Denuncian a Tecno Fast por ocultar accidentes laborales mediante un “Plan B” estratégico

Un ex gerente contralor revela cómo la gigante de la construcción modular habría manipulado datos para mejorar sus índices de seguridad, afectando potencialmente la integridad y derechos de sus trabajadores.

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En un giro preocupante dentro del sector de la construcción modular, un exgerente contralor de Tecno Fast, empresa líder en la fabricación de paneles prefabricados, ha lanzado graves acusaciones contra su antiguo empleador. Según reportes de El Mostrador, Tomás Greene, quien ocupaba un rol de supervisión financiera dentro de la compañía, ha interpuesto una demanda revelando lo que denomina un “Plan B”, una estrategia clandestina destinada a ocultar accidentes laborales con el fin de mejorar artificialmente los índices de seguridad de la empresa.

La acusación sostiene que Tecno Fast, bajo la dirección de su gerente general Rodrigo Prado Romani, ha estado involucrada en prácticas engañosas durante años, maquillando la realidad de su seguridad laboral para mantener atractivos sus indicadores frente a potenciales clientes, especialmente en el lucrativo sector minero. Se alega que varios accidentes no fueron reportados adecuadamente a la Mutual de Seguridad, ni a otras autoridades pertinentes, buscando así evitar incrementos en las cotizaciones de seguros laborales.

El mecanismo descrito por Greene implicaría el tratamiento de los empleados accidentados en clínicas privadas, costeadas directamente por la empresa, evitando así el registro oficial de los incidentes. Esta estrategia no solo tergiversaría la tasa real de accidentabilidad de Tecno Fast, sino que además perjudicaría los derechos y la seguridad de sus trabajadores.

La revelación de estos hechos pone en tela de juicio las certificaciones ISO que la empresa ostenta en calidad, medio ambiente, y seguridad y salud ocupacional, las cuales, según un experto citado por El Mostrador, no garantizan necesariamente la integridad de las prácticas empresariales. Este escándalo surge a pesar de los significativos ingresos de la empresa, reportados en más de 29 mil millones de pesos anuales, y su posición dominante en el mercado chileno de la construcción modular.

La demanda de Greene, presentada en el Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, busca no solo abordar su despido aparentemente injustificado sino también exponer una cultura corporativa que privilegia las apariencias sobre la seguridad y bienestar de sus empleados. La respuesta de Tecno Fast a estas acusaciones aún está pendiente, pero el caso ya ha generado un considerable interés público y debate sobre las prácticas éticas en el ámbito de la seguridad laboral en Chile.

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