En abril de 2025, Fernando Herranz asumió como Area HR Director – Eastern Europe en Schindler Group, con la responsabilidad de liderar la estrategia de personas en una región tan desafiante como diversa. Con aproximadamente 1.800 colaboradores distribuidos en varios países, su misión apunta a conectar culturas, desarrollar talento regional y construir liderazgos transversales en una industria que combina innovación, precisión técnica y servicio.
Schindler, multinacional con más de 60.000 trabajadores a nivel global, se dedica al transporte vertical, desarrollando, fabricando, instalando, manteniendo y modernizando ascensores y escaleras mecánicas en todo el mundo. Antes de llegar a su actual cargo, Herranz lideró la gestión de personas en la región Latinoamérica Sur, donde trabajó con más de 1.100 personas en países como Colombia, Perú, Uruguay y Chile.
Cambio de carrera, validación y propósito
De formación ingeniero civil industrial, su carrera comenzó en operaciones y logística. Sin embargo, fue su cambio hacia recursos humanos lo que marcó un antes y un después. “El logro es no tener miedo a lanzarse buscando lo que te apasiona en tu trabajo, incluso cuando se salga de los caminos de carrera tradicionales”, comenta.
Con experiencia internacional en Estados Unidos, Latinoamérica y ahora Europa del Este, Herranz reconoce que, como chileno, siempre hay un proceso de validación profesional y cultural. “La gentileza y el trabajo duro pueden llegar muy lejos”, afirma.
Diversidad, aprendizaje y liderazgo regional
Entre los principales desafíos de su nuevo rol, Herranz destaca el de desarrollar intencionalmente la inteligencia cultural en los equipos, con el fin de construir liderazgo efectivo en un entorno complejo y multicultural. “Cada país tiene una riqueza cultural inmensa. Están muy cerca unos de otros, pero con vastas diferencias”, explica.
El foco está puesto en crear liderazgos regionales sólidos, capaces de gestionar equipos diversos y fomentar una cultura colaborativa. “Las colaboraciones entre Sudamérica y Europa del Este son enriquecedoras para ambas partes. Estas experiencias son oportunidad pura, crecimiento intelectual, emocional y cultural”, concluye.