Ser jefe no garantiza inmunidad ante los riesgos psicosociales del trabajo. Así lo demuestra una investigación de la Universidad de Estocolmo, presentada por el medio Suntarbetsliv, que analizó a más de 3.500 líderes en Suecia. El estudio reveló que el liderazgo, lejos de ser un escudo, puede implicar desafíos adicionales como sobrecarga administrativa, expectativas contradictorias y falta de apoyo organizacional.
Los investigadores examinaron la relación entre la posición jerárquica y la exposición a factores de riesgo en el entorno laboral. Los resultados cuestionan la creencia extendida de que los cargos directivos otorgan mayor protección frente al estrés, el agotamiento y otros problemas vinculados a la salud psicosocial.
Los hallazgos muestran que, si bien los líderes tienen cierto margen de autonomía en la toma de decisiones, también enfrentan una presión particular: equilibrar las demandas de la organización con las necesidades de sus equipos. Esta tensión puede generar una vulnerabilidad que no suele ser considerada en las estrategias de prevención.
Liderazgo sin blindaje
El estudio señala que los líderes se encuentran en una posición de “doble presión”: por un lado, deben responder a las expectativas de la alta dirección; por otro, garantizar el bienestar de los colaboradores. Esa tensión aumenta el riesgo de agotamiento emocional, especialmente cuando las organizaciones no ofrecen un marco de apoyo sólido.
Además, la carga administrativa se ha convertido en un factor crítico. Muchos jefes dedican gran parte de su tiempo a tareas burocráticas que limitan su capacidad de liderar de manera cercana y efectiva. Esta sobrecarga no solo reduce su margen de acción, sino que también incrementa la sensación de aislamiento en el puesto.
Riesgos invisibles
Otro aspecto relevante del estudio es la identificación de riesgos psicosociales que a menudo pasan inadvertidos en el caso de los líderes. Aunque suelen ser percibidos como más resilientes o con mayores recursos para enfrentar la presión, los datos muestran que la posición jerárquica no garantiza mayor bienestar. Por el contrario, la combinación de altas exigencias y escaso respaldo institucional puede convertirse en una amenaza silenciosa.
La investigación resalta que muchos programas de prevención de riesgos laborales se enfocan exclusivamente en los trabajadores de base, dejando fuera a los cargos directivos. Esta omisión, según los autores, puede debilitar la eficacia de las estrategias organizacionales, ya que los líderes cumplen un rol clave en la salud del entorno laboral.
Repensar la prevención
La conclusión principal es clara: la salud psicosocial en el trabajo debe abordarse de manera integral, incluyendo tanto a trabajadores como a líderes. El hecho de ocupar un cargo de responsabilidad no significa estar a salvo de problemas como estrés crónico, burnout o conflictos organizacionales.
Los investigadores recomiendan que las políticas preventivas contemplen medidas específicas para quienes ejercen liderazgo, asegurando que también dispongan de recursos, redes de apoyo y espacios de autocuidado. Solo de esa forma se puede construir un ambiente laboral realmente sostenible.
La investigación de la Universidad de Estocolmo aporta evidencia para cuestionar una de las ideas más persistentes en la gestión organizacional: que el liderazgo es sinónimo de protección. Por el contrario, el estudio revela que la función directiva puede ser un terreno fértil para el desgaste emocional si no se acompaña con políticas adecuadas de cuidado.