterios de decisión y en horizontes temporales. Las empresas bien administradas planifican su futuro, no solo en sus oficinas y bienes de capital, sino también en su personal. Por ejemplo, al no contratar en exceso, y lo que es más importante, al no flexibilizar el empleo para tratar de adaptarse a las fluctuaciones económicas a corto plazo. Es decir, dimensionan su fuerza laboral para sus objetivos y planes estratégicos a largo plazo”.

Para el investigador las empresas que despiden lo hacen sin conciencia de la evidencia disponible que muestra las consecuencias negativas que provocan esas decisiones. Insiste que es solo una conducta de mala imitación. “Como he señalado, el comportamiento se ve afectado por las influencias sociales y las presiones de conformidad, que inducen a las empresas a hacer lo que hacen otras empresas. No es que las empresas que realizan despidos sean ignorantes, solo que basan sus decisiones en consideraciones a corto plazo, no toman en cuenta la evidencia de los efectos de los despidos y no quieren o no pueden evitar seguir a la multitud. La evidencia sobre los despidos sugiere que no aumentan el precio de las acciones, la productividad o las ganancias, pero sí disminuyen la moral y aumentan el miedo, al tiempo que baja el compromiso y la lealtad de los empleados”, afirma.

En relación a lo que debería hacer el Estado frente a los despidos, Pfeffer recalca que se deberían reflejar los costos sociales asociados. En otras palabras, hacer visible todo el daño que se genera cuando las y los trabajadores pierden su empleo. “Las regulaciones y leyes deben hacer que los despidos reflejen los costos sociales que imponen. Dichos costos incluyen mayores gastos de atención médica a medida que los trabajadores sufren estrés y comportamientos poco saludables, como fumar, beber, comer en exceso y tomar drogas ilícitas que inducen el estrés. Y tales costos implican, además, la pérdida de vidas como resultado del aumento de enfermedades, tanto mentales como físicas, que imponen los despidos”, concluye

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